Borrar
Ana Blanco es la única presentadora que ha resistido los vaivenes políticos de cuatro gobiernos.
La superviviente

Ana Blanco es la única presentadora que ha resistido los vaivenes políticos de cuatro gobiernos.

¿Y eso cómo se consigue? Siendo neutral. «Que siga con el mismo corte de pelo también quiere decir algo: que no está sujeta a cambios políticos ni de tendencias»

YOLANDA VEIGA

Sábado, 25 de agosto 2012, 03:12

Decía el Gran Wyoming con su sorna habitual que Ana Blanco consigue cosas casi imposibles, como «no envejecer nunca y levantarse antes de la hora de comer». Otra línea que escribir en su currículum de méritos: sobrevivir en la televisión pública a los caprichos de cuatro gobiernos. La presentadora del telediario empezó en la era de Felipe González, continuó con José María Aznar y Rodríguez Zapatero y se queda también con Mariano Rajoy. Su caso es único. El nuevo director de los servicios informativos, Julio Somoano, presentó el lunes el tablero de 'damas' con el que aspira a mantener el liderazgo en las noticias, un título que TVE muestra con orgullo desde hace cinco años. Habría sido una sorpresa que le diera un jaque mate a Ana Blanco (Bilbao, 1961), que a este ritmo se irá cuando ella quiera -se han marchado Pepa Bueno, Ana Pastor, Fran Llorente...-. Porque todavía, y ya son 22 años al frente del informativo, no ha llegado nadie que tenga... razones o valor para quitarla. «No genera desconfianza porque no da la sensación de pertenecer a nada ni a nadie». Ésa es, a juicio de Fermín Bouza, catedrático de Opinión Pública de la Universidad Complutense de Madrid, la clave de su insólita continuidad.

- O sea, un problema menos para los políticos.

- Ana Blanco no es una intelectual de la cámara, es una locutora y eso le favorece cuando hay cambios. Porque los políticos no se andan con bromas y a la menor oposición te sacan de en medio.

- Es imposible contentar a todos.

- Ella mantiene sus ideas ocultas, probablemente fruto de una educación estricta, a la británica. De pequeña en casa le habrán hecho advertencias como: 'Eso que piensas no se dice por ahí'.

Y ha logrado ser una incógnita. «No desprende matices ni ideológicos, ni morales, ni religiosos...», abunda Teodoro León Gross, profesor de Comunicación de la Universidad de Málaga. Lo que se sabe de su vida privada son pinceladas por las que jamás ninguna revista pagará una exclusiva: que tiene tres hermanos periodistas, que está casada, que no tiene hijos, que no abre un solo periódico en vacaciones, que se entretiene leyendo novela negra de Donna Leon, jugando al golf y escuchando a Pablo Milanés, Aute o Serrat, que le pirran los bollos de mantequilla, que es poco amiga de saraos...

Y que aparentemente gasta poco en peluquería, porque su media melena y su flequillo han resistido a todas las modas. «Lo del pelo también quiere decir algo. Que no está sujeta a los cambios, ni de partidos políticos, ni de tendencias. Nos está diciendo que ella es siempre ella», interpreta León Gross.

¿Pero qué o quién es ella? Pues un «perfecto busto parlante». Y que no lo tome como una ofensa. Dicho con todo el cariño, «parece casi una autómata, como si estuviera programada para hacer excelentemente su trabajo». Y no es que haya aprendido con los años (si acaso se ha perfeccionado), es que ella fue siempre así: «Anita era capaz de memorizar veinte líneas seguidas. Era como un ordenador japonés, infalible», recuerda Agustín Bravo, compañero de cámara de Ana Blanco en sus inicios en Telemadrid, en 1989.

Pero ojo, no es un robot: «Yo me emociono igual que los demás, pero tengo la obligación de contenerme, aunque mientras se emitían unas imágenes de los trenes de Madrid del 11-M tuve que taparme la cara», reconocía en una entrevista. Entonces llevaba ya muchos años de entrenamiento, que en 1990 y casi sin experiencia (es Licenciada en Pedagogía y cursó dos años de periodismo) Ramón Colom la fichó para TVE, donde ha presentado el informativo del fin de semana, de noche y, ahora, de mediodía. Acompañada -ha tenido de 'partenaires' a Matías Prats, Alfredo Urdaci y Jesús Álvarez- y sola, que es como prefiere trabajar: «Ponerle un compañero probablemente le condicionaría y ella quiere conservar ese perfil de neutralidad», considera León Gross.

«No te da un coscorrón»

El 'precio' a pagar es que «nunca será una estrella de la televisión», pero parece conformarse con los dos millones de espectadores que comen cada mediodía con ella. «En un telediario hace falta crear confianza. Ha puesto la profesión por delante de las consideraciones políticas», aplaude Luis Boza, director general de la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de los Medios (iCmedia) y de Telespectadores Asociados de Cataluña. El año pasado le entregaron el 'Premio Zapping' a la mejor presentadora de informativos -tiene una decena de galardones- y dicen que sorprende en las distancias cortas: «Es una mujer cercana y sonriente. Y la audiencia valora que se haya mantenido al margen de movidas políticas».

- O sea, que el espectador prefiere la asepsia en las noticias.

- A mucha gente le gustará más la información un poco personalizada, pero se agradece que alguien te cuente las noticias sin agresividad. Ana Blanco nunca te va a dar la sensación de que está contra ti, y es que hay informativos que dan cada leche... Ella igual dice algo con lo que no comulgas, pero no parece que te esté dando un coscorrón. Es más, te hace pensar: 'Pues ahora que lo dices...' -analiza Fermín Bouza-.

Y si alguna vez le vemos un atisbo de «rabieta» o el gesto un poco torcido -difícil porque «no mueve un músculo»- no será por lo que tiene que leer en el telepronter, sino «por algún fallo técnico». Como cuando aquel vídeo sobre la remodelación del gabinete de Rodríguez Zapatero quedó interrumpido de repente y apareció en pantalla ella... soplando una mota de polvo de su mesa. Dos segundos, y un atisbo de pánico en los ojos, antes de continuar con la crónica política. «Esa forma de ser tan contenida forma parte de su espontaneidad. No es buscado, ni una estrategia, ella es así».

Contenida en el fondo... y también en la forma. «Ana Blanco transmite serenidad y confianza con una leve y muy apropiada cordialidad», valoran los expertos. «No es guapa ni fea, aunque tira a guapita y está más cerca de una estética religiosa que civil, como la virgen de Fátima», precisa el catedrático de Opinión Pública.

La sometemos ahora al ojo crítico de una experta en imagen: «Tiene una mirada penetrante, un rictus seco pero una sonrisa amable, los hombros rectos, el busto equilibrado...», desgrana Carmen Cazcarra, directora de la Escuela de Imagen Personal Cazcarra.

- ¿Y eso qué nos dice?

- Que es rigurosa, imparcial, clásica aunque con un toque actual.

- ¿A pesar de llevar veinte años el mismo corte de pelo?

- Los reyes mantenían siempre la misma imagen para reafirmar su personalidad. ¡Mira la reina de Inglaterra, o la reina Sofía...! Ana tiene una imagen congelada.

- ¿Por qué gusta tanto?

- Porque resulta distante, pero amable, amiga. Da la sensación de ser una persona que no crea problemas y eso le favorece a la hora de permanecer en el puesto.

Y tiene pinta de quedarse mucho tiempo. «Modelar a un profesional de su talla es muy caro como para someterla al albur de vaivenes políticos o conveniencias. Ana es un valor indiscutible de TVE, un estandarte, una referencia y un modelo». Lo dice Jesús Álvarez, otro histórico de la televisión pública, al que Ana Blanco le cede la palabra para informar de los deportes. Lo suyo también tiene mérito, pero lo del balón levanta menos suspicacias. El puesto de nuestra protagonista es más comprometido, ella está en el 'pim, pam, pum'. Y en veinte años, ni un rasguño: «Nunca me han llegado presiones, aunque hay gente con la que te entiendes mejor o peor», dice. Ella, igual de bien con todos.

«Ana es un compendio de muchas cosas. Tiene mucha serenidad, forma de hablar fluida, perfecta dicción y no se atropella ni se agolpa. Transmite cordialidad y, además, es muy segura delante de la cámara. Con un solo teletipo y alguna información que le puedan dar desde el control es capaz de aguantar contando cualquier cosa que acabe de suceder durante horas... En ese sentido, fue magistral la narración que nos ofreció de los atentados contra las torres gemelas de Nueva York el 11-S. Además, posee una gran memoria. A mí me asombra muchas veces cuando preparamos el paso que me va a dar a deportes, porque solo se lo comento una vez y a veces de forma difusa. Luego me da paso como si lo hubiéramos estado ensayando horas...».

«Admiro mucho a Ana, una periodista de la vieja escuela y el referente femenino en la televisión. Es una presentadora de libro que destaca por su imparcialidad y que transmite serenidad. Una comunicadora que hace llegar el mensaje con credibilidad, sin estridencias incluso en su estilismo. No recuerdo haberla visto trastabillar ni en situaciones de muchos nervios».

«Es discreta, correcta, prudente, mujer serena y fascinante, con una capacidad inimitable para el sosiego. Jamás su presencia roba protagonismo a la noticia. Además, es una mujer simpática y con un afinado sentido del humor. Incluso una guasona en contra de lo seria y formalita que pueda parecer. Ahora, como se descuide le robo unos puntos de 'share' sin dudar, ja, ja».

«Ana tiene naturalidad, serenidad y experiencia. Y algo tan importante o más y muy difícil de encontrar hoy: hace extraordinariamente bien su trabajo sin darse importancia ni llamar la atención. Ese llamado 'perfil bajo' que solo tienen los que realmente valen. Es sencillamente perfecta. ¿Su secreto? Hacerlo mejor que nadie, gustar por igual a hombres y mujeres y mantenerse siempre fiel a sí misma».

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco Ana Blanco es la única presentadora que ha resistido los vaivenes políticos de cuatro gobiernos.