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La baja de Iñaki Artola para la final que se disputará este domingo, 20 de junio, en el frontón Bizkaia dará al zaguero Beñat Rezusta la posibilidad de disputar la txapela de la competición reina de la pelota a mano. Un cambio contemplado en el reglamento de la Liga de Empresas –si uno de los dos pelotaris no está en condiciones de jugar en la fecha inicialmente propuesta se puede retrasar una semana– y que cuenta con precedentes.
2015
En la edición de 2015 Oinatz Bengoetxea se fracturó el cóndilo de la primera falange del dedo índice –la más próxima a la palma– de su mano izquierda mientras entrenaba de cara al partido decisivo. Fue un caso similar al vivido por el delantero de Alegia. El de Leitza formuló una solicitud de aplazamiento de la final que le iba a enfrentar a Aimar Olaizola en el frontón Bizkaia de Bilbao, las empresas accedieron y ésta pasó del 14 al 28 de junio.
Bengoetxea fue tratado por el prestigioso traumatólogo Víctor Galan y apuró los plazos para disputar la txapela, pero al igual que en el caso de Artola no pudo ser. Finalmente fue reemplazado por Mikel Urrutikoetxea –Irujo renunció a la final de consolación–, que supero al delantero de Goizueta 22-19 y se adjudicó el manonamista.
2019
El propio Urrutikoetxea tuvo que acudir al reglamento en la edición del manomanista de 2019. El delantero de Zaratamo arrastraba molestias en el dedo anular de la mano izquierda y solicitó retrasar el partido del 2 al 9 de junio.
Tuvo más suerte que Bengoetxea en 2015 y pudo disputar el partido decisivo ante Iker Irribarria, que se llevó su segunda txapela al ganar 22-20 a Urrutikoetxea.
1972 y 1976
La final del manomanista es quizá uno de los partidos con más repercusión de la temporada y eso se nota en el esfuerzo que hacen los pelotaris por estar disponibles. Aunque no siempre les ha sido posible.
Lajos y Retegui I vivieron en la década de los 70 la cara y la cruz de las finales. El primero, con problemas físicos, pidió el aplazamiento en la edición de 1972, pero no se la concedieron y no pudo presentarse en la final. Se llevó la txapela el patriarca del clan de Erasun que en 1976 sufrió la otra cara de la moneda. Con mal de manos, no pudo disputar el partido decisivo y Lajos se llevó el título.
1953
Completa la hemeroteca Miguel Gallastegui, uno de los grandes de la pelota a mano. En 1953 renunció a jugar la final por discrepancias económicas con los organizadores.
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