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Eroski, que cierra el jueves sus cuentas correspondientes al ejercicio 2018, mantiene abierta con toda la intensidad la renegociación de su deuda bancaria. El proceso ... lleva abierto hace más de un año. Y el tira y afloja con un 'pool' (un grupo) de bancos se centra en acordar con éstos un nuevo escenario para la amortización de algo menos de 1.600 millones de euros que, en virtud de los acuerdos heredados de un proceso anterior muy similar, el grupo cooperativo ha de abonar antes del próximo 31 de julio.
Nadie en el barco pilotado por Agustín Markaide piensa en el peor escenario, el de no poder llegar a tiempo. De hecho, fuentes oficiales de Eroski aseguraron ayer a DV que «las negociaciones con la banca avanzan poco a poco» y que el proceso «sigue en marcha, mientras se han acercado las posturas». La compañía, eso sí, no tiene en mente hoy por hoy deshacerse de activos importantes como puedan ser, por ejemplo, los negocios de Caprabo o Forum,
El grupo con sede en Elorrio cifra en unos 1.550 millones de euros la cantidad de deuda a la que habría que encontrar un nuevo marco que dé confort a unos y otros. Fuentes del sector financiero, sin embargo, amplian el campo de juego al conjunto del pasivo del gigante de la distribución vasco, que supera con creces los 2.000 millones.
Sea como fuere, la búsqueda de la entente se está alargando más de lo que se preveía. De hecho, la cooperativa aseguró «sin lugar a la duda» al presentar sus cuentas semestrales -allá por el pasado mes de octubre- que esa negociación con sus bancos se resolvería «en las próximas semanas».
A la vista está que no ha sido así. Al ser cuestionada por los plazos, Eroski evita concretar el estado de las conversaciones y se limita a señalar que espera «alcanzar un acuerdo en un plazo razonable».
«No podemos hablar de horas, días, semanas o meses, pero será en un plazo razonable», añaden desde la central del grupo, que reconoce que en ocasiones el acuerdo está más cerca y en otras se aleja un tanto. «Lógicamente, lo deseable sería alcanzar un convenio cuanto antes», apunta una portavoz oficial.
La banca acreedora, según esas mismas fuentes del ámbito financiero estatal, está por la labor de arrimar el hombro y de no generar un desaguisado innecesario, siempre ha sido así, pero le pide gestos claros a Eroski. Señales que en el mundo financiero se traducen siempre en dinero fresco contante y sonante encima de la mesa. Dicho de otro modo le pide que venda activos con los que 'calmar a la fiera'.
Sin embargo, el grupo cooperativo pone pie en pared en este asunto y señala: «Ahora no pensamos en hacer más desinversiones, no pensamos en vender Caprabo ni ningún otro negocio».
Es este un aspecto sensible que genera no poca tensión. Y es que el sector vigila de cerca esta negociación y, de otra parte, Caprabo es un activo importante no solo desde el punto de vista más práctico (de aportación de resultados y ebitda a las cuentas del grupo) sino también desde la vertiente financiera (habría que ver el eventual precio de venta respecto al de compra en su día).
Eroski, insisten desde Elorrio, quiere renegociar «coste y plazo» de esa deuda, evitando en la medida de lo posible adelgazar el negocio que, al fin y al cabo, es el que da dinero para cumplir con la banca.
Lo que no descartan en el grupo de la Corporación Mondragón es mantener la venta de algunos activos inmobiliarios no esenciales, en una línea que ya viene practicando la empresa desde hace tiempo.
Cabe recordar que como consecuencia de la anterior refinanciación el grupo tuvo que amortizar 300 millones de pasivo ligado al 'ladrillo'; cosa que hizo en tiempo y forma. Así, resaltan desde la cooperativa, cabe la posibilidad de que sigan gestionan do la cartera inmobiliaria como lo han hecho en el pasado reciente con distintos tipos de movimientos.
Así, por ejemplo, el supermercado de Easo en San Sebastián fue construido por la cooperativa y luego vendido a un tercero (la socimi Silicius) que se lo alquila; fórmula similar a la realizada el año pasado con el hipermercado de Alcoy como protagonista. En mayo de 2018, Eroski vendió también cinco inmuebles propiedad de la sociedad inmobiliaria Armuco S.L., en la que participaba en un 45% de su capital, así como un sexto activo que era suyo al 100%
¿Por qué es importante la próximidad del cierre de las cuentas de 2018? Muy sencillo, el auditor de Eroski (KPMG) ya advirtió en el informe del primer semestre que de no resolverse la refinanciación a 31 de enero repetiría en su análisis una salvedad en la que constataría que la deuda a a corto plazo (menos de un año) de Eroski sería superior al activo. Algo que afearía las cuentas a ojos del sector, sobre todo a los de los proveedores.
El grupo se muestra tranquilo ante esta visicitud y explica que si se firmara el acuerdo con la banca antes de que, en mayo, se publiquen los resultados de 2018, ese apunte no constaría. Sobre la capacidad de repago, el grupo resalta que «el 2018 ha ido bien» y que «las Navidades, una época importante para nosotros, también ha tenido buen comportamiento».
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