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Ascasibar, paleta y pincel en mano, da los último retoques.
La gratitud de Ascasibar llega a La Piedad
Bergara

La gratitud de Ascasibar llega a La Piedad

Recuperación. El escultor ha restaurado su talla en la parroquia de San Pedro para reconocer el esfuerzo de un grupo de bergareses por recuperar su trayectoria como artista

Domingo, 11 de julio 2021, 00:12

Esta mañana Lorenzo Ascasibar dará las últimas pinceladas a la policromía restauradora de la talla de La Piedad, en la parroquia de San Pedro, de la que es autor desde 1957. El escultor a sus 91 años, en plena forma creativa, ha querido que el paso procesional que reside junto a la pila bautismal del templo luzca con todo su esplendor, y sierva este detalle de agradecimiento al esfuerzo de un grupo de bergareses para poner en valor su figura como artistas, que se ha llevado adelante en los últimos meses.

Desde la pasada semana ha eliminado los elementos deteriorados por el paso del tiempo del acabado policromado sobre la madera de ciprés que talló hace 63 años. Después con minuciosidad y mimo ha recuperado tonos y colores, como apunta Miguel Lazpiur, testigo del proceso, y uno de los artífices del intenso programa dedicado a la figura del escultor elgetarra en las últimas fechas.

Ha sido protagonista de varios homenajes y reconocimientos, un exposición en Aroztegi Aretoa, y de la edición del libro 'L. Ascasibar. Eskultore baten testigantza (Testimonio de un escultor)' que firma Miguel Angel Elkoroberezibar. Una investigación que muestra el recorrido artístico y personal de Lorenzo, como uno de los grandes maestros de escultura figurativa vasca.

De 1957, se trata de una de las piezas más destacadas de la herencia patrimonial del escultor en Bergara

Importante legado

Este volumen recoge de boca del autor los detalles de la producción de La Piedad a mediados del siglo pasado. «Los de Pikupe y el cura don Pepe Larrea fueron a visitarme a Zorroza cuando la hice, primero en barro y después en madera. Para hacer la Piedad yo sacaba los puntos de la escayola con compases. La hice de un bloque de madera de ciprés, instalando compases, sacando puntos, transportando del punto de la escayola al de la madera: era un proceso largo y duro. Los diferentes tablones de la pieza están encolados y atornillados. Y se remata con gubias, limas y escofinas. Tiene un aparejo encima con blanco de España y cola de conejo para poder pintar encima. Fue la base del policromado. Lo traje todo terminado de Bilbao. Hoy en día lo habría hecho directamente sobre madera natural, seguramente caoba. La terminé para el 1 de marzo de 1957».

Es una de las piezas más destacadas de la herencia patrimonial de Ascasibar en Bergara. De las más de 800 obras que ha firmado, junto al paso procesional también se encuentran en la villa El Cristo de la Columna, conocido como La Flagelación (1957), al que también ha dado unos retoques en las fechas previas a la cascada de reconocimientos y que presidió la muestra de Aroztegi. En su momento fue pintada por su gran amigo Simón Arrieta.

Estos días luce junto a la capilla de la pieza más destaca de la parroquia, El Cristo de la Agonía, de Juan de Mesa, restaurado en 2017 en Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de la Cartuja sevillana.

De su arte hoy otras muestras en la villa como el relieve de la Virgen con Niño (1954) en el pórtico de la misma iglesia, o esculturas civiles en los casos del busto en bronce de Simón Arrieta (1975) en la plaza que tiene dedicada el pintor, o el monolito en los jardines del local de la asociación de jubilados San Joxepe en Boni Laskurain 'Erretiratuetatik partaide izatera' (2000).

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