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El ayuntamiento de Zestoa acogió ayer la presentación de la biografía de Agustín Ostolaza, un harrijasotzaile que ha pasado a la historia por su prodigiosa ... habilidad con las piedras 'pequeñas' -de entre 100 y 150 kilos- y porque ganó todas sus apuestas. Se impuso a levantadores bastante más fornidos, como Urtain (1968) e Iñaki Perurena (1978).
Nació en Arroa, barrio de Zestoa, en 1946. Después de triunfar como harrijasotzaile montó un asador en Errenteria. Un hijo suyo, Joseba, ha sido también levantador de piedras.
Título 'Agustin Ostolaza. Iraun eta arin'.
Texto Álvaro Bermejo.
Traducción al euskera Joxemi Saizar.
Fotografías Joseba Urretabizkaia.
Colección Xibarit. Precio: 30 euros.
La biografía de Agustín ha sido redactada por el escritor Álvaro Bermejo, y contiene abundantes fotografías. Del apartado gráfico se ha encargado el fotógrafo tolosarra Joseba Urretabizkaia. Y ha sido editado en una colección impulsada por el propio Urretabizkaia, denominada 'Xibarit', en la que recientemente ha visto la luz un libro sobre veteranos sidreros guipuzcoanos.
La publicación ofrece el texto en dos versiones: la original, en castellano, y la traducción al euskera, realizada por Joxemi Saizar, colaborador habitual del fotógrafo Urretabizkaia. El año que viene se publicarán los libros relativos a otros dos grandes harrijasotzailes: Endañeta y Goenatxo.
«Ostolaza ha tenido una vida barojiana, ha sido un hombre hecho a sí mismo, oteiziano sin saberlo. Tenía una elasticidad especial, al levantar la piedra arqueaba el tronco casi hasta los noventa grados, y así ganó a todos. Sus piedras talismán eran las pequeñas, las de entre 100 y 150 kilos», ha manifestado Bermejo.
El escritor se quedó impresionado al ver que al harrijasotzaile le faltaba todo el dedo pulgar de la mano izquierda. «Ostolaza me dijo que le sobraba todo ese dedo. Además, este hombre tenía una habilidad especial con la mano izquierda, pese a ser diestro. Muchas veces, levantaba la piedra con esa mano, la izquierda». El libro aporta un recorte de periódico de 1984, firmado por Luis Mari Bengoa, que acredita cómo un día «levantó veintitrés mil seiscientos kilos con una sola mano, la izquierda, teniendo la otra sujeta al cinturón por una cadena».
En el apartado 'Iraun, iraun, iraun', se hace referencia a las facultades físicas de Ostolaza. El harrijasotzaile habla así: «Me cogían las pulsaciones y con la última alzada tenía las mismas que en la primera. No, la patata no me fallaba, siempre entre cuarenta y cuarenta y cinco».
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