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Domingo, 9 de marzo 2008, 02:16
BURGOS. La restauración del ciprés del monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos (Burgos), que ha requerido de la instalación de un aparatoso andamiaje, ha concluido esta semana y garantiza que el árbol, de 125 años y unos 25 metros, seguirá vivo muchos más y podrá llegar a crecer otros siete metros.
El abad del monasterio, Clemente Serna, explicó ayer que la actuación ha consistido en la limpieza interior del árbol, que tenía muchas ramas secas que utilizaban centenares de aves para resguardarse, sobre todo por las noches.
Este árbol, uno de los emblemas de la abadía benedictina, fue plantado en el año 1882 en el jardín del famoso claustro románico del monasterio de Silos, y tiene en la actualidad una altura aproximada de veinticinco metros. El ciprés, cantado por insignes poetas, entre ellos el más conocido Gerardo Diego, tiene una gran vitalidad y, según el abad, los expertos vaticinan que podrá llegar a crecer unos siete metros más.
Para actuar en el ciprés fue necesario levantar un aparatoso andamiaje para trabajar con seguridad y poder acceder a todos los puntos sin riesgos. Clemente Serna indicó que los trabajos concluyeron el pasado miércoles y los andamios ya han sido retirados.
La financiación de esta actuación, que el abad ha preferido no precisar, se ha llevado a cabo con aportaciones de la abadía y el importe del premio 'Árbol Histórico', concedido por la Asociación Bosques sin Fronteras.
El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias ha realizado el estudio del estado de salud del ciprés, según el cual tendrá todavía una larga vida y seguirá creciendo hasta superar con generosidad los 30 metros de altura.
Monumento natural
La presidenta de la Asociación Bosques sin Fronteras, Susana Rodríguez, destacó que hay que empezar a acostumbrarse a introducir también el término restauración para los árboles que, como el ciprés de Silos, constituyen un monumento natural. Recordó que los cipreses, sobre todo los de gran tamaño, como el de Silos, requieren de labores de conservación regulares y permanentes porque son posada de muchos insectos y aves que anidan y provocan daños en su interior. La presidenta de Bosques sin Fronteras insistió en que los árboles cuando más cuidados reciben más se desarrollan.
Fue la abadía de Silos la que presentó la candidatura de este ciprés para el premio 'Árbol y Bosque' en la categoría de 'Árbol Histórico'. Una de las condiciones de este galardón era que el importe del premio se destine en su integridad a la conservación del árbol galardonado.
Bosques sin Fronteras convocó en 2007 por primera vez los premios 'Árbol y Bosque del año', dirigidos a dignificar y valorar los árboles y masas arbóreas merecedores de un reconocimiento público. Las bases de la convocatoria establecían una dotación de 3.000 euros «que se emplearán, bajo supervisión de la organización en mejorar las condiciones sanitarias, estructurales o preventivas del árbol».
El abad destacó la importancia del ciprés de Silos, ya que constituye uno de los «buques insignias» del monasterio y es una de sus principales señas de identidad.
Este árbol hace varios años ya tuvo que ser tratado de grafiosis, un hongo que ataca a los árboles (ha acabado prácticamente con todos los olmos) y que de no ser controlado a tiempo termina por secarlos.
Es habitual que los visitantes del claustro románico del monasterio de Silos observen la entrada y salida constante de pequeñas aves en este «enhiesto surtidor de sombra y sueño» y que escuchen el cantar de las aves que utilizan este «mástil de soledad» como refugio o lugar de descanso. EFE
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