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El Comisionado para la Economía Circular del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO), Álex Dorado Nájera (Logroño, 1982), intervino esta pasada semana en el VII Encuentro ... Internacional de Economía Circular de Gipuzkoa, celebrado en la sede de Naturklima de San Sebastián. Este biólogo de profesión, que ejerció como consejero socialista de Sostenibilidad en el Gobierno de La Rioja, saca pecho de las ayudas concedidas desde su cartera a las compañías que impulsan la economía circular en su cadena de valor, a través de los Planes Estratégicos para la Recuperación y la Transformación Económica (Perte). Hacia Gipuzkoa se han dirigido concesiones por valor de 12 millones de euros, y en Euskadi, un total de 11 empresas se han beneficiado de las inversiones del MITECO. Dice que el proceso de descarbonización de la economía «avanza» y asegura que la «ambición está intacta», pero reconoce que «aún queda camino por recorrer».
–Muchas empresas ven la economía circular como un coste adicional. ¿Cómo convencerlas para que se suban al carro?
–Más que un coste, es una inversión en competitividad. Reducir residuos, reutilizar materiales y optimizar recursos permite ahorrar en insumos y evitar los crecientes costes de gestión de desechos. Además, los consumidores y las administraciones públicas cada vez demandan más productos sostenibles. Es verdad que la gestión de residuos es parte de la economía circular, pero no es sólo eso. La economía circular es producir de una forma diferente, con una eficiencia mayor en el uso de los recursos, y eso tiene repercusiones positivas para las empresas.
–España, sin embargo, está por debajo de la media europea en economía circular.
–Aún nos queda camino por recorrer, pero hemos avanzado mucho en la eficiencia del uso de materiales, y más en ciertos sectores estratégicos. Es verdad que seguimos por debajo de la media europea, que está entre el 11% y el 12% de circularidad, mientras que España ronda el 7%-8%.
–Europa es el bloque más ambicioso en descarbonización, pero muchas empresas advierten de que tanta regulación afecta a su competitividad. ¿Se está regulando demasiado sin ofrecer incentivos suficientes?
–La regulación responde a problemas reales: cambio climático, contaminación, pérdida de biodiversidad... Pero es cierto que la transición debe ser justa. Por eso, desde el Gobierno y la UE estamos facilitando ayudas y herramientas para que las empresas no vean esto como una carga, sino como una oportunidad. Debemos abogar por mantener la ambición. La regulación se pone sobre la mesa porque tenemos problemas muy grandes relativos al medioambiente o a la salud de las personas. Queremos evitar esas consecuencias negativas sobre el medioambiente y la sociedad. Para eso se regula.
–¿Los últimos planes presentados en Bruselas no reflejan que la UE ha tenido que bajar el ritmo de descarbonización para no perder competitividad?
–No es bajar el ritmo, sino ajustar el proceso. La ambición sigue intacta, pero se está buscando una implementación más efectiva y menos burocrática. No podemos permitirnos frenar la transición, pero sí podemos hacerla más viable para todos.
–La UE busca autonomía energética frente al gas ruso, pero dependemos de China para materiales críticos como el litio o el cobalto. ¿No estamos cambiando una dependencia por otra?
–Por eso la economía circular es clave. Se estima que entre el 50% y el 75% de las materias primas críticas que necesita Europa pueden recuperarse de nuestros propios residuos. Además, estamos invirtiendo en tecnología para reducir la necesidad de ciertos materiales.
–Hoy en día, fabricar con materiales reciclados sigue siendo más caro que importar materias nuevas. ¿Cómo se soluciona esto?
–Con incentivos de mercado adecuados: compra pública verde, reducción de barreras para el comercio de materias primas secundarias y nuevas normativas europeas para fomentar la circularidad. También se están explorando incentivos fiscales como un IVA reducido para productos reciclados.
–Los ciudadanos siguen pagando facturas de energía más altas que antes de la guerra de Ucrania. ¿Cómo se aterriza la economía circular en la vida diaria?
–La descarbonización ya está reduciendo costes. En España, el autoconsumo ha crecido exponencialmente y las comunidades energéticas están permitiendo a ciudadanos y empresas pagar menos por su energía. Un estudio reciente del BBVA Research muestra que la factura eléctrica se ha reducido un 20% gracias a la transición energética.
–Euskadi tiene un gran potencial en energía eólica, pero hay una fuerte oposición social y muchos obstáculos burocráticos. ¿Cómo se puede avanzar en esta transición?
–Es clave encontrar un equilibrio. No podemos combatir el cambio climático agravando la crisis de biodiversidad. La ordenación del territorio y la planificación ambiental deben garantizar que las renovables se instalen en los lugares adecuados. Además, las empresas deben generar licencia social, asegurando que los beneficios lleguen a la comunidad.
El VII Encuentro Internacional de Economía Circular de Gipuzkoa, celebrado esta pasada semana en la sede de Naturklima de San Sebastián, congregó expertos de todo el mundo. Entre ellos, el exasesor del expresidente de Estados Unidos Barack Obama, Juan Verde, quien auguró que «para 2030 el mundo invertirá cerca de 30 trillones en economía verde».
Por su parte, el diputado de Sostenibilidad, José Ignacio Asensio, reafirmó «el compromiso de Gipuzkoa con la economía circular», y aseguró que el territorio ha «triplicado» la facturación del sector del reciclaje desde 2019, alcanzando los 1.500 millones de euros.
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