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I. VÁZQUEZ
Jueves, 8 de junio 2017, 06:58
Lunes y festivo en Francia es sinónimo de retenciones en Biriatou al día siguiente. Que la frontera se mantenga cerrada durante el día provoca que los camiones no puedan circular por este punto hasta las diez de la noche. De este modo, los transportistas esperan hasta el martes para seguir su rumbo hacia sus destinos en el centro y norte de Europa. Y esa acumulación de vehículos, que reanudan la marcha al mismo tiempo, genera retenciones kilométricas. El último episodio se vivió el pasado martes cuando las hileras de camiones alcanzaron los 16 kilómetros y las colas se prolongaron 23 horas.
No es solo una instantánea. Durante los temidos 'supermartes' circulan cientos de camiones más por el peaje de Irun que un día habitual. Así lo certifican al menos los datos de Bidegi. Según informan desde la agencia guipuzcoana de infraestructuras, el pasado martes 8.007 vehículos pesados pasaron por el peaje de la AP-8 en sentido Behobia. Unos 3.000 más de los que circulan cualquier otro día. El promedio hasta abril de este año ha sido de 5.175 camiones al día en este punto, según datos de la Diputación de Gipuzkoa.
Los transportistas son quienes se llevan la peor parte de las retenciones. Tienen que pasar horas y horas tirados en la carretera con el perjuicio económico que eso conlleva para sus negocios o sus empresas. La Comisión Europea calcula que cada retraso en cruzar una frontera supone un coste de 55 euros por hora y camión, dato corroborado en el estudio 'Congestión de Tráfico en Biriatou: análisis y soluciones', realizado por la Asociación de Transporte de Mercancías de Gipuzkoa, Guitrans.
Su presidente, Mario Palacios, se muestra indignado con la situación caótica que se vive en jornadas como la de anteayer. «No entendemos que la única frontera europea donde se da este problema sea la de Biriatou, ni siquiera en la de La Junquera». Además, se pregunta por qué se generan estas retenciones solo en una dirección cuando los controles de seguridad se realizan en ambos sentidos. «No entendemos que el problema se provoque siempre en un solo sentido, si se tratara de un problema de seguridad. Ese problema se da en toda Europa. Entendemos que algo se está haciendo mal o que, por lo menos, nuestras autoridades no están haciendo valer nuestros intereses, ya que el problema se está prolongando indefinidamente, sin que haya ningún tipo de solución».
Entre sus reclamaciones habituales, Guitrans insiste en que «los controles se realicen utilizando todos los medios humanos y de infraestructuras disponibles». Pide que se abran «todas las cabinas de paso y se utilicen las campas disponibles en el lado francés para sacar allí los vehículos que se quieran inspeccionar». Palacios va más allá en sus quejas y asegura que se sienten ninguneados. «Es intolerable que un sector estratégico de nuestra economía como es el transporte sea maltratado de esta manera por no utilizar todos los medios».
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