Secciones
Servicios
Destacamos
LOURDES PÉREZ
Domingo, 5 de febrero 2012, 03:49
Alfredo Pérez Rubalcaba echó ayer el cerrojo a la 'era Zapatero'. Su ajustada victoria en un congreso que ha dejado abierto en canal al socialismo español, pese a las consabidas apelaciones a la unidad, culmina la estrategia que el PSOE 'de toda la vida' había pergeñado ante la irremediable derrota en las generales del 20-N y el descrédito creciente del partido. La candidatura de Rubalcaba a la presidencia del Gobierno era el trampolín para hacerse con el control postrero de la organización socialista y zanjar así los experimentos gaseosos con los que la vieja guardia identifica el tránsito de Zapatero por sus centenarias siglas. El estrépito de la derrota en las urnas y la mimadísima campaña interna de Carme Chacón han complicado hasta el extremo el desafío que Rubalcaba había aceptado protagonizar. Pero ha acabado ganándolo. Y tan al límite en el pulso decisivo que ha frenado en seco la carrera de diseño de Carme Chacón y, con ello, la reivindicación de un legado zapaterista que va a pasar a dormir el sueño de los justos en Ferraz por falta de activos.
Es imposible dilucidar hasta qué punto la contienda socialista se dirimió en el cruce de discursos de los dos candidatos en el plenario de ayer. Pero sí se produjo una situación que, hasta ese instante determinante, era inédita: la de poder escuchar, frente a frente, a Rubalcaba y a Chacón. Ante un contrincante muy bregado en la refriega política y parlamentaria, la diputada catalana no encontró ni el tono ni el hilo; y en una pirueta de esas que dibuja la política, terminó perjudicándole lo que estaba llamado a ser una ventaja para ella: cerrar el turno estelar de intervenciones y ser la última en pedir el voto. El predecible mensaje del exvicepresidente del Gobierno, sin una voz más alta que otra -salvo su efectista mención al concordato con el Vaticano-, se impuso a los eslóganes de su rival. «Esto es lo que hay, compañeros, y yo soy el que más escamas tengo para poder gestionarlo», puede ser el resumen del discurso de un Rubalcaba que no solo ha sobrevivido a tres secretarios generales -González, Almunia y Zapatero-. También se ha hecho con el liderazgo del PSOE a una edad tan extravagante hoy en día como los 60 años y después de haber puesto cara a la mayor hecatombe de los socialistas en unas generales.
Las citas electorales inmediatas en Andalucía y Asturias y, sobre todo, el contraste opositor con la mayoría absoluta del PP, agobiado por las urgencias de la crisis, medirán la capacidad de Rubalcaba para recomponer el alicaído proyecto socialista interna y externamente. Su alocución de ayer fue inequívoca al apostar por un partido «fuerte» que sea identificable por igual en todas partes, otra enmienda de totalidad al zapaterismo. Esa determinación del nuevo líder no será fácil de empastar ni con el PSC que ha apoyado a Chacón -aunque la candidata no ha hecho bandera del catalanismo en su campaña-, ni con las sensibilidades heterodoxas en federaciones como la vasca. Pero por encima está el reto de resintonizar al partido con una sociedad que, a diferencia de lo que se ha proclamado en el congreso de Sevilla y a la vista del poder hegemónico del PP, ya no es «el que más se parece a España» según el dictado de las urnas.
El PSE tiene motivos para reivindicarse tras apostar por Rubalcaba y haberse cobrado así cumplida revancha por los desplantes de Zapatero en su estrecha relación con el PNV de Urkullu. No obstante, el peso que pueda alcanzar el socialismo vasco en la nueva ejecutiva del PSOE y la efervescencia temporal que suscite el triunfo de Rubalcaba de poco le servirán si López y los suyos no logran dar con la tecla para remontar el vuelo de lo que queda de legislatura en Euskadi. Al menos, no tendrán que lidiar con sorpresas en el PSOE en la gestión del final de ETA. Aunque este fin de semana todos hayan pintado el cese de ETA como la gran obra de Zapatero, esa herencia queda en manos ahora del autor del 'o votos o bombas' que terminó de colocar ante el espejo de su realidad a la izquierda abertzale.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.