La socióloga e investigadora de la UPV/EHU Amaia Bacigalupe insiste en la necesidad de no lanzar mensajes «de culpabilización» hacia sectores concretos de la ... población por no atender las medidas sanitarias anti-covid. Aboga por averiguar si es su situación socioeconómica lo que les lleva a incumplirlas.
- ¿Qué nos están diciendo los datos del Gobierno Vasco?
- Nos están hablando una vez más de la realidad de las desigualdades sociales, que tienen un reflejo claro en cómo enfermamos y en cómo vivimos en términos generales. En esta época de epidemia se ha generalizado mucho, y de hecho creo que no ha sido casualidad la estrategia comunicativa del Departamento de Salud, el intento de lanzar mensajes sobre la importancia de la responsabilidad individual y no solo eso, sino de culpabilización, incluso hablando de que el hecho de que haya personas que estén entre la vida y la muerte tiene mucho que ver con que algunos se hayan ido de copas.
- ¿Y no es así?
- Estos mensajes dirigidos a culpabilizar individualmente a las personas chocan de frente con los estudios sobre las desigualdades y la salud. No es una cuestión de responsabilidad individual, sino de las posibilidades que tenemos las personas de adoptar medidas que nos protejan y que también protejan al resto. Con esto quiero decir que sí hay razones estructurales y sociales que hacen que haya personas y grupos sociales con tasas de incidencia acumuladas muy superiores a otros.
- ¿Cuáles son estas razones?
- Tienen que ver, por una parte, con un factor laboral. Personas que viven en barrios más desfavorecidos tienen trabajos mucho más expuestos al público y, además, están sujetas habitualmente a menos derechos laborales.
- ¿Se ven obligadas a elegir?
- La gente tiene miedo a hacerse una PCR, no sea que vaya a dar positivo. Sabiendo que han tenido un contacto estrecho con un positivo, evitan hacerse una prueba porque no están seguros de que un confinamiento de diez días no vaya a suponer un despido en el trabajo. Todo esto tiene que ver mucho con la concentración del riesgo en determinados barrios por el perfil socioeconómico de sus vecinos.
- Es gente que vive en pisos pequeños
- Otro factor muy importante y evidente es el de las viviendas, cuántas personas viven en un piso, de cuántos metros cuadrados y con qué servicios. Yo estoy de baja porque me he contagiado y he tenido la suerte de poder confinarme en mi propia casa con un baño dentro de mi habitación, pero es que eso es un lujo.
«Muchos se enfrentana diario a situaciones de supervivencia vital. Para ellos el covid no está entre sus prioridades»
- ¿Para las personas más desfavorecidas el covid es su principal problema?
- Mucha gente se enfrenta a diario a situaciones de supervivencia vital, de no saber si mañana van a poder pagar la luz o si les van a echar del país por no estar de forma regular. En este contexto tampoco es extraño pensar que entre sus prioridades vitales no esté si tiene coronavirus o no porque ya tiene bastante con sobrevivir diariamente.
- Usted ha dicho alguna vez que la desigualdad social es una epidemia.
- No he sido yo sola la que ha dicho eso. La pandemia del covid nos acompañará durante un tiempo y al final pasará, pero la gran epidemia en salud pública del siglo XXI es la desigualdad social y es la que está generando mucho sufrimiento y mucha enfermedad; es la que hace que en cuestiones como la esperanza de vida se establezcan diferencias enormes entre barrios, clases y niveles educativos.
- ¿Somos conscientes de ello como sociedad de que hay más gente de clase baja de lo que pensamos?
- Probablemente no seamos conscientes para nada. Esa metáfora de un País Vasco ideal en el que no hay pobreza no es cierta. Todos los indicadores nos dicen que ese oasis no existe. A menudo nos es mucho más sencillo visualizar barrios como San Francisco en Bilbao y ver que hay bolsas de extrema exclusión con las que convivimos, que darnos cuenta de que en Euskadi la desigualdad social es importante. En términos cuantitativos estamos mejor que en otras comunidades autónomas, pero existe.
- ¿Este desconocimiento lleva a los gobiernos a aplicar la misma estrategia para todos a la hora de luchar contra el covid?
- Yo sospecho que a los políticos no se les escapa esta realidad, pero ¿qué implicaría hacer explícito este discurso político en cuanto al control de la epidemia? Ante todo tienes que revisar si tu dotación de servicios de salud es proporcional y adecuada a las características socioeconómicas de las diferentes áreas de salud, porque el café para todos puede generar mucha desigualdad.
«No es una cuestión de responsabilidad, sino de la posibilidad que tenemos de adoptar medidas que nos protejan»
«Hay que hacer un esfuerzo para que a la gente le resulte más fácil cumplir con lo que se le está exigiendo»
- ¿No tenemos recursos suficientes?
- En Euskadi estamos mucho mejor dotados en términos de los recursos sanitarios, pero muchas veces nos falta interconectar estos servicios. Por ejemplo, cuando tenemos un contacto estrecho con un caso que se ubica en un barrio más deprimido tendremos que hacer un esfuerzo especial para que a la gente le resulte más sencillo cumplir con lo que se le está exigiendo.
- ¿Y esto cómo se hace?
- Hay que ver las prestaciones que se puedan dar desde los servicios sociales para facilitar los cuidados dentro de los hogares y ver hasta qué punto la gente tiene capacidad de autoconfinarse. Hay que comprobar qué necesidades tienen quienes viven en determinados barrios para facilitar el cumplimiento de ese café para todos que es el protocolo covid. Esto es lo que hace falta, pero es difícil que ocurra con una administración pública que tiene un discurso en el que enfatiza la responsabilidad individual para explicar lo que está pasando.
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