

Secciones
Servicios
Destacamos
JAVIER SADA
Martes, 28 de octubre 2008, 10:14
Cuántas veces se ha dicho en San Sebastián que su crecimiento ha llegado al máximo, siendo imposible construir una sola casa más?... Por lo menos cuando se llegó desde el Boulevard hasta la Avenida, siendo el resto agua... cuando se llegó a la plaza del Centenario, que vista desde la Parte Vieja parecía por lo lejos que estaba, cuando se llegó hasta... ¡Y siempre ha habido más sitio!
¡Qué habilidad la de los promotores! Allá donde el común de los mortales apenas vemos una huerta con cuatro tomates y tres lechugas, sus impecables ojos ven terreno suficiente para construir casas, torres y lo que sea menester.
Era lo que estaba ocurriendo en los alrededores más cercanos al centro de la ciudad... La carestía de la vivienda dirigía a muchos vecinos hacía lugares más alejados y, por tanto, más económicos, coincidiendo en sus metas con los muchos emigrantes que desde otras provincias llegaban a San Sebastián buscando, además de trabajo, que lo encontraban, vivienda.
San Roque, Alza, San Francisco Javier en Eguia, Inchaurrondo... crecían y crecían como creció aquel poblado de casas al que se llamó Iruresoro por sus promotores Irure - tagoyena y Dorron - soro.
En el nuevo Poblado de Iruresoro, decía EL DIARIO VASCO del 28 de octubre de 1958, «han sido bendecidas e inauguradas las primeras 112 viviendas» de un proyecto que llegaba a contar hasta 600 con las que se había dicho «quedaba solucionado el problema de la vivienda en San Sebastián»...
La fecha elegida para la inauguración, el domingo día 26, se celebraba la festividad de Cristo Rey... ¿Por qué no fue Cristo Rey el patrono del barrio?... y allí, allá, en la Plaza de los Ríos, donde más tarde confluirían los ríos Deba, Bidasoa y Oiartzun (no se dio nombre a las calles hasta 1975), la mañana del citado día se reunieron los promotores junto al gobernador civil (del Moral), alcalde (Vega de Seoane) y demás invitados para escuchar las explicaciones del arquitecto, señor Arizmendi, y del aparejador, señor Vaquero...
Para bendecir las casas le trajeron desde Lecaroz al superior del Colegio, el capuchino padre Domingo de Beizama, y terminada la ceremonia, como era se sirvió una copa de vino español en la Sociedad que hacia cuatro meses se había fundado en el barrio, en local facilitado, precisamente, por Iriretagoyena y Dorronsoro: Donosti Gain.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.