
«El premio ha sido un 'shock', no pensaba que era tan considerada»
Ana Pérez Exactriz y profesora ·
La Unión de Actores Vascos ha reconocido su extensa labor teatral y educadora otorgándole su galardón más especial, el premio 'Besarkada de Honor'Secciones
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Ana Pérez Exactriz y profesora ·
La Unión de Actores Vascos ha reconocido su extensa labor teatral y educadora otorgándole su galardón más especial, el premio 'Besarkada de Honor'El premio para la irundarra Ana Pérez destaca y reconoce su trabajo a lo largo de más de cuarenta años. Actriz y fundadora del grupo ... Legaleón, dejó los escenarios en 2001. Centrada ahora más en la educación, es coordinadora del Taller de Artes Escénicas de Donostia y lleva un grupo de teatro integrado por personas con discapacidad.
– ¿Cómo siente este premio?
– Al principio fue un 'shock'. Es algo inesperado, no pensaba que era considerada en la profesión actoral porque llevo ya unos años retirada como actriz. También tuve la sensación de que como estaba con el tratamiento contra el cáncer eso quizás había condicionado la decisión de darme el premio. Tuve un momento de pánico. Incluso les llame para preguntar si la Ana Pérez que salía en la lista era yo. Luego ya bien, lo he digerido.
EL PREMIO
LA ETAPA LEGALEÓN
EDUCADORA TEATRAL
– El galardón valora una carrera que comenzó en Irun y se extendió por varios países.
– Empecé en Irun con el teatro aficionado y diversas actividades culturales. Y conocí a Oskar Gómez, Espe López y Edurne Rodríguez Muro, con los que luego formamos Legaleón a finales de los años 80. En mi familia querían que fuera secretaria, pero me tiraban cosas relacionadas con la expresión corporal y la creación. Luego fui a Barcelona con los ahorros de trabajar en una tienda y saqué mi primer título relacionado con las artes escénicas.
– Después se marchó a París.
– Una etapa muy intensa. Fui con una ayuda de la Diputación. Allí Oskar y yo estudiamos con Serge Martin, al que había conocido antes en el Festival de Avignon. Animados por ese encuentro le pedimos acceder directamente al segundo curso y lo aceptó, pero nos estuvo haciendo un marcaje duro para ver si nos lo merecíamos. Y fue que sí.
– Y así fue surgiendo Legaleón, que se convirtió en una compañía esencial del teatro vasco y con mucha presencia en el resto de España.
– Mientras estudiábamos en París, en las épocas de vacaciones ya teníamos la intención de formar espectáculo junto con Espe y Edurne. Así se fraguó Legaleón.
– Recuerdo perfectamente que eran un poco los raros del panorama teatral. Diferentes.
– Sí, sí. Teníamos mucha curiosidad por todo el tema gestual. Mezclábamos el movimiento y el gesto con la parodia y lo irreverente. Ese era el estilo tan peculiar que teníamos.
– Crearon obras como 'El silencio de las Xigulas', Mujeres al rojo vivo' o '¡Ubú!', que fueron un golpe de modernidad en la mesa del teatro vasco.
– No lo pretendimos. Nos salía esa forma de hacer las puesta en escena. Al no haber nada que se le pareciera se nos catalogó de esa forma. Que eso luego es un problema para entrar en las programaciones.
– La muerte de Edurne, compañera en el grupo, fue un golpe muy duro en su trayectoria.
– Para todos fue muy duro. Oskar ya se había marchado a vivir y trabajar a Ginebra y nos quedamos las tres 'legaleonas' solas. Edurne escribía mucho entonces y pusimos en marcha esas obras. Y en ese proceso enfermó y pocos años después falleció. Te hablo de ella y parece que todavía está aquí, a mi lado.
– ¿Se han cumplido las expectativas artísticas que tenía entonces?
– No sé, pero fue un periodo tan fértil, junto a un equipo potente y me lo pasé muy bien. También sufrimos bastante. Y ese es el bagaje que tengo, más luego mis experiencias en solitario. Echo de menos que no hubiera entonces programaciones que pudieran absorber propuestas como las que hacíamos.
– Estos últimos años pasa a la educación teatral en el TAE. ¿Qué es lo que más le interesa transmitir a los alumnos?
– Que esto no es fácil. Que hay una parte lúdica, pero también hace falta compromiso y es necesario ser muy honesto. Y crear una buena estructura de base como persona. Fortalecerte y desde ahí adaptarte a lo que te dicen, pero con cabeza, con consciencia.
– ¿Los alumnos entran con muchos pájaros en la cabeza?
– Muchos. Y algunos igual que entran se van, no llegan ni a terminar el primer curso porque se asustan del trabajo que tienen que hacer. El filtro es importante en un primer curso.
– También trabaja con el grupo Ezezagunok, compuesto por personas con discapacidad.
– Se formó en Irun hace unos ocho años como una alternativa de ocio. Nuestro objetivo es producir espectáculos y nos va muy bien. De ellos me atrae mucho la espontaneidad que me dan y la facultad que tienen para adaptarse a circunstancias que ni siquiera se imaginan.
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