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La librería Manterola cerrará a finales de año
LIBRERÍAS

La librería Manterola cerrará a finales de año

Con casi 10.000 volúmenes, muchos de gran valor, la librería en la que Julio Caro Baroja cantaba feliz cuando se perdía entre sus estanterías empieza su 'principio del fin'. Esta noche los hermanos Arbelaiz, responsables del establecimiento, estarán en Keridos Monstruos (TeleDonosti, 22 h.) contando su historia

MITXEL EZQUIAGA

Martes, 25 de febrero 2014, 15:51

En sus fondos atesora cerca de 10.000 volúmenes, muchos de ellos primeras ediciones o libros descatalogados. En su trastienda se mantuvieron tertulias intelectuales de primer nivel, a veces alrededor de un chupito. Entre sus estanterías fueron felices Julio Caro Baroja o Jose Miguel de Barandiarán. Pero la pequeña y mítica librería Manterola, situada en la calle con ese nombre en el centro de Donostia, empieza a decir adiós a todo eso.

«Nos vamos yendo». Juanjo Arbelaiz, uno de los tres hermanos responsables del establecimiento, resume en esa expresión el proceso que vive ahora Manterola. Porque es un cierre anunciado y por etapas: «La librería, tal como está ahora, la cerraremos antes de que termine el año. Un sobrino nuestro tiene otra librería 'moderna', llamada 'Ordizia', al otro lado de la calle, y pasará a ocupar la planta baja de la actual Manterola. Y en el altillo seguiremos atendiendo el negocio de los libros viejos... hasta que nos cansemos. Cerramos etapa, pero poco a poco».

Sin embargo los tres hermanos Arbelaiz (María Luisa, Mari Loli y y el propio Juanjo, que durante décadas fue profesor de Lengua y Literatura en el Instituto Peñaflorida) quieren ir anunciando ya el fin de ciclo. Por un lado, para que las personas interesadas en sus fondos sepan que el negocio está en su última fase. Y por otra parte, aunque no lo digan expresamente, para ir liberándose del 'peso' de esta aventura familiar.

Libros de tema vasco

Porque fue su padre, Juan Arbelaiz Iñarra, quien abrió en 1955 la librería Manterola en el mismo lugar en que ahora se encuentra. Este veterano amante de las letras ya se había dedicado con anterioridad al comercio del libro antiguo, pero sin contar con un establecimiento propio. «Desde siempre había dedicado una atención especial al libro vasco, no sólo antiguo, raro o curioso, sino también al nuevo, a lo poco que en aquel entonces se publicaba», recuerda su hijo Juanjo.

«En el franquismo conseguía en Argentina libros vascos que aquí eran ilegales, y cuando entraba alguien preguntando por ellos debíamos 'escrutar' su cara para saber si era de confianza... o nos íbamos a meter en un lío», apostilla con una sonrisa Mari Loli Arbelaiz.

El 'patriarca', que tuvo por ejemplo un papel fundamental en la compra de la biblioteca de Julio Urquijo por la Diputación guipuzcoana, falleció en 1973. Entonces sus hijos se hicieron cargo de la librería. El establecimiento no solo se dedicaba al libro antiguo: también a mapas, grabados, litografías, carteles «y cualquier otro impreso o manuscrito que sea testigo del pasado». «Para nosotros tan importante como los libros y grabados antiguos es que nuestros clientes compartan con nosotros su pasión. Muchas personas empezaron como clientes y acabaron como amigos», dicen los Arbelaiz.

En sus fondos hay cerca de 10.000 volúmenes, con unos 6.000 títulos distintos. Ahí se mezclan joyas como un título del año 1610 consagrado a la fiesta del Corpus de la mano del obispado de Pamplona («solo hay dos volúmenes en el mundo de esta edición, y el otro está en la British Library », dice con orgullo Juanjo Arbelaiz mientras acaricia el libro) hasta primeras ediciones. ¿Cuánto puede costar ese libro del siglo XVII? «Depende de la oferta y la demanda, pero cerca de 8.000 euros».

Tertulias de trastienda

Ese mundo termina. «Se nos mueren los clientes. El último, el amigo Juan Antonio Garmendia», recuerdan los hermanos Arbelaiz. «Aquí, en la planta superior de la librería, hemos vivido grandes tertulias, como cuando venían las gentes de letras de Madrid, de Zunzunegui a Iribarren». Y cuentan «cómo se oía cantar a Julio Caro Baroja, feliz, pasando las horas entre libros. Cuando llegaba alguien más se iba: no le gustaban los encuentros».

El cierre de Manterola será progresivo. Los hermanos Arbelaiz seguirán ocupándose en el altillo de sus viejos libros... aunque no se sabe por cuánto tiempo. Barajan ceder parte de sus fondos a alguna biblioteca pública.

Podrás conocer su testimonio de primera mano esta noche en TeleDonosti, ya que estarán en el programa Keridos Monstruos (22 horas)

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