Vista general de la nueva estación desde el colegio La Salle, con las vías que van a desaparecer a la izquierda.

«Empieza la regeneración de Loiola»

Con la apertura ayer de la nueva estación del barrio donostiarra empieza la segunda fase de mejora de la zona

T. FLAÑO

Lunes, 6 de marzo 2017, 06:29

Reluciente e impoluta. Así lucía ayer la nueva estación del Metro de Donostialdea del barrio donostiarra Loiola. Poco después de las tres de la tarde, tal y como estaba anunciado, después de que los operarios de Euskotren y Eusko Trenbide Sarea (ETS) -la empresa pública encargada de la obra- realizaran las últimas pruebas durante toda la mañana, llegó el primer tren. Fue abrirse las puertas y los primeros curiosos entraron para ver la terminal y otros para subirse al tranvía. En los vagones, los pasajeros estiraban el cuello para ver mejor cómo había quedado.

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  • metros

  • es la longitud de cada uno de los dos andenes. Las pilas sobre las que se asienta el viaducto tienen una profundidad entre 35 y 40 metros para llegar a la roca.

  • millones de euros

  • es el presupuesto total de la obra financiada por el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de San Sebastián, que ha aportado 1,1 millones para los trabajos de urbanización.

  • metros cuadrados

  • de nuevos espacios para la ciudadanía con zonas verdes, juegos infantiles o bidegorri surgirán tras la integración urbana del ferrocarril.

  • meses

  • aproximados son los que durará la segunda fase de las obras, que consistirán en el desmontaje de la parada provisional, así como la urbanización de la zona. Los vecinos del barrio han realizado propuestas en los últimos meses para mejorar el barrio.

  • años

  • son los que llevaba separada la zona de la Ciudad Jardín del resto del barrio. Ahora, al construir la estación en viaducto se ha logrado permeabilizar el acceso por debajo de las vías.

Xare Ordóñez llegó con su hijo y una sobrina en plan expedición. «Vivimos en Riberas y generalmente cogemos el autobús para ir al centro, pero hoy, para pasar la tarde, nos hemos acercado a ver la estación, iremos hasta la plaza Easo y luego daremos un paseo hasta los cine Príncipe para ver 'Batman. La Lego película'. Eso sí, la vuelta la haremos en bus, en el 26».

La nueva estación está formada por un vestíbulo que, a través de las escaleras y ascensores, da acceso a sendos andenes laterales de 120 metros de longitud. La principal peculiaridad de la terminal es que está construida en viaducto y viene precedida por otra estructura metálica de doscientos metros de longitud. Esta circunstancia es la que facilitará en la segunda fase de urbanización la permeabilidad entre las dos partes del barrio, separadas hasta ahora por una trinchera ferroviaria. Las pilas sobre las que se asienta el viaducto tienen una profundidad de entre 35 y 40 metros.

El estreno de la estación supone una evidente mejora del servicio ferroviario, tanto por la duplicación de la vía como por la modernidad de las nuevas instalaciones. Pero sobre todo significa, como indicó ayer la vecina Mariasun Iraola, «la regeneración de un barrio que ha estado durante muchos años dejado de la mano de Dios. Todavía no nos creemos del todo que esta zona vaya a tener un aspecto digno». También añadió que «ahora, con una estación tan moderna ya podemos llamarle Metro, aunque a mí me sigue gustando más decir que voy en Topo». Había quien también ponía alguna pega: «Tendrían que haber construido rampas de acceso. Los minusválidos solo pueden llegar a los andenes en los ascensores».

Esa recuperación del barrio continuará hoy con el arranque de la segunda fase, que consistirá básicamente en el desmontaje y demolición de la estación provisional que ha funcionado hasta ahora. También desaparecerán las estructuras de Sierra de Aralar y Avenida Loiola. Una vez que concluyan las obras del acceso al andén 2, el de destino a Lasarte, se rematará la plataforma y la fachada norte de la nueva estación, además de colocar las travesías de hormigón definitivas porque de momento se mantienen las provisionales de madera, se urbanizarán los terrenos que se encuentran bajo el viaducto, la calle Urbía, se eliminará el desvío de la carretera y se construirán unas escaleras de acceso norte al colegio La Salle, que disfrutará de una entrada directa a la terminal.

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La intervención, que alcanza los 20,9 millones de euros, está siendo cofinanciada por el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de San Sebastián, quien aporta 1,1 millones para los trabajos de urbanización.

Durante todo el día los operarios controlaron que no hubiera ningún problema y hablaban orgullosos de la obra aunque también realizaban algún comentario pesimista: «A ver cuánto dura así de limpia. En cuanto alguien realice un graffiti se llenará enseguida de pintadas o la gente comenzará a rayar los cristales. Siempre suele pasar así, es como si se abriera la veda».

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La prueba de fuego será hoy, cuando el flujo de usuarios ascienda con los desplazamientos al trabajo y a los colegios, pero en principio no tiene que haber ningún problema. Ayer, al ser domingo, había movimiento de pasajeros, pero no tanto como los días laborables, aunque «en pocas horas ha pasado más gente que en un día en la estación de Altza», como decían jocosamente algunos.

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