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VIRGINIA LÓPEZ
Sábado, 24 de agosto 2013, 03:13
El Monte San Marcial se esconde detrás de la neblina causada por los cañonazos y los disparos, pero en la cima se puede ver la pequeña ermita, tal y como era hace doscientos años, sin ampliaciones. Al pie del monte, un amasijo de cuerpos cubiertos de sangre y barro se amontonan en el suelo. Algunos han encontrado ya la muerte, como el joven tamborilero que yace junto a un cañón. Otros aún están agonizando o recibiendo el golpe de gracia por parte del enemigo. El resto del batallón desaparece entre la niebla a lo lejos y entre todos los rostros desfigurados por el miedo, la furia o el dolor, un soldado situado en el lateral derecho parece olvidar el fragor de la batalla y mira directamente, a través del lienzo, al espectador.
El óleo del pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau, realizado con motivo de las actividades que los Cursos de Verano de la UPV/EHU ha organizado para conmemorar el Bicentenario, describe con precisas pinceladas los hechos de una de las batallas más decisivas de la Guerra de la Independencia: la batalla de San Marcial. Conseguir un lienzo de la época sobre este acontecimiento era una tarea más que complicada, porque «a diferencia de Inglaterra, Francia, Alemania, Polonia... No tenemos a penas cuadros de nuestra historia militar, de los grandes hechos de armas tenemos poca iconografía», explicó ayer durante la presentación del cuadro José Manuel Guerrero Acosta, historiador que ha publicado un libro en el que detalla la elaboración de la obra de Dalmau y explica de forma breve esta batalla.
El pintor quiso agradecerle su colaboración a Guerrero. «Todos los cuadros que suelo pintar pasan por su mano, porque sé que sabe», sentenció un contundente Ferrer-Dalmau parco en palabras, quizás para dejar hablar a la pintura en su lugar. «Quería plasmar el coraje la garra de los soldados, cómo combatían», explicó el catalán. Esa fuerza que el artista quiso transmitir sobrecogió a los espectadores pero también al subdelegado de Defensa en Gipuzkoa. «Os lo digo, yo soy un sentimental. Pero el día que me la mandó por email se me pusieron los pelos de punta», confesó.
'La batalla de San Marcial' se expone hasta el martes 27 en el Palacio Miramar y ha contado con el mecenazgo de la familia Aperribay. Del 29 de agosto hasta finales de octubre se expondrá en el Museo Oiasso de Irun. Más tarde, a principios de noviembre, la obra de Ferrer-Dalmau se presentará en Madrid junto a otros trabajos del pintor y posteriormente formará parte de los fondos del Museo del Ejército de Toledo.
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