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La Diputación se atasca en materia de residuos
RESIDUOS

La Diputación se atasca en materia de residuos

Los especialistas resaltan las carencias técnicas, ambientales y jurídicas del plan de Bildu. Errazkin se comprometió a abrir las nuevas plantas a finales de 2015 y así cerrar los vertederos, un plazo que los expertos consideran irreal

FERNANDO SEGURA

Miércoles, 5 de marzo 2014, 12:16

El plan de residuos presentado por la Diputación el pasado 19 de febrero es irrealizable y aboca a Gipuzkoa a una situación insostenible. Esta es la opinión de expertos en la materia consultados por este periódico. Estos especialistas, que han preferido no ser citados, afirman que la propuesta de Bildu carece de rigor técnico, no dispone de financiación y plantea un calendario de ejecución de las infraestructuras a todas luces imposible de cumplir.

La Diputación sigue atascada en este acuciante problema. Intentó salir del embrollo con el plan que presentó en junio de 2012, pero este ha naufragado sin apenas resultados, excepto el incipiente inicio de la planta de compostaje de Epele en Arrasate.

Ahora, la Diputación dispone de un segundo plan, muy parecido al primero. El diputado de Medio Ambiente, Iñaki Errazkin, se comprometió a disponer a finales de 2015 de una nueva red de infraestructuras. Estará formada por una planta de tratamiento mecánico-biológico para 170.000 toneladas de residuos (Zubieta), dos de compostaje (Epele y Zubieta) y un vertedero que denominó de 'inertes' con capacidad para 65.000 toneladas anuales (no señaló el emplazamiento). El coste de estas instalaciones asciende a 131 millones de euros.

Errazkin aseguró que la puesta en marcha de estas infraestructuras permitirá el cierre de los vertederos ahora en servicio. Indicó que el de Urteta se clausurará en diciembre de 2014, el de Lapatx en abril de 2015 y Sasieta a finales de ese año.

En las siguientes líneas vamos a exponer la opinión que suscita el plan de la Diputación en las fuentes consultadas.

Planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB). Esta es la infraestructura clave del sistema presentado por la Diputación. Errazkin aseguró que en esta instalación los residuos serán objeto de un tratamiento que permitirá depositarlos en un vertedero de 'inertes', cuya ubicación es desconocida. El diputado señaló que esta infraestructura se encuentra recogida en el plan aprobado en la pasada legislatura (Pigrug) y que, por tanto, su propuesta es continuista. Los expertos consultados lo niegan. Explican que la instalación de TMB que se aprobó en las Juntas diseñaba una planta de tratamiento para preparar los residuos con carácter previo a su incineración. Por tanto, sus características técnicas no tienen nada que ver con la anunciada por Errazkin, que plantea llevar los residuos a un vertedero.

El hecho de que se trate de un plan de infraestructuras distinto al previsto en el Pigrug incide directamente en un elemento fundamental: el calendario de obras. Errazkin se comprometió a que las infraestructuras entren en funcionamiento a finales de 2015 para así cerrar el último vertedero que quedaría abierto para esa fecha, el de Sasieta.

Las fuentes consultadas aseguran que este plazo es imposible de cumplir. Explican que habría que conseguir financiación, redactar los proyectos constructivos, sacar a licitación las obras y adjudicar el concurso. Todo este proceso significaría volver a comenzar desde cero. El plazo para poder abordar la construcción de las nuevas instalaciones, como la planta de TMB de Zubieta, no sería inferior a 4 ó 5 años.

Vertedero de inertes. El diputado de Medio Ambiente afirma que la basura que no se pueda reciclar ni compostar (fracción resto), tras pasar por la TMB de Zubieta, se depositará en un vertedero de 'inertes' con capacidad para 65.000 toneladas anuales. Errazkin aseguró que los residuos que se depositen en esta instalación no generarán olores ni contaminación de ningún tipo.

Las fuentes consultadas, por el contrario, afirman que los residuos resultantes de la planta de tratamiento mecánico-biológico no podrán depositarse en un vertedero de inertes, porque no cumplirán las características requeridas por la UE para ser llevados a este tipo de instalaciones especiales.

Estos expertos indican que la directiva 1999/31/CE define tres categorías de residuos. Los procedentes de las plantas de tratamiento mecánico-biológico, como la de Zubieta, tienen la misma consideración que los residuos urbanos. En ambos casos, su destino es ir a una incineradora o a un vertedero de residuos no peligrosos. En Gipuzkoa se ha eliminado la incineradora y, por tanto, no hay otro remedio que enviarlos a un vertedero, pero en ningún caso de inertes.

Los especialistas explican que los residuos que salgan de la planta de TMB anunciada por Errazkin seguirán teniendo actividad orgánica, porque contendrán restos de comida y otras fracciones combustibles. Por tanto, no podrán ser considerados inertes. La UE define como tales a los que no son solubles ni combustibles, ni reaccionan física ni químicamente ni de ninguna otra manera, ni son biodegradables. En conclusión, los expertos consideran que los residuos que salgan de la planta de Zubieta no obtendrían la calificación ambiental de inertes y, por tanto, deberán llevarse a un vertedero convencional.

Compostaje. Bildu ha apostado firmemente por el compostaje de la materia orgánica, hasta el punto de haber provocado una polémica ciudadana de calado con la extensión del sistema de recogida puerta a puerta. El objetivo es disponer de dos nuevas plantas de compostaje (Epele y Zubieta), que se unirán a la que está en funcionamiento en Lapatx. Las tres tendrán capacidad para tratar en torno a 40.000 toneladas de materia orgánica al año, aunque la de Zubieta dispondrá de un diseño flexible para aumentar su actividad si fuera preciso.

El problema radica a la hora de saber si Gipuzkoa tiene capacidad para absorber tal cantidad de compost. El grupo de trabajo que se constituyó sobre esta materia en la pasada legislatura concluyó que hasta unas 12.000 toneladas anuales podrían encontrar salida como componente de sustratos y en jardinería. Aquel estudio indicaba que el sector agrícola guipuzcoano no precisa de compost, ni tampoco la actividad forestal, ni la ganadera (pastizales). En el caso concreto de la agricultura, se indicaba que, desde el punto de vista de la fertilidad, el suelo guipuzcoano «posee unos niveles relativamente elevados de materia orgánica y de nutrientes minerales que desaconsejan la incorporación de nuevos aportes de materia orgánica».

Cierre de Urteta, Lapatx y Sasieta. Errazkin se comprometió a poner en marcha las infraestructuras descritas con el fin de cerrar el vertedero de Urteta en diciembre de este mismo año. La clausura de Lapatx la anunció para abril de 2015 (un mes antes de las elecciones forales y municipales) y la de Sasieta a finales de 2015 (en la siguiente legislatura).

Según este calendario, a partir del cierre de Urteta y Lapatx, las decenas de miles de toneladas de basura que se generan en Gipuzkoa se acumularán en el vertedero de Sasieta (Beasain), una instalación que cabe recordar que padece en determinadas épocas del año la llegada masiva de gaviotas, una plaga que ha provocado innumerables protestas de los vecinos y de los trabajadores de los polígonos industriales cercanos.

Errazkin asegura que Sasieta se cerrará a finales de 2015 pero, ¿y si la red de plantas previstas en su plan no está concluida para esa fecha, tal y como aseguran los expertos, qué ocurrirá con la basura de Gipuzkoa? ¿Cuánto tiempo podrá aguantar Sasieta? En todo caso, como han denunciado PNV, PSE y PP, este legado de Bildu recaerá en quienes tengan que afrontar el problema en la siguiente legislatura.

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