
JUANMA VELASCO
Martes, 17 de febrero 2009, 02:43
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DV. Las potencialidades que ofrece la investigación a escala nanométrica sorprenden día tras día. A partir del reordenamiento de átomos y moléculas sólo perceptibles al microscopio -nano equivale a la millonésima parte de un milímetro-, los investigadores descubren al mundo novedosas aplicaciones de nuevos materiales, estructuras y dispositivos. También en el campo de la medicina.
Un equipo de científicos de la UPV podría haber dado con la solución a la limitación que tienen los tratamientos contra el cáncer a la hora de diferenciar entre células sanas y enfermas. Fruto de su investigación han desarrollado nanohidrogeles, unas «pequeñas partículas inteligentes» que permiten la aplicación de fármacos sólo en aquellas células afectadas por la enfermedad, dejando las sanas libres del tratamiento. De momento es una técnica en experimentación exitosa del grupo Nuevos Materiales y Espectroscopia Supramolecular de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV, en Leioa.
El equipo, liderado por el doctor Issa A. Katime, fundamenta su trabajo en los hidrogeles: «Polímeros en forma de red que se hinchan por absorción pero que no se pueden disolver en ningún líquido». Se utilizan tanto para hacer músculos artificiales como para capturar metales pesados de aguas residuales.
En el caso que ahora ocupa, su misión es la de liberar fármacos de forma controlada en el cuerpo para mejorar el tratamiento en enfermos de cáncer. Los hidrogeles que el equipo de la UPV ha desarrollado son capaces de detectar cambios de pH. «La sangre tiene un pH de 7,4 , pero en la zona donde se localiza un cáncer el pH baja a 4,7-5,2», señalan los científicos.
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En la investigación, los hidrogeles «se han funcionalizado con ácido fólico, que tiene la capacidad de detectar células cancerígenas y engañarlas, de forma que le permiten atravesar sus membranas». Una vez dentro, el cambio de pH favorece el hinchamiento del nanohidrogel y, con ello, la liberación del fármaco.
El problema del tamaño
El equipo de la UPV se ha enfrentado al problema del tamaño molecular de las partículas de nanohidrogeles. En la sangre no se pueden inyectar moléculas muy grandes, por lo que es importante que las partículas sean lo suficientemente pequeñas como para no obstruir venas y arterias y que no puedan ser detectadas por los glóbulos blancos. Para superar este problema, los científicos pusieron a punto una técnica que permite obtener nanopartículas de reducido tamaño muy parecidos.
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Tras el exitoso diseño de los nanohidrogeles, ahora se están realizando pruebas «en vivo» en dos facultades de Medicina.
jmvelasco@diariovasco.com
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