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La plaza de la Constitución de Donostia no contará este 21 de diciembre con la presencia de la 'reina' de la feria de Santo Tomás. ... Este año no habrá ninguna Gilda, Maikrux, Ximona, Ursula... que reciban la visita de miles de visitantes deseosos de cumplir la tradición de ver a la cerda de la gran feria donostiarra. Se trata de una fecha señalada para muchos guipuzcoanos, y especialmente para los donostiarras, que ese día disfrutan de una jornada que les acerca al mundo rural y a la vida de los baserritarras. Este año no podrán realizar la repetida instantánea junto a la protagonista de la feria que estos últimos años ha trasladado hasta la céntrica plaza de Donostia Kristina Saralegi desde su caserío Arro de Leitza. «Será mi primer año sin acudir el día 21 de este mes a Donostia a la feria», reconoce la leitzarra. «Siendo una cría, con 14 años empecé a ir con mi padre Esteban a hacer talos y después, los últimos 16, me he encargado de llevar a la cerda de Santo Tomás».
Este año, Kristina comenzó allá por el mes de septiembre a pensar qué animal podría llevar, si así lo requería el Ayuntamiento donostiarra. «Me gusta andar con tiempo, porque siempre procuro elegir el animal que destaca y después alimentarlo para que luzca una buena hechura en la feria», explica. Todos los caprichos son pocos en casa de Saralegi a la hora de engordar a la cerda más esperada de Santo Tomás, a la que la leitzarra nutre de las mejores 'kutixis'.
Este año, los cerdos del caserío Arro siguen recibiendo sus buenas raciones de bellotas, maíz, cebada y una amplia variedad de verduras, mientras Kristina sigue con sus quehaceres diarios que le mantienen muy ocupada durante toda la jornada. «Normalmente, estos días nos centrábamos en los preparativos de la feria: organizar los grupos de personas que me iban a acompañar en los puestos de la plaza de la Constitución y la Bretxa, preparar todo los utensilios necesarios para cocinar el talo, la txistorra, la tocineta..., además de revisar todo los elementos con los que decoramos los mismos», asegura la leitzarra.
Ahora Kristina echa de menos todo ese trajín. Aunque inicialmente asegura que está más tranquila y le viene bien un poco de calma, su voz le delata y acaba reconociendo que la feria de Santo Tomás donostiarra le da vida. «Es una de las pocas que hacemos al año y para mí es muy importante porque ha sido una cita anual a la que empecé a ir con mi padre y después de que falleciera, sola. No he faltado durante los últimos 30 años con mis talos».
Los aficionados al talo no podrán degustar este año la preciada torta de maíz que se ofrecen en los puestos tradicionales de la feria. Ante esa imposibilidad, siempre queda la opción de comprar uno de los paquetes de talo que ha comenzado a vender la leitzarra.
Kristina, mujer emprendedora donde las haya, ha empezado a comercializar talos precocinados envasados al vacío. «Era un proyecto que me rondaba por la cabeza desde hace ya años. Siempre pensaba que si nuestros talos gustaban tantos, la opción de venderlos precocinados podía funcionar, pero no me decidía».
Saralegi comenzó hace dos años a dar forma a esa idea y esta primavera se estrenó en una de las ferias de su pueblo. «Resultó todo un éxito. Llevamos algunos talos preparados y envasados al vacío y la cosa fue muy bien. Al día siguiente empecé a recibir whatsapps solicitando pedidos desde Pamplona y poco a poco de otros lugares de Navarra».
Pronto esos mensajes comenzaron a llegar también de Gipuzkoa. «Sin darnos cuenta nos vimos desbordados de pedidos. No pensábamos que la respuesta de la gente iba a ser tan buena». Desde entonces, Kristina, habituada al trabajo duro, se dedicó a preparar, la masa y los talos para poder abastecer a su primer cliente en Beasain. la tienda Kutixi, al que siguieron otras de Hernani, Oiartzun, Tolosa, Ibarra, Donostia y «esta misma semana, Eroski nos ha comunicado que venderá nuestros talos».
Talos elaborados «con maíz que nosotros mismos sembramos, cuidamos, recogemos, molemos..., todo el proceso es 100% natural. Además, esta primavera me regalaron semillas de maíz que produjo Esteban Saralegi, mi tatarabuelo. Por lo tanto, más ecológico que este maíz habrá pocos...» Está claro que Kristina apuesta por lo natural, lo local y el trabajo.
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La baserritarra recoge maíz que posteriormente molera para hacer harina para los talos.
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«No he faltado a la feria de Santo Tomás en los últimos 30 años»
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Saralegi ante varios paquetes de su producto estrella envasado al vacío.
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Leitza. Kristina Saralegi, encargada de criar a la cerda que se exhibe en la plaza de la Constitución, no estará este año por la suspensión de la cita y se reinventa con talos precocinados
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elisa belauntzaran
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