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La propuesta 'Transiciones divergentes' de la firma zarautztarra Tarte Arkitektura usoz
¿Qué retocarías tú en el Convento de Santa Teresa?

¿Qué retocarías tú en el Convento de Santa Teresa?

Cuatro estudios vascos presentan sus intervenciones para transformar los espacios y los usos del Instituto de Arquitectura de Euskadi

Alberto Moyano

San Sebastián

Jueves, 21 de julio 2022, 14:06

El Instituto de Arquitectura de Euskadi propuso a cuatro jóvenes estudios un reto: que presentaran sus intervenciones para transformar y en la medida de lo posible mejorar, su sede en el Convento donostiarra de Santa Teresa. Después de un año de proceso, el proyecto 'Pasajes' se presentó ayer, una vez concluida la instalación de la cuarta y última intervención. Instaladas por fases a lo largo del último año, las propuestas, que han contado con un presupuesto de 3.000 euros cada una, permanecerán instaladas hasta final de año.

La primera de las propuestas, a cargo del estudio bilbaíno AZAB (ahora BEAR Architects, con Iñigo Berasategui y Ane Arce, ganadores del Premio Peña Ganchegui a la Joven Arquitectura Vasca en 2019; y Acha Zaballa Arquitectos, con Cristina Acha y Miguel Zaballa), consiste en la instalación de dos grandes telones hechos con retales textiles en el vestíbulo, con los que «buscan redistribuir de forma radical el hall de entrada del Instituto». Como resultado de la intervención, denominada 'Between sweet and raw - Objetología de la aceleración', cambia la percepción del espacio, cambian sus colores y cambian los tránsitos. «La pieza genera la posibilidad de introducir nuevos y diferenciados usos en un espacio único de una forma flexible», explican Cristina Acha y Miguel Zaballa, exintegrantes de AZAB.

Tubos en la fachada

La segunda propuesta es '¿Quién anda ahí?' y la firma Ocamica Tudanca Arquitectos, un estudio a caballo entre Vitoria y Donostia. La propuesta actúa sobre la fachada que conecta con la terraza y consiste en la instalación en una fachada de unos tubos amarillos a través del sonido.

«Se puede descubrir a través del sonido, la acción y el encuentro espontáneo del paseante lo que estará pasando detrás de los muros. La propuesta fue dar a conocer el Instituto con pintura, tubos y unas lonas que profundizan en lo que se busca con la intervención, y despertar la curiosidad de la gente acerca de lo que hay al otro lado. Lo planteamos como el juego de niños que une dos yogures con un hilo. Los tubos hacen esa función de 'teléfono' e invitan a curiosear. Puedes conversar con personas al otro lado que te gritan '¡Hola!' y pasártelo bien por un momento«, cuentan Iñigo Ocamica e Iñigo Tudanca, sus responsables.

Con 'Diafragma: luz y materialidad', el estudio donostiarra PAUZARQ Arquitectos, ganador de la primera edición del Premio Peña Ganchegui en 2017, se transforman las escaleras que bajan al claustro del edificio mediante una instalación lumínica que plantea una reflexión en torno a la luz y sus poderes transformadores de los espacios.

«Como una cámara oscura»

«Decidimos utilizar la gran profundidad del espacio disponible en la caja de escaleras como una cámara oscura. Los contornos se funden en negro y en el centro se instalaron en paralelo una serie piezas planas de metacrilato, que emitien luz desde un costado y juegan con la perspectiva. A través de una serie de recortes circulares en el metacrilato, se consigue dibujar con esa luz. Los cantos rectos se contraponen a los recortes circulares y, partiendo de elementos planos, se genera volumen, pasando de lo lineal a lo tridimensional», apuntan sus responsables, Felipe Aurtenetxe y Elena Usabiaga.

Finalmente, 'Transiciones divergentes', de la firma zarauztarra Tarte Arkitektura ha instalado en el patio del edificio un banco lineal y sinuoso de 30 metros de largo que convierte «lo que era un espacio de transición en un lugar de encuentro». Alex Etxeberria explica que «la intervención utiliza el contraste como herramienta de diálogo entre lo existente y lo nuevo. Situado entre salas de exposiciones, en un espacio central de transición, el objeto trata de atraer al visitante curioso. Desviarlo del recorrido evidente del pórtico del patio y ofrecer un caminar sinuoso y estrecho, focalizando la mente en el transitar para liberarla de los estímulos recibidos en la sala de exposición previa, con el objetivo de entrar en la siguiente sin vicios adquiridos».

El responsable del Instituto, José Ángel Medina, considera que estas cuatro «magníficas intervenciones que nos recuerdan que para la Arquitectura –en mayúsculas– no hay nada pequeño. Tiene como protagonistas, además, a las nuevas generaciones de profesionales que buscamos apoyar».

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