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Ane Bergara
Miércoles, 5 de junio 2024, 08:08
Hacer la compra, llegar a casa y colocarla es una acción tan rutinaria que, en ocasiones, no le prestamos la atención que merece. Se trata de un proceso en el que se manipulan los alimentos, por lo que tenemos que tener un cuidado especial.
La seguridad alimentaria no es ninguna broma, ya que, tal y como alerta la OCU -Organización de Consumidores y Usuarios- una cuarta parte de las intoxicaciones alimentarias se debe a una inadecuada refrigeración de los alimentos. En aras de evitar los riesgos, ha lanzado unos consejos y precauciones a tener en cuenta a la hora de conservar y guardar los productos en la nevera.
Ya en el supermercado hay que seguir ciertas pautas para no poner en riesgo la seguridad alimentaria. La clave está en respetar la cadena del frío, por lo que habrá que empezar a meter en el carro los alimentos que se conservan a temperatura ambiente, seguido de los refrigerados y finalmente, los congelados. Además, si compras algún producto fresco que querrás conservar a medio-largo plazo, puedes pedir que te lo envasen al vacío (embutido o queso, por ejemplo).
El transporte de la compra a casa es asimismo un momento delicado en la conservación. En ese sentido, no olvides la importancia de guardar la compra en bolsas o cajas adecuadas y, en ese sentido, el uso de bolsas isotérmicas se antoja necesario para preservar la cadena del frío en el trayecto hasta casa. Intenta, además, que el trayecto sea lo más corto posible y que esté liberado de golpes y de cambios bruscos de temperatura.
Una vez llegados a casa, colocaremos los alimentos siguiendo el orden inverso al que habremos seguido en el súper, es decir, coloca primer los congelados, seguido de los refrigerados y, por último, el resto.
Los microorganismos se reproducen rápidamente a temperatura ambiente y a un ritmo menor en frío, por ello resulta fundamental conservar en la nevera los alimentos que así lo requieren. La temperatura del congelador tiene que estar en los -18ºC y la del frigorífico oscilar entre los 2 y 4ºC.
Centrándonos en el frigorífico, bien es sabido que la zona más fría es la que está en contacto con el congelador -varía en función del modelo-, mientras que la más susceptible de padecer cambios de temperatura es la parte de la puerta.
Se recomienda guardar la parte más fría y aquella sin oscilaciones de temperatura para carnes y pescados, mientras que las frutas y verduras pueden estar en la zona más templada.
Asimismo, es fundamental garantizar una buena circulación del aire, por lo que olvídate de amontonar los alimentos; y no olvides dejar a mano lo que sea más 'urgente' de consumir o aquellos productos con fecha de caducidad cercana.
El frigorífico es un buen aliado para conservar en buen estado y durante un mayor periodo de tiempo algunos alimentos, pero también nos puede jugar una mala pasada si guardamos otros, que aunque durante mucho tiempo hemos pensado que sí, ahora podrás descubrir que es mejor dejarlos en otros lugares.
Sandía: Si la sandía está entera, se aconseja dejarla fuera para que no pierda betacarotenos. En caso de que ya esté empezada, si optamos por conservarla en el frigorífico, deberemos dejarla bien cubierta con papel de aluminio.
Frutas tropicales: como pueden ser el kiwi, el melocotón o el albaricoque, por ejemplo, están acostumbradas a sufrir grandes temperaturas y necesitan luz y calor para madurar. Lo mismo ocurre con los plátanos, por ejemplo, que encima se pudren antes al ser refrigerados, como ocurre también con los cítricos.
El chocolate es uno de esos alimentos que muchas veces tendemos a poner a enfriar, ya sea porque nos gusta consumirlo con un pequeño toque duro, o bien para evitar que se derrita si hace calor. Pues bien, esto suele alterar muchísimo el sabor del mismo, por lo que en caso de optar por guardarlo dentro del frigo, deberemos asegurarnos de que está bien cubierto y protegido.
Los ajos se suelen apelmazar y le aparecen tallos con mayor facilidad, mientras que las patatas son otro de los alimentos que pierden muchísimas propiedades ya que convierten el almidón en azúcar con mayor rapidez y se estropean antes. Por ello, debemos conservarlas en un lugar que sea seco y oscuro, y nunca lavarlas previamente.
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