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C. Tangana y 'Pirata' en un momento de su actuación en el Navarra Arena ante 12.000 espectadores. Aquella gira pasó también por el BEC de Barakaldo. Jesús Diges
Las grandes giras pasan de largo por Donostia

Las grandes giras pasan de largo por Donostia

La mayoría de conciertos se dan en salas de 800 espectadores y 'arenas' de 10.000, dos aforos para los que la capital guipuzcoana carece de recintos, como sí tienen Bilbao, Vitoria o Pamplona

Carlos Rodríguez Vidondo

San Sebastián

Domingo, 19 de mayo 2024, 07:21

¿Por qué C. Tangana no actuó en Donostia si tanto su mánager como su productora son donostiarras? ¿Qué lleva a artistas como Robe Iniesta (Extremoduro) o Carlos Tarque (M-Clan) a actuar en Bilbao, Vitoria, Pamplona, Santander, Gijón o Irun pero no en la capital guipuzcoana? ¿Por qué hay que ir al BEC para ver a Bryan Adams y al Navarra Arena para disfrutar de los Judas Priest? Que la respuesta a todas estas preguntas sea bien conocida por reiterativa no deja de plantear un escenario que se repite desde hace años (y ya van): las grandes giras pasan de largo por Donostia por falta de recintos adecuados.

Vale que una afirmación tan contundente encierra matices. «Hay conciertos, por supuesto que sí», reconoce Iñigo Argomaniz, director de la promotora Get In, «lo que no hay es espacios para un tipo de conciertos concretos». Revisando la agenda cultural donostiarra para los próximos meses aparecen nombres como Angus & Julia Stone, que traerá a más de 300 franceses al Kursaal, donde también actuarán Rozalén —por partida doble—, El Barrio, Crystal Fighters, Raphael o Mikel Izal. Sidecars y Christina Rosenvinge son los nombres propios del teatro Victoria Eugenia; mientras que Rammstein ha vendido 35.000 entradas para el primer concierto que acogerá el estadio de Anoeta tras su remodelación. Por su parte, el Palacio Miramar será sede de un nuevo festival de tres días encabezado por Andrés Calamaro, Iván Ferreiro y La Oreja de Van Gogh.

Nada parece indicar que la actividad musical se haya frenado en una ciudad históricamente elevada como uno de los tres pilares de la música en directo en España, junto a Madrid y Barcelona. Entonces, ¿dónde está el problema? «Los espacios», asegura Argomaniz. «En Donostia no tenemos un 'arena' para entre 10.000 y 15.000 espectadores, ni tampoco una sala de conciertos de 1.000 espectadores de pie, como sí tienen Bilbao, Vitoria y Pamplona. No hay un Kafe Antzokia (Bilbao), ni una sala Santana (Bilbao), ni una Zentral (Pamplona) ni una Jimmy Jazz (Vitoria); pero tampoco un Fernando Buesa (Vitoria), ni un Miribilla (Bilbao), ni un BEC (Bilbao), ni el gran referente que es ahora el Navarra Arena (Pamplona)... por lo tanto, los conciertos preparados para esos tamaños no pueden venir aquí».

Una sala y un pabellón

Dos 'lagunas' que no cubren los aforos de Dabadaba (200 espectadores), ni Intxaurrondo K.E. (400), ni el Victoria Eugenia (900, pero sentados), ni el Kursaal (1.800, sentados), ni el estadio de Anoeta (40.000). A lo que se suma que muchos de ellos tienen gestión municipal, «por lo que no puedes programar cuando tú quieras». La posibilidad de utilizar el estadio txuri-urdin a media entrada tampoco parece una posibilidad, «no tanto porque se quede desangelado sino porque económicamente es imposible... Solo el cambio de césped genera costes millonarios».

Los únicos recintos que podrían aspirar a cumplir con el propósito de albergar grandes conciertos son el Velódromo (5.500 personas) y la plaza de Illunbe (11.000), sin embargo, ninguno de los dos cumple con las condiciones acústicas que se requiere para estos eventos. Y, a pesar de ello, ambos eventualmente acogen algún show musical donde lo sonoro se reserva a un segundo plano, pues «no son lugares ideales para hacer música en directo. Son dos espacios vetustos que han sido grandes lugares pero que no han tenido una remodelación ni una adecuación para este tipo de conciertos y no se pueden utilizar».

«Hay giras como las de Bryan Adams para las que Donostia no está preparada, porque no tiene dónde meter a 15.000 personas». Lo mismo ocurre con las casi 10.000 que aspira a atraer Ludovico Einaudi hasta el Miribilla, las 11.800 que podrán asistir a Pamplona a ver a Marc Anthony, pero también las 1.500 que pretenden llenar la sala Santana 27 para el concierto de Apocalyptica en Bilbao.

Aforos en ciudades cercanas

Bilbao

Bizkaia Arena en el BEC: 26.000 espectadores (15.000 asientos y 10.000 de pie). Bilbao Arena en Miribilla: 10.014 espectadores. Kafe Antzokia: 870 espectadores.

Vitoria

Fernando Buesa Arena: 15.504 espectadores. Teatro Principal: 984 espectadores (sentados). Sala Jimmy Jazz: 700 espectadores.

Pamplona

Navarra Arena: 11 800 espectadores. Baluarte: 1.568 espectadores (sentados). Sala Zentral: 850 espectadores.

Pero para ejemplificar esto, los casos de Marea, Carlos Tarque y de Robe Iniesta resultan cristalinos: sus más recientes giras han pasado por Pamplona, Zaragoza, Vitoria y toda la cornisa cantábrica (A Coruña, Gijón, Santander, Bilbao), pero saltando por encima de San Sebastián. «Robe quería hacer un concierto al aire libre así que decidió ir al Ficoba de Irun. Muchos grupos no quieren tocar en la plaza de toros (Illunbe) porque su cubierta está estropeada y no se puede abrir, lo que provoca mucha reverberación».

Tres artistas consolidados en un estrato similar de popularidad y fuerza de convocatoria que reaccionan de igual manera ante la posibilidad de subirse a los escenarios donostiarras. «Claro que les encantaría tocar en San Sebastián, pero esto se trata de necesidades y de la viabilidad del proyecto: no puedes pagar a alguien como si fuera a meter 15 y luego meter 6. Por eso tampoco vinieron C. Tangana o Sabina, por ejemplo», comenta Argomaniz.

A todo ello, hay que tener en cuenta que las dinámicas han cambiado y que ahora artistas internacionales que venden muy rápido prefieren hacer varias fechas en una misma ciudad a girar por todo el país. Es lo que ha ocurrido con Bruce Springsteen, que hará tres shows en Madrid y dos en Barcelona, y con Taylor Swift, que en su gira 'The Eras Tour' duplica (Madrid), triplica (Londres) y hasta cuadriplica (París) sus visitas. «Tener un gran recinto no es solo una necesidad musical, es una necesidad social».

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