Raquel Fernández, en el exterior de los Juzgados de San Sebastián. De la Hera.

Raquel Fernández | Fiscal de menores

«Hay un repunte de casos de menores que graban las agresiones y las difunden por internet»

Alerta sobre el influjo de las nuevas tecnologías en la comisión de este tipo de delitos, aunque en Gipuzkoa la mayoría de infracciones son «hurtos y robos con fuerza»

Domingo, 18 de junio 2023, 02:00

La fiscal de menores en los Juzgados de Donostia y fiscal adscrita a los Juzgados de Irun, Raquel Fernández, pone el foco en las nuevas formas de delitos cometidos por menores que utilizan internet y las redes sociales como medio, así como en la falta ... de tipificación de estas nuevas conductas, aunque afirma que la mayoría de delitos que se cometen en Gipuzkoa corresponden a hurtos y robos con fuerza y los casos graves «son muy puntuales, afortunadamente». De todo ello hablará en el curso de verano 'Adolescencia y problemas de conducta: las personas menores ante la Justicia' que se celebra mañana y el martes en el Palacio Miramar de San Sebastián.

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– ¿Cuáles son los delitos más frecuentes en Gipuzkoa?

– La mayoría son delitos contra el patrimonio, esto es, hurtos o robos con fuerza. En total ha habido 216 denuncias de delitos leves jurídicamente hablando. La delincuencia juvenil, cuando son casos graves, es muy llamativa y asustan pero es muy puntual afortunadamente. Desde el crimen de Amaia Azkue (por el que fue condenado un menor al asesinar en 2011 a esta vecina de Zarautz tras abordarla en el parking de un supermercado), no ha habido homicidios consumados. En cuanto a los datos de violencia doméstica, se han mantenido desde 2015; sin embargo, las denuncias de agresión y abuso sexual han aumentado. Hay un dato llamativo y es que hubo un par de años que repuntaron los casos de difusión de imágenes de menores desnudas o en posiciones eróticas pero durante 2022 y 2023 no ha habido casos de este tipo. En el envío de fotos desnudas, la víctima suele ser una chica. Ella manda la foto voluntariamente pero el problema es que la persona de confianza se la manda a uno y a otro y acaba enterándose todo Gipuzkoa.

– ¿Qué influencia están teniendo las nuevas tecnologías en la comisión de hechos delictivos?

– El problema es que los delitos que antes se cometían cara a cara ahora o se cometen a través de las redes sociales vía Instagram, WhatsApp o TikTok o incluso a veces se cometen en el mundo terrenal y se conducen al mundo virtual. El 'te voy a matar', 'voy a por ti', 'voy a quemarte la casa' se traslada a las redes y da más sensación de impunidad, porque decirlo a través del teclado cuesta menos y se crecen más. Luego tenemos un problema, que además este año sí ha repuntado, y es el tema de grabar agresiones. Lo subo a la red y lo difundo con el perjuicio para la víctima. Llama la atención que, en mis expedientes, en medio año hayan sido ya tres los asuntos.

– ¿Estas actitudes tienen consecuencias?

– No, la ley no dice nada al respecto. Nosotros acusamos como coautor de la lesión porque al final estás asumiendo que tu compañero está pegando y tú estás ahí reforzando su acción, pero creo que también se podría aplicar el artículo 173 de delito contra la integridad moral por ese perjuicio que ocasionas prolongando en el tiempo la agresión. Lo que ocurre es que aunque ha habido sentencias condenatorias, jurídicamente no se ha peleado esta opción porque hemos llegado a acuerdos.

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«Antes los delitos se cometían cara a cara y ahora se cometen o se trasladan a las redes sociales»

– ¿Cómo valora las cifras de criminalidad en Gipuzkoa?

– Son relativamente bajas sobre todo comparado con otras provincias. Si comparamos con otros países no podemos decir que sea para nada elevada.

– Si un menor comete un delito, ¿qué medidas contempla la ley?

– La ley orgánica de responsabilidad penal 5/2000 del menor de 14 a 18 años (los menores de 14 años son inimputables) prevé un amplio abanico de medidas, como la libertad vigilada, en la cual se hace un seguimiento en todas las áreas del menor (suelen organizarse visitas semanales con un educador, entrevistas con la familia, el colegio, etcétera). La ley también prevé prestaciones en beneficio de la comunidad, tareas socioeducativas o talleres centrados en su problemática, desde consumos hasta uso de las tecnologías, porque tenemos una problemática de chavales enganchados. Y también está el internamiento.

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– ¿Qué lleva a un menor a delinquir? ¿Hay un perfil?

– Son varios los factores, como el entorno, mezclado con el momento biológico que se vive con esa revolución de hormonas, y si además nos juntamos con otros iguales que actúan así... Pero no me atrevería a decir que hay un perfil determinado. Hay en chavales en los que se repiten los asuntos de violencia doméstica y reproducen lo que han visto en casa. Se repite también el consumo de sustancias tóxicas. Y desgraciadamente hay muchos chavales que están en el mundo de la protección, tutelados por Diputación porque tienen un entorno muy complicado en casa, han vivido violencia desde que han nacido. Muchas veces el menor autor del delito lleva detrás una situación terrible.

– ¿Qué aspectos se toman en cuenta a la hora de internar a un menor en un centro de reforma?

– Hay que valorar dos cosas: la gravedad del delito cometido, como una agresión sexual, de lesiones graves, una tentativa de homicidio... y por otro lado hay que tener en cuenta sus necesidades porque hay veces que por robos con fuerza acaban dentro de un centro de reforma. Por ejemplo, si nos llega el caso de un chico que en los últimos tres meses ha cometido cinco robos con fuerza, que no estudia, consume drogas, está completamente sin ningún tipo de contención... si queremos trabajar con él y que deje de delinquir tenemos que acudir al internamiento. Están entre uno y ocho años complementado con libertad vigilada de hasta cinco años si el menor tiene 16 y 17 años. Si tiene 14 o 15, de uno a cinco años y hasta tres años más.

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– ¿Qué casos tiene encima de la mesa ahora?

– Tengo pendiente de calificar un caso de un chaval que se enfadó con otro y cogió una barra de hierro y le golpeó en la cabeza, que le podía haber dejado ahí. Estaba a la espera del informe médico forense para determinar si era tentativa de homicidio o lesiones graves y por la localización se observa que no se puso en riesgo la vida de este chico. Se pedirá internamiento, de hecho desde que cometió los hechos ingresó en un centro de reforma. Además, de los asuntos que estamos teniendo llaman la atención los de violencia doméstica, libertad sexual y acoso escolar definidos en forma de aislamiento, no tanto acoso físico. Y aquí tenemos un problema muy gordo que nos trae por el camino de la amargura. Tenemos un problema de prueba, de cómo demuestras que ocurre esto, es muy complicado. Solo a veces podemos contar con algún amigo y los profesores pocas veces corroboran la versión del perjudicado. En 2021, de diez casos, la mitad se archivaron por ser los autores menores de 14 años y dos de ellos por no estar suficientemente justificado el hecho delictivo al desdecirse la víctima. Otro terminó resuelto por mediación y uno resultó en condena. El restante está en trámite.

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«La delincuencia juvenil, cuando son casos graves, es muy llamativa y asusta pero afortunadamente son muy puntuales»

– ¿Cuando un menor es denunciado por un delito, qué procedimiento se pone en marcha y qué profesionales intervienen?

– En menores, es el fiscal quien lleva la instrucción, en adultos opera otro procedimiento. Desde que se abren diligencias y calificamos, suelen transcurrir 60 días y hasta que llegue a juicio 30 más aproximadamente, pero es una jurisdicción que va muy rápida. Cuando nos llega lo que llamamos 'notitia criminis' (la comisión de un delito) vía atestado policial o vía denuncia, comunicación de un hospital o colegio, en la Fiscalía de menores abrimos las diligencias preliminares, pero ni se comunica al juzgado ni hay personación letrada. Si hay un delito, el siguiente paso es incoar un expediente de reforma. Se llama al menor a Fiscalía de menores y después le explora el equipo psicosocia l, que tiene un papel clave en el procedimiento de menores. La ley orgánica le da un papel fundamental, tal es así que no podemos decidir ir a juicio si el menor no ha pasado por este equipo.

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– ¿Cuál sería el siguiente paso?

– Esclarecidas todas las circunstancias de los hechos delictivos, el fiscal irá a juicio a no ser que el expediente se haya resuelto por mediación, porque uno de los principios que rige el procedimiento de menores es la oportunidad: vamos a intentar no ir a juicio y trabajar antes con el menor. Si estamos ante un delito cometido sin gran violencia y es un chico que reconoce lo que ha hecho, intentaremos solucionarlo de otro modo que llegando a juicio para trabajar la conducta, que no se repita y poder integrarlo en la sociedad. Por supuesto. la ley debe compaginar con el interés de la víctima.

– ¿Cuántos expedientes se archivan por la vía de la mediación?

– Casi la mitad de los expedientes de reforma incoados se resuelven por esta vía. Si la víctima quiere, se produce un encuentro y si no se puede hacer mediante una carta. Se muestran arrepentidos casi desde el minuto uno.

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«Hacen falta más plazas de día»

- ¿Hace falta invertir más en justicia juvenil?

- Siempre. Los medios son bastante limitados pero el problema está en crear más plazas en centros de internamiento porque a veces se condena a un chaval a internamiento y como no hay plaza tiene que esperar. En Gipuzkoa solo hay un centro de reforma de nivel 1 (de mayor seguridad), el de Ibaiondo (Zumarraga). Y se podría invertir en más educadores y hay una medida penal muy interesante y educativa que es la asistencia a un centro de día. Es un espacio que tiene el Gobierno Vasco donde el menor realiza una formación: participa en talleres de cocina, carpintería, lectura y escritura... En Gipuzkoa desafortunadamente solo hay uno y con muy pocas plazas.

- Los menores de 14 años no son imputables. ¿No está fallando la ley?

- Tenemos un problema legal porque no se puede hacer nada más que abrir las diligencias preliminares y archivar el expediente por ser el autor menor de 14 años. La única herramienta que nos da la ley es derivar el asunto a la entidad correspondiente, en nuestro caso a Diputación, para que haga el seguimiento de los menores e intentar que participe en programas de reeducación.

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- Insiste en la necesidad de distinguir entre un centro de reforma y un centro de protección.

- Sí, porque hay una confusión con esto. Un centro de reforma es un centro para dar cumplimiento a medidas de internamiento y un centro de protección es para chavales que Diputación ha tenido que asumir su tutela o su guarda. También la ley orgánica resulta desconocida, la jurisdicción de adultos parece que acapara todas las miradas pero tenemos unos jóvenes que son una parte muy importante de la sociedad y son unos desconocidos, tanto desde el punto de vista del que delinque como del que necesita una especial protección.

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