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GISELA CRESPO
Sábado, 8 de diciembre 2007, 03:01
HERNANI. DV. Las escuelas Viteri cumplen todo un siglo de vida y con motivo de esta especial celebración el próximo lunes se llevará a cabo en Biteri Kultur Etxea un charla a las 19.00 horas. A lo largo de la conferencia, la ponente Eulalia Aranburu Urkizu hará repaso de estos 100 años. Pedro Viteri dejó su legado a lo largo del siglo XX en toda Gipuzkoa y se puede apreciar a día de hoy el reflejo de su gran labor en torno al desarrollo de la educación también en multitud de centros educativos. En el edificio de las antiguas escuelas Viteri de Hernani se encuentra actualmente la casa de cultura del mismo nombre.
¿Pero quién fue Pedro Viteri? De padre alavés y madre arrasatearra, Pedro Viteri y Arana, también conocido como Pedro Biteri, nació el 18 de julio de 1833 en Mondragón. Realizó sus estudios en Inglaterra y, tras recorrer gran parte de Europa, estableció su residencia en Biarritz. Tras la muerte de su padre y su hermano heredó una gran fortuna que no dudó en invertir para impulsar el fomento de la instrucción popular, «base de la prosperidad, agente principal de la moralidad y ennoblecimiento, condición necesaria de la educación social y requisito primero de la regeneración nacional», según dejó escrito. Y es que los datos del censo de 1910 en Gipuzkoa indican que había más de 110.000 personas analfabetas y sólo eran 85.000 las capacitadas para escribir.
Las escuelas
PedroViteri viajó en su juventud por las principales capitales europeas y vivió en París. En 1847 fallece su padre y la fortuna familiar pasa a ser gestionada por su hermano José Bernabé. En 1874 se casó con una dama inglesa de nombre Celina Voody. A la muerte de su hermano en 1893, se estableció con su mujer en Biarritz.
Viviendo cerca de su tierra natal, Viteri, que ya contaba con 60 años de edad, regresó ese mismo año de visita a Arrasate, al que no había regresado desde la infancia. De esa primera visita, de otras posteriores que realizó y de los deseos que le había manifestado su hermano en vida, surgió la idea de constribuir con su fortuna al desarrollo de su localidad natal y por extensión de su provincia natal. En esta primera visita, Viteri decidió costear de su bolsillo la restauración de la que fuera casa del historiador mondragonés Esteban de Garibay, que sería dedicada a juzgados municipales. En 1898 realizó una segunda visita a su localidad natal. A raíz de esta segunda visita y de su interés por la educación decidió pagar de su bolsillo la construcción de un edificio de escuelas, al que además equipó. Esta escuela sería fundada en 1902 y Viteri crearía también una fundación para la financiación y el mantenimiento de las escuelas.
Tras la construcción de las escuelas de Mondragón, Viteri decidió extender su labor filantrópica al resto de la provincia y comenzó a costear la construcción de escuelas en otras localidades guipuzcoanas. Así, gracias a Viteri, se dotaron de edificios escolares las localidades de Hondarribia, Errenteria, Pasajes de San Juan, Pasajes Ancho, Irun, Donostia, Aretxabaleta, Hernani y Ur-nieta. Se calcula que Viteri donó en vida aproximadamente 775.000 pesetas de la época.Viteri murió en Biarritz el 21 de mayo de 1908.
Su labor desinteresada hizo que a su muerte muchas de las localidades a las que había ayudado le rindieran homenaje y le dedicaran una calle.
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