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RICARDO ALDARONDO
Lunes, 24 de septiembre 2012, 11:58
Tras la gran ovación en el Kursaal al término de la proyección de Dans la maison, el director francés François Ozon que compite por tercera vez por la Concha de Oro, se mostraba con una sonrisa tranquila, pero inevitable. Su película en torno a la literaria relación entre un profesor y su alumno, está basada en una obra teatral del autor español Juan Mayorga.
¿Hasta qué punto se inspiró en la obra de Mayorga, y que espacio dejó para la creación personal al escribir su propio guión?
Hasta ahora siempre he adaptado obras de autores que ya habían fallecido, como Rainer Werner Fassbinder, así que no tenía que preocuparme de nada. Pero Mayorga me desculpabilizó de esa presión, porque desde el principio me dijo haz lo que quieras, tienes que hacer tuya la obra. A la hora de adaptar una obra ajena, creo que no hay que tener miedo de traicionar el original. Es importante buscar lo que a uno le gusta, y a partir de ahí, crear una obra propia.
Impresiona la interpretación del chico, ¿cómo hizo para lograr esa interpretación de un chico sin experiencia, como Ernst Umhauer?
Me dediqué a entrevistar a chicos de 16 años, y enseguida me di cuenta de que, al menos en Francia, los chicos de esa edad son como bebés. Las chicas quizás son algo más adultas, pero ellos están en las faldas de mamá. Este chico tiene 21 años, aunque aparenta 16. Y por otra parte, tiene similitudes en su vida real con el personaje que tenía que interpretar. Viene de un medio desfavorecido, que en él ha provocado una cierta violencia interior que le favorecía mucho para la interpretación, y también tiene el físico ideal para el personaje. Por otra parte, hay un aspecto casi documental en la película, porque la relación que se creó en la preparación de la película entre Fabrice Luchini y él, fue similar a la de los personajes, era un actor debutante aprendiendo de un maestro de la interpretación como Luchini.
¿Yhay alguna relación entre su propia adolescencia y la del personaje, era un alumno brillante, también tenía inquietudes literarias y creativas?
No, yo era un alumno pésimo, odiaba la escuela. No me gustaban los profesores, no estudiaba, era rebelde, hasta que llegué a la Universidad y descubrí lo que quería hacer: cine. En el momento en que descubrí mi pasión, empecé a entender a los profesores y entonces sí fui un buen alumno.
¿Y también tuvo un profesor que le motivara como se ve en la película?
Sí, hubo uno y muy importante, porque el director Eric Rohmer daba clases en la Universidad y fue mi maestro. Fue el que me descubrió que se podía hacer cine casi con cualquier cosa. Cuando mucho tiempo después empecé a ser un director conocido, y empleé algunos actores que habían trabajado con él, le dije que había sido alumno suyo, y se emocionó muchísimo.
La película habla de la necesidad de imaginar que todos tenemos. Parece que la generación actual de jóvenes lee menos y se convierten más en espectadores pasivos. ¿Ha tenido esto en cuenta de algún modo?
Sí, eso se ve claramente en los reality shows, la gente se queda mirando lo que hace otra gente y esperando a ver qué pasa al día siguiente. Pero creo que también se puede producir un cambio peligroso respecto a la realidad, cuando desaparece la barrera entre la ficción y la realidad, como ocurre cuando alguien coge un arma y mata a decenas de personas.
En algunos aspectos, como la relación del profesor con su mujer parece evocar a Woody Allen.
Sí, tenía muy presente esa comedia de los años 80, y sobre todo las películas de Woody Allen con Diane Keaton, esas parejas intelectuales que están continuamente comentando todo lo que les rodea, sin darse cuenta de que su propia relación se está desmoronando. Yluego hay algunas alusiones a Hitchcock, y no solo por el suspense, sino por la idea de la observación de la casa de los demás.
¿Trató de evitar que le quedara una película muy literaria y lo compensó con ese montaje tan ágil?
No, no me da miedo lo literario, de hecho el comienzo es absolutamente literario, y quizás el espectador empieza a temblar pensando que toda la película va a ser así. Pero luego se queda encantado al ver que la película evoluciona de otra manera.
Esa idea de juego con el espectador, está presente también en otras películas suyas, como 8 mujeres.
Sí, porque para mí hacer cine es un poco como continuar con mis juegos de infancia, y eso también se hace evidente en el final de Dans la maison con esa especie de casa de muñecas.
También coincide Dans la maison con Swimming Pool en el estudio del proceso creativo.
Pero eso lo he pensado más después de hacer la película, en su momento no me di cuenta, porque no pienso mucho en lo que he hecho antes.
Utiliza como un elemento de suspense ese clásico continuará de las novelas por entregas o los tebeos.
Eso estaba ya en la obra de Mayorga, aunque él no lo colaba al final también. A mí me gustaba que el espectador pudiera pedir más al final de la película.
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