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ELENA VIÑAS , DIARIOVASCO.COM
Jueves, 21 de noviembre 2013, 04:07
Ha sido la pregunta que más se ha repetido desde que la pasada semana la alcaldesa, Amaia Agirregabiria, anunciara que Antxo será el siguiente distrito en sumarse al sistema de recogida selectiva de residuos puerta a puerta. «¿Cuándo se pondrá en marcha?», le interrogaban los vecinos en las sesiones del proceso participativo que arrancaba este pasado lunes.
La regidora no ha desvelado aún la fecha, porque, como ella misma señalaba, «quedan muchas cosas aún pendientes», refiriéndose a cuestiones como la instalación de los colgadores y el reparto de fichas a las comunidades de vecinos para decidir su ubicación más idónea.
El puerta a puerta despierta el interés de los antxotarras. Prueba de ello ha sido la gran asistencia registrada a las reuniones celebradas estos últimos días. Si en la primera de ellas, la convocada para el grupo de euskera, algunos de los asistentes hubieron de quedarse de pie, en la siguiente, en castellano, hubo personas que tuvieron que seguir su desarrollo desde el exterior del salón de actos de la Kultur Etxea.
Desigual fue la respuesta del público en una y otra cita. La que permitía inaugurar el proceso se llevaba a cabo en un tono constructivo. Los antxotarras formularon aquellas cuestiones que más les preocupan e incluso se adelantaron a la segunda ronda de reuniones para dejar constancia de sus propuestas. Entre ellas, la de instalar los postes para los cubos de orgánico y bolsas en alguna zona bajo el trazado ferroviario de EuskoTren, entre los arcos.
Veinticuatro horas más tarde, el encuentro se repetía, aunque el clima cambiaba por completo, viviéndose momentos tensos. Algunos de los opositores al PaP no respetaron el guión de la reunión e interrumpieron desde el inicio de la misma las explicaciones que ofrecían desde el escenario la alcaldesa y las ediles Oihane Oronoz e Izaskun Biurrun. Las faltas de respeto se repitieron cuando una vecina de Donibane trató de dar cuenta de su experiencia personal con el nuevo sistema de recogida, impidiendo que pudiera apenas hablar.
Los más críticos con la decisión adoptada en materia de residuos mostraron su deseo de que el PaP no llegue a ver la luz, porque se trata de «una imposición», y en su lugar se implante el quinto contenedor. También plantearon, entre otras ideas, la posibilidad de reforzar el número de contenedores de basura y contratar más guardias municipales para que los vigilasen, multando a quienes no reciclen. Propusieron, igualmente, la coexistencia del PaP y el contenedor marrón.
Ambas opciones fueron descartadas por Agirregabiria. «No vamos a coser Antxo de contenedores ni policías y tampoco vamos a tener dos sistemas funcionando a la vez, porque estaríamos hablando de un coste importantísimo», señaló.
Otros antxotarras, sin embargo, aplaudieron que la recogida selectiva se extienda por la bahía, así como que «por primera vez en 50 años se de un debate sobre una decisión tomada en el Ayuntamiento». «Antxo es un pueblo muy sucio. Hace 20 años la gente hasta tiraba las bolsas de basura a la ría. Con el PaP estará mejor», profetizaba una vecina.
El equipo de Gobierno municipal aseguró que la tasa de basura no subirá cuando el nuevo sistema se ponga en marcha y recordó que se crearán puestos de trabajo, como ya ha sucedido en Donibane. En cuanto a la calle Eskalantegi, expresó su deseo de que los que habitan en la acera donostiarra puedan sumarse al PaP como el resto de antxotarras.
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