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Las diez noticias de la jornada
Desde que Paco se jubilara hace siete años son sus hijos, Blanca y Pablo, quienes dirigen el negocio ubicado en la calle El Pinar de Irun. F. DE LA HERA
Irun: «Mucha gente viene y nos dice que su padre le compró la moto al nuestro»
Irun

«Mucha gente viene y nos dice que su padre le compró la moto al nuestro»

Paco, Blanca y Pablo Salgado Dos generaciones al frente de Motos Paco ·

El negocio que puso en marcha Paco y del que ahora se encargan sus hijos celebra este año su cincuenta aniversario

ANIA M. SEISDEDOS* BIDASOANDV@GMAIL.COM

Martes, 5 de julio 2022, 00:02

En 1972 Paco Salgado Velasco abrió un pequeño taller de reparación de motos en la calle El Pinar de Irun. El negocio fue creciendo poco a poco y cuando él se jubiló hace siete años dejó en manos de sus hijos, Blanca y Pablo, no solo un taller, sino también una tienda instalada en dos locales contiguos.

–Paco, ¿cómo fueron aquellos comienzos hace medio siglo?

–Con quince años empecé a trabajar en un taller. Por el día trabajaba y por la noche estudiaba Maestría. Pero lo mío era la mecánica y con 22 años decidí abrir mi propio taller. Tenía que espabilarme para hacerlo, porque sabía que iba a triunfar, fíjate si estaba seguro de mí mismo. Recuerdo que los primeros quince días no entró nadie, fue un agobio. Claro, a lo mejor a nadie se le estropeó la moto en esos días. Eso sí, después de eso empecé a trabajar y ya no paré ni para coger vacaciones.

RECUERDOS «Cuando abrí el taller no entró nadie en quince días. Pero luego empecé a trabajar y ya no paré»SITUACIÓN ACTUAL«Con la pandemia hemos notado que la gente ha vuelto al comercio local con más fuerza»

–¿Contaste con ayuda desde el principio o comenzaste solo?

–Primero estaba yo solo. Luego entró Luis, que en ese momento tenía 16 años y ya lleva cuarenta con nosotros. Y después fui teniendo más trabajadores.

–Imagino que al principio el taller sería mucho más pequeño.

–El primer taller lo tenía donde ahora está la tienda de cascos y esas cosas. Luego amplié el local hacia atrás, donde ahora está el taller, y con los años compré el local de al lado. Y al principio solo tenía un taller, pero enseguida comencé también con la venta.

–¿Se vendían muchas motos hace cincuenta años?

–Sí, sí. Sobre todo Vespas. De hecho, te puedo contar una anécdota de cuando cogí la concesión de Vespa. Me dijeron que si vendía tantas motos me regalaban un viaje a Tailandia con mi mujer. Las vendí y allí nos fuimos, con un grupo de cuarenta personas, a la zona donde después pasó lo del tsunami.

–¿La clientela de entonces era local o también venían de fuera?

–También de fuera. Hubo una época en la que venía gente de lugares de Francia que están a tres o cuatro horas. Venían con sus remolques. Me llegaron a llamar la atención desde fábrica porque el francés que tenía la concesión se quejaba. Pero yo no hacía ni caso (ríe). ¿Qué iba a decirles a los franceses, que no les vendía?

–Los clientes de la zona, ¿se han mostrado fieles?

–(Paco): Sí, mucho. A mí me conocían mucho en esta zona y eso se notó. Luego con los años siempre me ha hecho mucha gracia que hay gente a la que le llaman estando en la tienda o en el taller y dice 'estoy en Paco'. Ni siquiera es 'estoy en Motos Paco', no, es 'en Paco' a secas.

–(Pablo): yo lo veo en que ahora viene gente a la tienda que quiere comprar motos y me dicen que su padre se la compró a mi padre.

–Blanca, ¿cuándo entrasteis a formar parte del equipo tu hermano y tú?

–Yo entré hace unos veintidós años. Acabé la carrera y después me formé en relaciones laborales. Para entonces mi padre necesitaba a alguien aquí, porque era el momento en el que se empezaba a informatizar todo, así que me vine. Al poco tiempo entró Pablo. Yo en su día estuve también en tienda, pero desde que mi padre se jubiló llevo la administración y la contabilidad y mi hermano está más en la tienda y pendiente del taller.

–¿Cómo ha cambiado el negocio en este tiempo?

–(Blanca): antes había tres vespas, blancas, negras y rojas, y tres cascos, blancos, negros y rojos (ríe). Ahora hay muchísima variedad en todo. Y hoy en día tenemos la concesión de todo el grupo Piaggio, en el que está Vespa, y también de Yamaha. Además vendemos cascos, guantes, ropa...

–En los últimos años, ¿destacaríais alguna época especialmente buena?

–En 2004, cuando convalidaron el carné de coche para poder conducir motos de 125, hubo un movimiento importante.

–Y hoy en día, ¿qué es lo que más demanda tiene?

–Sobre todo las scooters, porque son fáciles de manejar para moverse por el triángulo Irun, Hondarribia y Hendaia.

–En la comarca hay mucha costumbre de usar motos, ¿verdad?

–(Paco): sí, y no solo en esta zona. Gipuzkoa es la provincia de España donde más motos se venden, en proporción al número de habitantes. Fíjate si no podría ser Barcelona o Madrid, pues no, es Gipuzkoa.

–Pablo, tú que estás en tienda, ¿cuál dirías que es la situación actual del negocio?

–Desde que llegó la pandemia hemos notado un montón que la gente ha vuelto al comercio local con más fuerza. Parece que han visto las ciudades muertas y se han dado cuenta de que sin comercio no hay nada. Ahora viene mucha más gente a comprar guantes, cascos, etc. Antes quizá Internet nos hacía más daño en ese aspecto.

–¿Cuáles son ahora vuestros retos?

–(Blanca): ahora mismo no buscamos crecer mucho, como creció mi padre, porque es difícil. Lo que queremos es mantenernos y seguir adelante, siempre evolucionando, claro. En ese sentido, estamos constantemente actualizándonos y haciendo cursos, también los mecánicos.

–Blanca, después de vosotros, ¿habrá más relevo generacional?

–Alguna vez se lo digo a mi hermano, pero no lo sé, es complicado saberlo. Yo tengo dos niñas y él dos niños, pero todavía son pequeños. Y a nosotros todavía nos quedan años aquí porque, mientras podamos, aquí seguiremos.

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