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Una buena rebanada de brioche, traído desde el obrador Aguirre, de generoso tamaño. Encima, por un lado, el huevo cocinado a baja temperatura, para romperlo ... y que la yema se mezcle con todos los demás ingredientes. Por otro lado, la rúcula le aporta frescor y el bacon horneado, el punto crujiente. Para acompañar todos esos ingredientes, una salsa maltesa, una base de salsa holandesa a la que le aportan el toque cítrico de las naranjas, la elaboran a partir de queso de Irati, que emulsionan con la yema de huevo, pimienta y sal, todo ello para emular la salsa carbonara. Ese es el Benito's Carbonara de Carai Slow Bakery. Toda una experiencia en boca, explosión de sabores, fuegos artificiales, por algo es uno de los platos que más se vende. Un plato ideal para desayunar, o para comer si al momento nos pilla con prisa y no tenemos mucho tiempo.
Esa fue la parte salada de mi visita, pero, en la vitrina de entrada de la cafetería, encontremos pequeñas obras de arte dulces. Me levanté de la mesa, me acerqué, y, claro, entre tantas delicias, qué elegir. Opté por el tiramisú. Me atrajo su forma de grano de café, me intrigaba el sabor y la profundidad de ese grano. Una maravilla, el arte de un buen dulce, una versión personal y muestra del nivel que tienen los pasteles de Carai. La base, la corteza del pastel la realizan con manteca y chocolate del 60%, que rellenan con una mousse de mascarpone, un bizcocho genovés bañada en una infusión de café de especialidad, y lo terminan con cacao espolvoreado. Un pastel fino y elegante en boca.
Ese fue el juego entre el salado y dulce que hice en mi primera visita a esta cafetería de reciente apertura en el centro de nuestra ciudad. Caribay Bolívar abría su propio proyecto gastronómico el pasado 4 de septiembre. Venezolana, de familia hostelera, llegó hace ocho años a nuestra ciudad. Tras la pandemia estuvo trabajando en la pastelería Dani Luque, y, mientras trabajaba allí estudió el máster de pastelería del Basque Culinary Center. De ahí entró en el grupo Gastroleku, poniendo en marcha el restaurante Amama y encargándose de su parte dulce. Tras ese paso se puso en marcha para emprender su primera aventura hostelera, al que le dio forma y llamó Carai Slow Bakery.
Carai Slow Bakery
Dirección: Garibay, 6.
Teléfono: 661462016.
Comedor: 1 para 40 comensales / 1 terraza para 12 comensales.
Cierre: No cierra.
Precios: Precio carta, 10-20 euros. Precios platos: Bennito's Carbonara, 13,50 euros; Bikini, 11,00; Agua-katea, 9,00; Cookies Noisette, 2,80; Tarta de queso, 5,80, y tiramisú 6,00 euros.
Un proyecto pensado y trabajado al detalle, a la búsqueda de la esencia de un buen café de especialidad, traído de Old Town Coffee Roasters, envolviéndolo en la tranquilidad que le aporta el local, donde dan importancia a la luz natural, en un comedor al fondo que es un remanso de paz, que invita a sentarse y estar tranquilamente disfrutando de un buen desayuno o un buen brunch. Jugando entre el dulce y el salado, se unen a la moda de los brunch, esa opción que se encuentra entre el desayuno y la comida, y donde Caribay se luce con sus pasteles y las opciones saladas. Todo ello elaborado a partir de ingredientes naturales.
Entrar y tenemos la barra a la derecha, donde encontraremos las dos vitrinas. En la primera, exponen sus pasteles, que son una delicia para la vista, y, para el paladar. Entre ellos el tiramisú, con el que tanto disfruté en mi visita, pero, también es muy buena opción la tarta de queso horneada y cuya receta ha ido amoldando Caribay, aunque ella nos invita a atrevernos a probar el pastel de chocolate negro con praliné de avellanas en su interior. Pasteles, que podemos encargar para nuestras celebraciones, tanto en formato grande como individual. En la otra vitrina, una amplia oferta de bollería, donde, sobre todo, destacan sus croissants, que traen desde Irún y que rellenan en casa, entre los que más triunfa es el de jamón ahumado y queso gouda. Pero, que no se me olvide destacar sus cookies de chocolate y avellanas, se los quitan de las manos.
Una vez sentados en el comedor, el plato que más éxito tiene, junto con el Benito's Carbonara, es el bikini, la magia de la sencillez, donde juegan con el sabor de los huevos revueltos, queso gouda, jamón ahumado, mayonesa de la casa y el dulzor del pan brioche. Entre las opciones de tosta, hay que destacar la de aguacate machacado y aliñado con sal y pimienta y que acompañan de rúcula, pepinos encurtidos en casa y crema de anacardos, dejarme darle su importancia al pan, de Kuskurro, una de las referencias paneras de nuestra provincia, y, que fueron los «culpables» de que yo aterrizara en Carai Slow Bakery.
Para acompañar la comida, nada mejor que un buen café, preparado y servido con cariño y clase, dando valor al producto, y, entre las bebidas frías, no tengáis miedo de disfrutar de la limonada con coco, a mí me sorprendió muy gratamente. Otra buena opción, el matcha con coco y piña. Carai, un lugar donde ser feliz seas de dulce o de salado, disfrutarlo. On egin!
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