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DAVID TABERNA
Domingo, 5 de febrero 2012, 10:29
Nunca en los cinco años que encara ya la crisis económica desde que en 2007 se empezara ya a hablar de hipotecas basura, Adegi había radiografiado un escenario tan pesimista: recesión, extrema dureza, cierres de empresas, EREs en máximos... En ese contexto, el presidente de los empresarios guipuzcoanos rechaza que el bien supremo del déficit y la reducción de la deuda justifiquen en Gipuzkoa la reducción de inversiones. «Le hemos transmitido a la Diputación que no vemos una situación tan preocupante de las cuentas públicas. En otros ámbitos territoriales se sigue fomentando la actividad, pero en Gipuzkoa se ve un freno a todo», se lamenta.
- Quinto año de la crisis y las administraciones y los partidos siguen en el ring, los empresarios reclamando día sí día también flexibilidad y los sindicatos negándose al justificar que no tienen la culpa de la crisis. Uno tiene la sensación de que vive en el día de la Marmota, y la sensación todavía es más descorazonadora porque ya es obvio que la crisis va a durar mucho más tiempo del que los más pesimistas vaticinaban.
- Estamos hablando de una crisis mundial, que se está cebando en países con desequilibrios y problemas. Al que le coge más débil es el que más sufre, porque la crisis no es igual para todos. Ha habido una parte del mundo que ha seguido creciendo (no tenía un gran endeudamiento, mantenía productividades altas). Ahí tenemos a Alemania, los países escandinavos. Y otros, entre ellos España, que cuando se cambian las circunstancias y tienen desequilibrios, burbujas, un país enormemente endeudado con el exterior, salta.
- En ese sentido, para Gipuzkoa han dibujado un 2012 desolador: recesión, cierres de empresas, EREs en máximos, más paro. Pero veamos la fotografía completa. ¿Dónde está el territorio? ¿Más cerca del primer grupo que antes nombraba, o en el equipo de España?
- Un poco a medias. Participamos de la legislación, de las rigideces, de la necesidad de cambios laborales que tiene la economía española, pero también de algunas características de los países más saludables, de competitividad, salir al exterior, industrialización. Y es la razón básica por la que estamos atravesando esta crisis mejor que en el conjunto del Estado. En Gipuzkoa lo que se ha invertido ha sido gracias al ahorro generado, no con un nivel desfasado de endeudamiento. Por tanto, esta crisis sí es el día de la Marmota para los buenos, que les sigue yendo bien, y para los que no habían hecho los deberes.
- Los empresarios siempre ponen a Alemania como el gran ejemplo. ¿Esa misma Alemania no está empujando también al pozo a algunos países anteponiendo sus medidas de ajuste del déficit como bien sagrado?
- Si les preguntas a ellos dirán que la culpa es de los que no han hecho las cosas bien. Sí es cierto que se le está criticando a Alemania un excesivo celo en los recortes. Todos somos conscientes de que hay determinadas prácticas que hay que corregir, pero también hay que salir de esta situación. Si al enfermo le aplicas una terapia tan agresiva puede que lo mates. Le tienes que dar algo de oxígeno para que se recupere.
- Pero usted qué opina.
- Sí, somos partidarios de flexibilizar estas medidas. Hace falta atemperar las exigencias de control de déficit. Si no hay crecimiento, va a ser imposible pagar su enorme endeudamiento exterior y generar crecimiento.
- Con el panorama tan oscuro que ha pintado Adegi para este año, si se mantiene esa espada de Damocles del déficit, ¿qué nos espera?
- No soy capaz de hacer una previsión. Si la situación se agrava creo que llevaría a tomar medidas. Todos queremos pensar que la postura alemana es para forzar reformas, y políticas que no le satisfacían. Si no, vamos a entrar en una etapa recesiva que va a durar mucho tiempo.
- Adegi dice que en muchos aspectos 2012 va a ser el peor año de la crisis. ¿Ve que las empresas ya no van a poder resistir más?
- Desde 2008 hemos ido cayendo. Este año otro medio punto, y el desempleo crecerá todavía más. Empresas que han ido aguantando hasta ahora, puede que ya no aguanten. Las que más sufrirán serán las pequeñas que no han podido salir al exterior.
- ¿Si usted fuera un trabajador de esas empresas, tendría miedo?
- Sí, claro. Estaría preocupado. Estaría formándome, intentando buscar un puesto de trabajo, adecuar mi perfil profesional, o ayudando en mi propia empresa para que se transformara y pudiera crecer. Son situaciones difíciles, pero hay que hacer todo lo posible para que una empresa no cierre. Una empresa abierta siempre es garantía de que se pueda recuperar. Si no les damos la flexibilidad suficiente a las empresas puede que cierren. Comenzar un nuevo proyecto empresarial cuesta más que aguantar, adecuarse y ajustarse y luego volver a tirar.
- ¿Sinceramente cree que ni la Administración ni los sindicatos son conscientes de la situación actual, como dice su secretario general, José Miguel Ayerza?
- De la Administración no voy a hablar. Hay muchos niveles con su responsabilidad. Pero sobre los sindicatos con los que negociamos, en estos momentos no están mostrando mucha responsabilidad. Veremos si somos capaces de llegar a acuerdos. Pero estamos ante plataformas y propuestas de las centrales que poco tienen que ver con la realidad del momento.
- En los últimos años Adegi nunca había dibujado un escenario tan inquietante. Algún trabajador podría pensar que todo es una estrategia para favorecer sus posturas en la negociación del convenio provincial del Metal.
- Puede ser algo entendible y legítimo, pero nuestras declaraciones están muy soportadas en las evidencias. Quinto año de una crisis, más paro, dificultades para competir, caída de los mercados, más concursos de acreedores. Es una situación en la que hay que reaccionar.
- En algunas empresas, como Sidenor Azkoitia, pese al no de los sindicatos, se han acordado convenios con aumento de jornada. ¿Cree que los trabajadores estarían dispuestos a aceptar algunos esfuerzos que ustedes reclaman pero los sindicatos no están por la labor?
- Hay muchos ejemplos de ello. Sidenor Azkoitia es un ejemplo de que después de mucha negociación y conflictividad, salió adelante el convenio preguntando directamente al colectivo de la empresa. Es un problema que tenemos todos.
- ¿Sigue habiendo un problema de confianza entre empresarios y trabajadores? ¿Nadie se fía de nadie?
-Puede ser. Sin duda. Y es algo que hay que recuperar.
- Todo el mundo está pendiente de la reforma laboral. ¿Le parecería suficiente que se generalizara el despido de 33 días?
- Básicamente, lo que se esta pidiendo es simplificación, flexibilidad, capacidad de adaptación, adecuación de nuestro mercado laboral a otros países con resultados positivos. Y, efectivamente las indemnizaciones que se pagan en la economía española son excesivas y claramente superiores a las de otros países europeos, con mucha más agilidad. Algo indica que el mercado laboral español no funciona. Es ineficiente. Pero de los 45 días de indemnización por despido en España a la media de 20 de Europa hay un trecho muy importante. La economía española necesita puestos de trabajo y alguien tiene que crearlos.
- Los empresarios han puesto la reforma laboral como la panacea, casi como la solución a todos los males. Permítame que le dé la vuelta. ¿No es esta legislación laboral la que permitió el mayor ciclo expansivo en España? ¿Es problema de la legislación laboral que una comunidad tenga una tasa de paro del 40% y otra del 13%? ¿No supone suficiente flexibilidad la primacía del contrato temporal? ¿O que las empresas despidan a sus trabajadores el viernes y los contraten el lunes?
- Hay mucha eventualidad porque al final se utilizan aquellas vías que la legislación permite para tener flexibilidad, pero yo no creo que sea la mejor forma de tener a trabajadores. Lo mejor es dar estabilidad y formarlos. Yo creo que eso es perjudicial para todos. Son modelos que no funcionan.
- Pero sí se está trasladando que para acabar con la sangría del paro hay que hacer una reforma laboral. ¿Quién va a contratar a alguien por mucha reforma laboral que se haga si no se crece y no hay trabajo?
- No es solo eso. En realidad es una conjunción de muchos elementos, pero la realidad es que el mercado de trabajo no funciona. No puede ser que una empresa que tenga que hacer medidas de ajuste vea peligrar su supervivencia por todo lo que conllevan esas medidas. Eso en Europa no se da.
- Hablando de empleo. El Gobierno Vasco estima que a final de año se va a poder crear empleo. ¿Lo cree?
- Puede haber empresas que creen empleo, pero nuestras estimaciones hablan de destrucción de 2.800 puestos y de creación de1.500. El balance neto es de 1.300 puestos menos.
- Antes de empezar esta entrevista, algunos colegas suyos comentaban entre ellos que la mayoría de obras de Gipuzkoa están sin actividad. ¿Lo cree así? ¿Qué podría suponer para el territorio si se mantuviera esa supuesta inactividad?
- Un territorio que no trabaja para asentar las bases de su competitividad es como cualquier empresa o persona, si no te cuidas o no ganas en productividad te deterioras. Desde luego, en ese caso, no vamos a mejorar nuestros niveles de bienestar. Lo lógico es que vaya a peor.
- ¿Lo contempla tomando como referente el arranque y las nuevas prioridades de la Diputación? Le pregunto por el Gobierno foral, no solo por la novedad, sino porque estamos hablando de Gipuzkoa.
- En Gipuzkoa nos preocupa que algunas líneas de trabajo que había mantenido el gobierno anterior no hayan tenido continuidad. Todo el mundo tiene derecho a revisarlas y darles un matiz. Pero han desaparecido. Y las empresas siguen necesitando entornos favorables. Llevábamos dos años con medidas anticrisis, de apoyo a la competitividad y a infraestructuras de I+D y no es que se hayan reducido: han desaparecido. Nos parece grave. Ha bajado muchísimo la inversión. Lo hemos contrastado con la Hacienda foral, a la que le hemos dicho que veíamos demasiado énfasis en el recorte de déficit y del endeudamiento cuando no veíamos en Gipuzkoa una situación tan preocupante de las cuentas públicas. Les hemos trasladado que hay otros ámbitos territoriales donde se sigue fomentando la actividad. Y la verdad es que en Gipuzkoa se ve un freno a todo.
- La Diputación anunció que iba a reemplazar en breve Gipuzkoa Aurrera por Gipuzkoa Sarea, para dar cabida también a los sindicatos. ¿Les han llamado ya para ponerlo en marcha?
- No. Hemos conocido esa noticia por los medios de comunicación. No tenemos constancia de ninguna iniciativa al respecto.
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