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MIGUEL VILLAMERIEL
Domingo, 12 de febrero 2012, 11:00
Antonio Basagoiti se desplazará el martes a Madrid para reunirse con Mariano Rajoy en La Moncloa y tratar la situación abierta en Euskadi tras el cese de la violencia de ETA. El líder de los populares vascos confía en volver de ese encuentro con iniciativas concretas para trasladar al PSE y el PNV y que los tres partidos logren un consenso para asentar este nuevo tiempo. De cara al futuro, Basagoiti apunta que no quiere «excluir a nadie» para mejorar la convivencia entre vascos.
-El martes cierra la ronda de entrevistas de líderes vascos con Rajoy. ¿Qué le va a trasladar?
-Le quiero contar de primera mano la visión del PP vasco sobre lo que ocurre en Euskadi y quiero que avancemos sobre la base de las reuniones con López y con Urkullu para establecer algunos puntos de encuentro que podamos compartir sobre lo que tenemos que hacer ahora para conseguir que se asiente la paz y la libertad de manera definitiva. Quiero que de esa reunión salgan unas iniciativas concretas para asentar la esperanza de acabar con el terrorismo.
-¿El PP pretende tomar la iniciativa en el final de la violencia?
-Lo que queremos es compartir la iniciativa con los partidos democráticos. No buscamos ponernos medallas, queremos que las fuerzas democráticas marquemos un paso que garantice que hay una paz justa y que la convivencia se refuerza. Quiero que el PNV, el PSE y el PP arrimemos el hombro en algo que es mucho más importante que unas elecciones: el final de ETA. En las reuniones anteriores hubo un punto de encuentro básico en que estamos ante una oportunidad de verdad para cerrar la etapa negra del terrorismo. Luego algunos ponemos el acento más en unas cosas y otros en otras, pero tenemos que conseguir que esas diferencias se puedan recoger en una línea de trabajo común. Eso permitiría que el protagonismo no recaiga en aquellos que son responsables de todos estos años de terror. No tengo intención de excluir a nadie, pero sí de que quienes marquen el camino sean los que siempre han defendido las libertades.
-¿Cómo se puede concretar esa iniciativa?
-Sobre algunas medidas es mejor no hablar mucho públicamente y actuar con discreción y altura de miras; otras deben ser más públicas, como la puesta en valor de la convivencia, del Estatuto o del respeto a las diferencias ideológicas. Ahí sí puede haber iniciativas concretas y una relación permanente del presidente del Gobierno con los partidos vascos para que ir marcando las líneas de trabajo. Se pueden hacer muchas cosas, yo pretendo recoger lo que habló Rajoy con el PSE y el PNV y plasmarlo de alguna manera, ya sea en un documento o con reuniones mías con estos dos dirigentes, para empezar a trabajar en un camino de liderazgo compartido.
-Entonces, ¿usted tomará la iniciativa tras la reunión con Rajoy?
-Después de la reunión con Rajoy, hablaré con Urkullu y con López y pondré encima de la mesa cosas que se pueden ir haciendo para consolidar el fin de ETA y para garantizar el triunfo de la democracia.
-¿Ve posible conseguir ese consenso con PNV y PSE?
-Entre nosotros siempre ha habido consenso en la condena del terrorismo, pero ahora hemos entrado en una fase más política y hay que hacer algo más. Hay que evitar que quienes han ejercido la violencia obtengan un beneficio político por ello, y eso sólo puede conseguirse de manera conjunta. Tenemos que sumar al PNV a una política de sentido común.
-¿La posibilidad de incluir a la izquierda abertzale en ese gran acuerdo sería posible?
-Sabemos que hay mucha gente en Euskadi que les ha respaldado y que tiene esos planteamientos, pero creemos que son ellos quienes tienen que acercarse un poco más a las posturas de respeto a la democracia. Ellos son los que han llevado un camino opuesto a la convivencia entre vascos y ahora tienen que dar los pasos para garantizar el respeto a los demás y el rechazo a la violencia.
-¿No sería complicado alcanzar una convivencia normalizada sin incluir a la sensibilidad social cercana a la izquierda abertzale?
-Claro, pero ellos son quienes más pueden hacer para que esa parte se integre. Es tan simple como exigir la desaparición de ETA y reconocer el daño causado. Y esto no es una obcecación nuestra, es algo muy importante: si quedara la impresión en la sociedad vasca de que lo que hizo ETA estuvo bien, o que aplaudir atentados no estuvo mal, puede que haya jóvenes que quieran repetir ese camino en el futuro. Lo que nos garantiza que la paz y la libertad son para siempre es que quede descartado que ese camino fue legítimo o sirvió para algo.
-¿Para Rajoy es una prioridad el final de la violencia en Euskadi?
-Yo dije hace un año en este mismo periódico que Rajoy tendría mano izquierda y altura de miras en el tema vasco, y ese camino lo está ratificando el ministro de Interior. Para Rajoy el final de la violencia es una prioridad absoluta, pero lo que no quiere es que esto se convierta en un asunto en el que potenciemos la publicidad de quienes no han dado garantías de respeto a los demás. Hablo con él todas las semanas, está convencido de que podemos conseguir el final del terrorismo y hará lo que se deba. Lo que no se le puede pedir a Rajoy es que haga de esto un debate permanente del que luego saquen rédito político los que aún no han demostrado una trayectoria democrática.
-¿La intención de Rajoy es delegar en el PP vasco este asunto, teniendo en cuenta que aún no se ha pronunciado sobre él?
-Ya lo hace. De hecho, las reuniones de Urkullu y López con Rajoy estuvieron precedidas de reuniones mías con ellos. También me ha encargado a mí la ponencia política del PP, donde hemos destacado que estamos en una etapa de ilusión por acabar con la violencia. Rajoy quiere llevar el tema vasco con discreción y compartido. De ahí que tampoco salga en los medios para hablar de él, pero puedo decir que el PP no sólo va a tener altura de miras, sino que ya la está teniendo.
-¿Confía en que PSE y PNV den cierto margen al Gobierno para realizar gestos en este terreno?
-En las reuniones que hemos tenido con ellos sí dan ese margen y muestran su disposición a colaborar, aunque en el debate mediático diario se dejan llevar por las urgencias electorales y por la estrategia de la izquierda abertzale, con lo que a veces colocan más presión en un Estado democrático que en la propia ETA. Pero bueno, esas cosas pasan en política, lo importante es que, más allá de declaraciones, sigan confiando en el camino del Gobierno y recojan el testigo que se les quiere entregar para compartir el liderazgo de este momento.
-La cuestión de los presos sigue estando en el debate político. ¿El ministro de Interior ha modulado su posición en las últimas semanas?
-El ministro es una persona muy sensata que comparte al cien por cien lo que el PP vasco cree que hay que hacer en esta cuestión: ser más discretos y dar la posibilidad de reinserción a aquellos presos que van separándose de ese proyecto fanático. Quien más daño hace ahora mismo a los presos es la propia ETA existiendo y no dejándoles acogerse a la reinserción con su arrepentimiento. Y quienes no les ayudan tanto como creen son los partidos que tienen puesto este asunto como una prioridad del debate público, porque mientras más se hable, más se va a enredar el tema.
-¿En los próximos meses podría haber gestos del Gobierno aunque sea de forma discreta, como con la 'vía Nanclares'?
-Todo lo que sea reinserción, reconocimiento del daño y verdadera voluntad de resarcir lo que se ha hecho tiene su camino abierto y al PP le parecerá bien.
-¿Qué quiso decir el otro día cuando advirtió al lehendakari que no «toque las narices» al PP vasco?
-No consiento que se intente volver a aislar al PP con argumentos de que no quiere vivir en paz o de que está solo. López no puede pretender hacer un cordón sanitario con el PP porque gobernamos en España y además estamos apoyando al Gobierno Vasco del PSE. Lo que yo llamo tocar las narices es que jueguen a la demonización del PP que tanto se ha intentado en la sociedad vasca durante años.
-¿Hay riesgo de que el pacto PSE-PP se rompa antes de que acabe la legislatura?
-Nuestra intención es agotar la legislatura siempre que las cosas vayan con racionalidad. En su día apostamos por el cambio y nosotros no nos movemos en el corto plazo.
-¿Qué opina de las palabras de Eguiguren en las que no descartaba una futura constitución vasca?
-Creo que en este momento es especialmente importante que no se hagan ese tipo de planteamientos, porque ETA no puede interpretar que obtiene algún tipo de logro político por sus décadas de violencia. Es normal que la gente pueda plantear la reforma del Estatuto o el marco político que quiera, pero es importante que en estos momentos seamos muy cuidadosos.
-Pero cuando ETA haya desaparecido, ese debate llegará.
-Si tras la desaparición de ETA, y sin estar relacionado en absoluto con el fin de ETA, alguien quiere plantear sus cuestiones, estará en su derecho. El PP siempre defenderá los puntos de encuentro, aunque otros defiendan puntos de separación. Lo fundamental es que esto no se mezcle en nada con el final del terrorismo. A partir de ahí, todo se puede hablar.
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