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Miércoles, 22 de marzo 2023, 08:18
Si pensamos en la gastronomía griega con total seguridad serán los lácteos los primeros productos que se nos vengan a la mente. Todavía más concretamente, a una gran parte, y sobre todo a los amantes del queso, se les habrá aparecido en el pensamiento el queso feta, convertido en una de sus estrellas gastronómicas.
El nombre «feta» se deriva de la palabra griega «feta», que significa «rebanada», ya que tradicionalmente el queso se corta en rebanadas. Para conservar su frescura y sabor se almacena en una salmuera salada que puede contener hierbas y especias. El feta es una de las variedades de queso más típicas y populares de Grecia, donde comenzó a consumirse ya en la antigüedad clásica en época de escasez, se utilizaba como un medio para conservar la leche de oveja durante largos períodos de tiempo.
Tal es su relevancia gastronómica y la expansión de su consumo y producción (se elabora también en Bulgaria, Turquía o Dinamarca) que desde el año 2002 cuenta con un sello de Denominación de Origen Protegida. Se trata de una distinción que sirve para controlar su autenticidad y producción local, garantizando una elaboración procedente de leche de ovejas autóctonas, criadas y alimentadas en condiciones óptimas y de bienestar.
El queso feta, es una variedad de queso blanco y fresco que tiene su punto diferencial en su proceso de elaboración. Partiendo de la leche de oveja, aunque en ocasiones también se emplea mezclada con leche procedente de cabra o vaca, esta se somete a un proceso de curación en salmuera. Ello le da al queso feta unos inconfundibles textura y sabor que lo hacen tan apreciados en el mundo entero.
De sabor salado y unos toques agrios y picantes, el queso feta destaca también por su textura blanda, pero compacta, que no cuenta con corteza y es fácilmente desmigable. Asimismo, se trata de una variedad quesera saludable, baja en calorías y con gran cantidad de probióticos, lo que fortalece el sistema digestivo y protege el sistema inmunológico.
Más arítculos sobre queso
Otra de las características del queso feta es su gran versatilidad en la cocina, aunque gracias a su sabor se trata de un alimento que puede consumirse en fresco. Sin embargo, es uno de los ingredientes estrella de las ensaladas y también de numerosos platos de pasta. Y es que su sabor casa a la perfección con la inmensa mayoría de los vegetales, ya sea en fresco o cocinados. Además, funciona muy bien para la elaboración de salsas y como relleno de elaboraciones tipo empanadas, bocadillos, sándwiches, etc.
¿Necesitas ideas más concretas para usar el queso feta? Apuesta por incorporar el queso feta en un carpaccio de calabacín o de zanahorias asadas, acompañándolo de aceitunas negras, pepino o cebolla. Otro alimento con el que no puedes dejar de mezclarlo son los tomates cherry. Prueba esta ganadora mezcla en una ensalada de pasta o de quinoa.
El queso feta es bajo en calorías en comparación con otros tipos de quesos, ya que tiene un contenido moderado de grasa. El queso feta contiene alrededor de 264 calorías por cada 100 gramos. Es importante tener en cuenta que, aunque el queso feta es bajo en calorías, también es alto en sodio. Por lo tanto, si estás siguiendo una dieta baja en sodio, es posible que debas limitar tu consumo de este queso o buscar una versión baja en sodio.
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