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La Redacción de DV estaba llena de gente aquella fatídica mañana. La noticia nos había sobrecogido, y todos tuvimos el mismo pensamiento, ir de inmediato ... al periódico. ¡Qué podíamos hacer! Estar juntos para sobrellevar la tristeza. Habían asesinado a Santi y nos necesitábamos para apoyarnos, para darnos cuenta de que era cierto, una triste realidad... pero qué difícil se hacía hablar de la muerte de un compañero. Cada cual contaba sus recuerdos, anécdotas de días atrás, de años transcurridos de trabajo en común, cada uno desde su responsabilidad. Para Santi su tema era la compra del papel, su precio, la entrada continuada de trailers repletos de bobinas para dar de comer a la rotativa. Con el almacén lleno de bobinas «ya estoy tranquilo, aunque se acaban enseguida», me solía decir mientras veía por la ventana de su despacho los enormes camiones entrando en el edificio. Pero aquella mañana todo cambió. ETA había vuelto a matar y, en esa ocasión, era a Santi. Los teléfonos no hacían más que sonar. La solidaridad y la repulsa nos llegaba de todos los estamentos, y allí estábamos los trabajadores del periódico, en medio del horror, pero manteniendo la serenidad que el momento requería. Vivíamos unas circunstancias difíciles con escoltas para los directivos, controles férreos para entrar y salir del periódico, artefactos puestos en el edificio... Moverte en coche implicaba cuestionarte si era prudente. Otros periodistas guipuzcoanos ya habían sufrido atentados etarras y algunos tuvieron que marcharse. Delegaciones de DV en Tolosa, Eibar... también habían recibido 'mensajes' amedrentadores, y qué dificultades encontraban los corresponsales para poder cumplir con su trabajo de informar del día a día en los pueblos guipuzcoanos, con advertencias directas e indirectas. Vivíamos, sí, una situación muy difícil, pero aquella mañana solo hablábamos de Santi. ¿Íbamos a ser capaces de hacer el periódico del día siguiente? ¿De superar los sentimientos de pena y de rabia, y centrarnos en el trabajo? El DV del 25 de mayo de 2001 fue un periódico para la historia. El mejor homenaje que pudimos ofrecer a nuestro compañero.
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