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Convertido en uno de los grandes trovadores de la música vasca y dedicado toda su vida a la inspiración poética, Benito Lertxundi recupera el CD del clásico cuento de Jean Giono, 'El hombre que plantaba árboles', narrado en euskera y que acompaña la música de Paul Winter Consort.
Lanzado en esta ocasión por el sello discográfico Kantaita Enea, que Lertxundi fundó en 2018 y ahora capitanea su hija, Gratxina, esta nueva entrega de 'Zuhaitzak landatzen zituen gizona' sale a la luz después de veintiséis años. En 1993, el cantante y compositor vasco dio vida al cuento alegórico de Giono con su narración en euskera en una grabación con el grupo musical estadounidense The Paul Winter Consort, liderado por el saxofonista Paul Winter. Aquello fue una edición limitada -de la que se vendieron cerca de 2.000 copias- y que ahora publica Kantaita Enea con un nuevo diseño del digipack (empaquetado). «Actualmente el disco estaba descatalogado y Benito consideraba que había que recuperarlo porque podríamos decir que era un disco de culto, del que la gente había oído hablar pero que dejó de estar accesible», explica la directora del sello discográfico e hija del cantautor, Gratxina Lertxundi.
Después de un año de trabajo, el álbum acaba de salir a la venta e incluye como novedad el libreto con la narración íntegra e ilustraciones de dibujo realizadas expresamente para este trabajo por María Fernández de Terán. Para el montaje de esta nueva edición se ha conservado el audio original, con la música de Paul Winter Consort y la voz de Lertxundi, grabada en Elkar en 1993. «La lírica y la música de ambos artistas refuerzan el mensaje de esperanza de esta historia», explican desde la promotora musical.
La obra del autor francés Jean Giono narra la historia un pastor que conviere una tierra desierta y abandonada en los Alpes en un maravilloso bosque. El protagonista del relato es Elzéard Bouffier, un hombre que después de haber perdido a su esposa e hijo se retira a una parte remota y desolada de Francia, una tierra que estaba muriendo por falta de árboles. Así que, solo, con su perro y sus ovejas, comienza el trabajo de su vida: la plantación de cien bellotas cada día. El resultado fue una transformación total del paisaje, de uno desprovisto de vida, a otro floreciente.
Con una narración de curso sosegado, el bardo de Orio pone, en esta parábola sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, voz a la voluntad y al esfuerzo, a la capacidad humana para alcanzar cualquier objetivo que se proponga. Es también un canto sencillo y humilde en defensa de la armonía y contra la destrucción de la vida. «Se trata de una historia muy emotiva, la de un hombre de gran sencillez y determinación, donde se narra la enorme contribución que una persona así puede hacer a la tierra», destaca Lertxundi hija, que explica cómo surgió por aquel entonces la idea de esta colaboración con Paul Winter Consort. «Fue a través de José de Fuente que por aquellas fechas tenía una discográfica en Madrid y le propuso (a Benito Lertxundi) hacer la versión en euskera, cuya traducciones realizó Aitor Arana».
El cantautor vasco, perteneciente al movimiento cultural Ez Dok Amairu a mediados de los 60, lleva más de cinco décadas dedicado a la música, una trayectoria en la que se ha distinguido por sus composiciones de amor, de protesta, los cantos épicos, las musicalizaciones de poetas vascos y sus propios temas, inspirados muchas veces en la naturaleza. En sus canciones, Lertxundi transmite sus emociones a bocajarro, sin intermediarios. Esta narración es igualmente «una manera más de expresar. Y cada instante que vivimos es hacer un tributo a la naturaleza. Es un acto más a la hora de vivir con la naturaleza no a la que pertenecemos, sino lo que somos», comenta Lertxundi, que asegura vivir siguiendo los impulsos de cada momento, sin proyectos en la cabeza porque los trabajos se proyectan, pero la vida no se puede predecir.
'L'homme qui plantait des arbres' fue escrito en francés, pero publicado por primera vez en inglés por la revista Vogue en 1954, seguido por otras publicaciones, en particular en revistas ecológicas de lengua inglesa. No fue hasta 1973 cuando se publicó en francés por la revista Forestière Française. Desde su primera edición, la conmovedora historia de Jean Giono se ha traducido a 15 idiomas en infinidad de ediciones.
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