Borrar
Las diez noticias clave de la jornada
El hombre de los mil disfraces. Carmelo de la Fuente llegó a quedar quinto en la Behobia en los años 90. Desde 2010 ha corrido disfrazado de cocinero, de indio amazónico, de médico, de Tutankamón, de Neptuno, de Don Quijote... e incluso de Jesucristo, completando la carrera descalzo. DV Y CD FORTUNA
La Behobia también es un Carnaval

La Behobia también es un Carnaval

Con 1.189 carreras en sus piernas y a punto de alcanzar la mayoría de edad en la popular guipuzcoana, el burgalés Carmelo de la Fuente volverá a sorprender, como cada año, con su disfraz

Lunes, 4 de noviembre 2024, 01:00

No es ni el de Tolosa, ni el de Cádiz, ni el de Río... aunque el Carnaval de la Behobia-San Sebastián poco tiene que envidiarles cuando Carmelo de la Fuente hace acto de presencia. El infatigable atleta burgalés, un hombre que si está cerca no permite a nadie aburrirse, volverá a correr el domingo los veinte kilómetros de la popular guipuzcoana disfrazado, costumbre que adquirió en 2010.

Cada año sorprende con uno de sus atuendos. Sus looks no pasan desapercibidos entre los corredores que se cruzan con él año tras año. «¿Por qué corro disfrazado? Hay quienes dicen que me gusta dar la nota, pero yo soy como soy. Y soy así. Le pongo pasión a todo lo que hago. ¿Mi objetivo en la vida? Ser feliz». A sus 65 años y jubilado hace poco, este orgulloso vecino de Villacienso, un pequeño pueblo de poco más de 250 habitantes donde siempre ha vivido, cumplirá la mayoría de edad en la Behobia. «Será mi decimoctava participación, aunque estuve mucho tiempo sin correrla».

Debutó en 1987, 'disfrazado' de atleta por aquel entonces. «Acabé en 11ª posición. Éramos unos 3.100 los que corríamos por aquel entonces. Yo solía hacerlo por aquel entonces, tanto en la Behobia como en otras pruebas, con una pluma en la cabeza. Nunca he estado a la altura de atletas como Abel Antón o Martín Fiz, pero me saludaban y conocían como el corredor que llevaba la pluma».

«Esta será mi decimoctava Behobia. Corro disfrazado desde 2010. Debuté en 1987, en los años 90 quedé quinto e hice 1h04:50»

Carmelo recuerda que él era «atleta de distancias más cortas, pero iban varios burgaleses y me apunté. Han pasado ya casi cuarenta años desde mi primera vez. Yo empecé a correr tarde, casi con veinte años por un desengaño amoroso. Era portero y me creía que llegaría a sustituir a Iribar, pero... Me considero una persona afortunada en la vida, tengo excedente de felicidad».

Anota todas las carreras en las que participa en un cuaderno. Y ya son 1.189 las que suma. Casi nada... «Mis mejores Behobias fueron en los años 90. Llegué a quedar quinto. Y en 1992 corrí en 1h04:50», recuerda el atleta burgalés, que sigue corriendo rápido unos cuantos años después y cargando con los disfraces que luce.

Descalzo en 1h35:17

Aunque fueron muchas las amistades que hizo en la Behobia, Carmelo se alejó de ella entre 1998 y 2010, año en el que regresó por todo lo alto. Corrió descalzo, disfrazado de Jesucristo. «1h35:17 hice ya con 50 años. No está mal, ¿no? Y ni un rasguño en los pies. Recuerdo que llovía, que llevé el chip enganchado de mala manera con una brida. No entrené demasiado corriendo descalzo. Eso sí, he salido en un vía crucis de Jesucristo 18 años en un pueblo de Burgos, así que ya sabía lo que era andar descalzo por caminos. También hice un maratón sin zapatillas en Australia...».

«En 2011, la Behobia la hice de esmoquin. Somos nueve hermanos y era el traje con el que se casó Bonifacio, uno de ellos». Después llegaron los disfraces de cocinero, de minero, de monje, de Neptuno, de Tutankamón, de médico tras el Covid, de Don Quijote, de indio amazónico con plumas de colores... «En 2019, cuando la carrera coincidió con las elecciones generales, me puse una camiseta en la que ponía «Yo voto Behobia-San Sebastián. Y llevaba una urna. Siempre suele haber mensajes en mis disfraces, razones».

A por una plusmarca mundial

Amante de la poesía y de otro arte como el correr, Carmelo es emocional a más no poder. Alejado de las redes sociales, del WhatsApp... confiesa que la inspiración «siempre llega», aunque a veces sea «a última hora». Ya tiene disfraz para el domingo. Y buscará batir un récord mundial que, en este caso, nada tiene que ver con el atletismo. «Iré de levantador de piedras vasco. ¿Cómo se dice en euskera?». Harrijasotzaile, Carmelo. Con 'h'. «Espera, dímelo otra vez y letra a letra, que lo anoto, que así cuando me pregunten puedo responder con criterio».

1 / 5

No llegará en su mejor momento, no. Pero seguirá dando color a la Behobia. «Me caí de la bici en verano y no estoy pudiendo correr demasiado. Tengo una gran capacidad de sufrimiento y aguante, lo que seguro que me ayuda, pero no estoy físicamente bien. Eso sí, el disfraz no va a faltar este año tampoco. Llevaré una piedra rectangular, hecha con una caja de cartón y forrada con un vinilo. Un amigo me ha ayudado. Llevaré también un chaleco. Me han dicho que el récord del mundo está en 329 kilos, así que... 'ahí va la hostia', yo tendré que ir con una de 330». Promete.

Pero ¿entrena Carmelo con sus disfraces antes de correr la Behobia? ¿Cómo los hace? «No es esta la única carrera en la que me transformo. Suelo hacer alguna prueba un par de días al menos, para garantizar que nada me moleste en competición. Con el de Don Quijote, por ejemplo, me di cuenta de que había una parte del escudo que me rozaba. Detallitos. Acabé haciendo 2h05 con ese disfraz. El palo pesaba lo suyo...».

«Me suele gustar tunear las zapatillas con las que corro, hago parte de los disfraces y también tengo un buen amigo que me suele ayudar». Carmelo incluso guarda en su casa fotos a tamaño real de sus looks en la Behobia. «Por cierto, como en esta carrera en pocas animan».

Un popular muy rápido

Su prodigiosa memoria le ayuda a recordar cientos de datos sobre sus actuaciones en diferentes carreras, aunque, lógicamente, no se acuerda de todos los detalles. Para eso está el cuadernillo con los apuntes. «He sido seis veces campeón de España máster, veterano. En 1.500, 5.000 y 10.000. Y subcampeón mundial y europeo de medio maratón». No corre lento. De hecho, incluso cuando lo hace disfrazado sigue picándose e intentando ir rápido,

«Tengo 30:09 de marca personal en 10.000, 14:42 en 5.000...». La edad ya no le permite mejorar estos registros, pero lo que le sigue ilusionando a Carmelo de la Fuente es salir a correr. Y si es llenando de alegría y color a los que están a su alrededor, mejor que mejor.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco La Behobia también es un Carnaval