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Urkullu, durante la comparecencia ayer en Sabin Etxea en la que habló de la situación económica de Euskadi. :: TELEPRESS
Urkullu indigna al Gobierno al anunciar la «quiebra» de las cuentas vascas
POLÍTICA

Urkullu indigna al Gobierno al anunciar la «quiebra» de las cuentas vascas

Lehendakaritza defiende su solvencia y acusa al presidente del PNV de «manipular». La polémica crispa las relaciones y lleva al Ejecutivo a cancelar una reunión con el diputado general de Bizkaia

AMAIA CHICO

Sábado, 4 de febrero 2012, 10:25

Lo que iba a ser una severa reprimenda al Gobierno Vasco por desdeñar la oferta de colaboración, en materia económica, lanzada por el PNV hace unos días al gabinete de Patxi López acabó ayer en un incendio político entre ambas formaciones por la advertencia de Iñigo Urkullu ante un riesgo de «quiebra inminente» en Euskadi. La comprometida palabra pronunciada por el presidente del PNV, en una situación de crisis realmente preocupante con cifras de déficit, ingresos y desempleo tan a la contra, airó los ánimos del Ejecutivo socialista, que acusó a los nacionalistas de «manipular» y «anteponer sus intereses» particulares a los vascos, al tiempo que defendió la «solvencia» de la institución.

La polémica sobre la situación real de las arcas vascas ha desembocado así en una nueva batalla política, que emponzoña una vez más las relaciones entre los dos partidos; mientras, ambos, no obstante, aluden a la necesidad de colaboración para hacer frente a las malas perspectivas económicas. La situación «reviste una extrema gravedad», aseveró Urkullu en una comparecencia a mediodía en Sabin Etxea, que comenzó remarcando «su ánimo sincero de colaboración para con el Gobierno Vasco» y su pretensión «de no ser catastrofista». Sus intenciones, sin embargo, quedaron en papel mojado.

La respuesta que la portavoz gubernamental realizó a la oferta de ayuda de Urkullu, hecha a través de un medio de comunicación, no gustó a los jeltzales. «Está vacía y llega tarde», despreció Idoia Mendia el pasado miércoles. El PNV decidió por eso ayer apretar las tuercas al Gobierno y sacar a la luz la «inminente falta de liquidez» y la «amenaza de colapso en la acción inmediata» del Ejecutivo a la que, según «datos propios», se enfrenta López.

Urkullu puso en entredicho así la solvencia de la institución y exigió al Ejecutivo vasco «transparencia» en su déficit acumulado en sus cuentas y en su ejecución presupuestaria. «No es momento para el reproche o la crítica» y el PNV «arrimará el hombro», aseguró en su discurso el líder jeltzale, pero «no participaremos en operaciones tácticas» que, a su entender, buscan «escapar» de la realidad contable, añadió.

En este contexto, y tras la pregunta de un periodista, Urkullu dio un paso más, no previsto por sus más cercanos, y confirmó la existencia de un riesgo «inminente de quiebra» en el Ejecutivo vasco. Fue la mecha que encendió la reacción, contenida, del lehendakari, desplazado junto a la cúpula socialista vasca al congreso socialista de Sevilla. «La solvencia del Gobierno Vasco está fuera de toda duda, más allá de las dificultades que el estancamiento de la economía está creando», se defendió minutos después mediante una nota oficial.

El Ejecutivo vasco reprochó a Urkullu que se «dedique a manipular, a crear alarmismos y a empañar la imagen de Euskadi» en este momento y, contrariado por un discurso que fuentes consultadas encuadran en «una maniobra de desgaste porque sí», la Lehendakaritza arremetió directamente contra «el talante», en este caso negativo, que a su entender ha evidenciado el líder jeltzale con sus declaraciones.

La llamada «desesperada»

En ellas, el presidente de la ejecutiva del PNV, que el lunes analizará en su reunión semanal esta cuestión, también desvela «la llamada desesperada» que, según dice, un consejero vasco realizó al partido para reclamar su cooperación. El Ejecutivo vasco, en su nota, asegura que «es radicalmente falso» que se produjera un llamamiento en ese tono. Pero lo que, según diferentes fuentes consultadas, sí ha existido son diversos contactos para buscar en común nuevas fuentes de ingresos.

Los jeltzales aseguran que ha sido el consejero de Interior, Rodolfo Ares -que ejerce principalmente el papel de relaciones interinstitucionales y entre partidos- quien no una sino dos veces llamó al PNV para reclamar colaboración «con cierta urgencia». Pero «sin dramatismos», matizan fuentes de otro partido, el PP, que también ha recibido dicha llamada para «hablar» de cómo incrementar los recursos.

Esa interlocución, adjetivada por cada formación de distinta forma, se ha producido vía telefónica y en persona, por ejemplo, en el reciente acto celebrado en Arkaute, donde los líderes del PSE, del PNV y del PP vasco coincidieron e intercambiaron algunas impresiones sobre este asunto y sobre sus encuentros bilaterales con Mariano Rajoy para hablar también de pacificación. Entre los planteamientos que el Gobierno Vasco ha realizado a estos grupos para hacer frente a la crisis está, por ejemplo, el llamado «céntimo sanitario» que ya se aplica en otras comunidades y que consiste en gravar con un céntimo cada litro de hidrocarburo que se vende para revertir el montante en Sanidad.

Los encuentros y las peticiones de colaboración, por tanto, han existido, así lo reconoce también el Ejecutivo vasco, que indica que «ha venido reclamando desde hace mucho tiempo ese compromiso» en materia de fiscalidad y de lucha contra el fraude. Pero el enfado por las acusaciones indirectas de paralización en los pagos a los proveedores y falta de solvencia, ambas desmentidas por López, ha enrabietado al Gobierno, que de hecho ha suspendido por el momento una reunión prevista para este lunes entre el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, y el consejero Ares.

Los jeltzales, que solo internamente han intentado rebajar un poco el alarmismo creado ante su anunciada «quiebra» del Gobierno Vasco pero sin desdecirse, apelan aun y todo a un «ejercicio sincero, y descarnado si es preciso, de diagnóstico» para tomar las «medidas reparadoras» que sean necesarias ante la, en su opinión, «emergencia» existente. Y aluden a la próxima reunión del Consejo Vasco de Finanzas, en el que «se liquidará la recaudación y aportaciones del ejercicio 2011», donde quedará «al descubierto una importante porción de la imagen fija del desfase económico», en palabras de Urkullu. Dicho 'examen' no preocupa sin embargo al Ejecutivo vasco que defiende la transparencia de sus cuentas y asegura que, pese a lo que diga el PNV, esta institución es «la más saneada» de la administración vasca.

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