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JAVIER PEÑALBA
Jueves, 31 de diciembre 2009, 09:14
Se cumplió su voluntad. Antonio Beristain reposa ya en el lugar que él mismo eligió para su eterno descanso. Sus cenizas fueron depositadas al lado de un amigo, de un discípulo, de un ser querido para él. Ayer volvió a reunirse con Javier Gómez Elósegui, funcionario de prisiones y profesor en el Instituto Vasco de Criminología (IVAC) asesinado por ETA. Familiares, amigos, allegados y víctimas de la violencia le despidieron primero en el camposanto de San Sebastián en una emotiva ceremonia y más tarde en una misa funeral.
Los restos de Antonio Beristain fueron incinerados a primera hora de la mañana e inhumados al mediodía en el cementerio de Polloe. Fue voluntad del profesor fallecido que sus restos se depositasen al lado de uno de sus colaboradores, junto al psicólogo de la cárcel de Martutene asesinado el 11 de marzo de 1997 en el barrio de Gros.
Al entierro asistieron familiares del profesor Beristain así como de Gómez Elósegui. Entre los primeros se encontraban su hermano Ignacio y varios sobrinos. Mari Carmen Merino, viuda del psicólogo, y un hermano del funcionario estuvieron asimismo presentes junto a otros familiares.
A la inhumación acudieron, entre otros, Mari Carmen Heras, viuda de José María Múgica; Olivia Bandrés, José Luis Munoa, oftalmólogo e historiador; Pilar Belzunce, esposa de Eduardo Chillida, quien estuvo acompañada de varias hijas, y Alberto Rodríguez, concejal del Ayuntamiento de Donostia. Inmaculada Iraola, la siempre fiel secretaria de Antonio Beristain, su mano derecha, le dio el último adiós. También acudieron el abogado Miguel Alonso, miembro de honor, del IVAC, e Iñaki Subijana, magistrado de la Audiencia de Gipuzkoa.
Luis Manuel de la Encina, superior religioso de Beristain, ofició el responso. Durante el entierro tomó la palabra José Luis de la Cuesta, amigo del fallecido, estrecho colaborador suyo además de presidente de la Asociación Internacional de Derecho Penal y director del IVAC. De la Cuesta tuvo palabras de cariño hacia el maestro y leyó unos textos de San Juan de la Cruz que precisamente cierran el último trabajo de Beristain, aún sin publicar.
César San Juan, subdirector del instituto, también tomó la palabra. «Conocí a Antonio Beristain el 12 de marzo de 1997. Un día antes acababan de asesinar a un amigo personal de ambos, Javier Gómez Elósegui. Organicé inmediatamente un pequeño homenaje en la Facultad de Psicología al que invité al profesor Beristain, entonces director del Instituto Vasco de Criminología, donde Javier colaboraba como docente. Me impresionó tanto la valentía y sabiduría de sus palabras, su pasión, que no dudé en acceder a su petición: sustituir a Javier en las clases que impartía en el Instituto en el que hoy día sigo trabajando», dijo.
Cerró el capítulo de intervenciones Esther Giménez Salinas, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, que definió a Beristain como «un amigo sin fronteras».
La misa funeral por Antonio Beristain se ofició a las 7.30 de la tarde en la iglesia de los jesuitas.
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