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Iñigo Aristizabal
Hondarribia
Sábado, 28 de diciembre 2024, 01:00
En el aeropuerto de Hondarribia la mañana transcurrió entre desvíos y retrasos. La niebla obligó a desviar al aeródromo de Bilbao tres vuelos de ... las cinco llegadas previstas que había para ese día. Además, hubo centenares de personas que se quedaron atascadas durante horas a la espera de una alternativa por las nubes tan bajas que impedían la visibilidad para que los pilotos pudieran volar con seguridad.
Los afectados fueron tanto quienes tenían previsto aterrizar en Donostia como quienes tenían un vuelo desde el aeropuerto de Gipuzkoa. Un total de seis vuelos entre aterrizajes y despegues. En la cola del autobús que les iba a llevar a Loiu estaba Francesco, de Roma, con su familia. «Hemos estado de vacaciones en Biarritz y volvemos a casa. El vuelo a Barcelona se ha cancelado y ahora cogeremos uno en Bilbao, pero me temo que vamos a perder la conexión a Roma», contaba. Por lo tanto «acabamos mal las vacaciones, aunque hasta ahora todo había sido magnífico».
En el mismo autobús iban a montar dos chicos de Málaga cuyo problema había empezado incluso antes. Antonio explicaba que «teníamos ayer el vuelo a Málaga, que lo cancelaron y hemos dormido en casa de sus padres. La compañía sí que puso hotel a otros pasajeros que no tenían opción».
Se temía un día muy largo, aunque se lo estaba tomando con resignación y paciencia. «Fíjate, que estamos aquí desde las siete y media de la mañana, ahora nos llevan a Bilbao, luego cogeremos el vuelo a Barcelona y luego a Málaga. A ver si llegamos para las ocho o nueve...». Él no tenía nada concreto en destino, más que llegar a casa, pero sí su amigo: «Hoy tenía que trabajar. Les he llamado y explicado la situación. No puedo hacer nada».
Una chica de Donostia que prefirió no decir su nombre presentaba una casuística distinta: «Tenía el vuelo a Valencia a las 11.30 pero nos han dicho que el avión que venía de allí no ha podido aterrizar por la niebla. Lo peor es que no nos han dado alternativa, más allá de meternos en el vuelo de Bilbao».
Estaba junto a la cola del autobús que iba a Loiu pero «yo no voy ahí. Volotea no nos ha dado esa opción y cada uno se tiene que buscar la vida. Me va a llevar mi madre, otros han ido a coger el tren, a alquilar un coche...».
Es viajera frecuente y, a pesar de los problemas que suele haber en el aeropuerto de Hondarribia, «prefiero salir de aquí que de Loiu. Si tienes la mala suerte de que se cancele, la compañía te lleva a Bilbao, aunque esta vez no ha sido así».
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