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El caso del agente de la Ertzaintza acusado de amenazar a su mujer con un cuchillo en presencia de sus hijas podría complicarse jurídicamente por ... una circunstancia inesperada. Con la entrada en vigor de la nueva Ley Trans este hombre se cambió de sexo en el Registro Civil el pasado noviembre por lo que, legalmente, consta que es mujer. Un hecho que podría provocar que el suceso no sea tramitado como un caso de violencia de género. La Fiscalía de Gipuzkoa ya trabaja para que eso no ocurra, pero lo cierto es que es el primer caso de este tipo que abordan en el territorio y deben analizarlo a fondo. Por el momento los hechos se han incoado como un delito de amenazas en el ámbito de la violencia de género y doméstica, una denominación amplia que abarca todos los supuestos, pero la instrucción se ha iniciado en un juzgado común. El Ministerio Público va a solicitar que este se inhiba del caso y que la investigación judicial sea asumida por un Juzgado de Violencia sobre la Mujer. El ertzaina está acusado de un delito de amenazas graves, después de haber sido detenido el pasado sábado por amedrentar a su mujer con un cuchillo de cocina en su vivienda del barrio donostiarra de Txomin, y de hacerlo en presencia de sus dos hijas menores.
La polémica Ley Trans, que entró en vigor el 2 de marzo de 2023, permite cambiar de sexo en el Registro Civil tan solo con la declaración de voluntad del solicitante. No es necesario cambiar de nombre, ni de presencia física; tampoco haber iniciado un tratamiento ni se solicitan informes médicos, como se hacía antes de la nueva ley. No obstante, señalan fuentes jurídicas, ese cambio de sexo en el Registro debe obedecer a una «voluntad real», a que una persona se identifique con el sexo contrario y no a que «se intente hacer un fraude de ley».
Eso es lo que trata ahora de averiguar la Fiscalía, ya que en este caso el agente no ha realizado ningún otro trámite relacionado con su cambio de sexo, y mantiene tanto su nombre como su aspecto de varón, señalan las citadas fuentes. El primer paso será solicitar al Registro la inscripción del agente como mujer, para saber cuándo se produjo la solicitud y la aprobación de su nueva condición.
El segundo analizar las declaraciones judiciales, principalmente la de la víctima, ya que en su artículo 46, la Ley Trans recoge que el cambio en el Registro Civil de sexo masculino a femenino «no alterará el régimen jurídico que, con anterioridad a la inscripción del cambio registral, fuera aplicable a la persona a los efectos de la Ley de Violencia de Género». Lo que significa que todos aquellos delitos en el ámbito de la violencia machista cometidos antes del cambio de sexo se juzgarán en base a esta ley.
Y eso es lo que trata de averiguar la Fiscalía. Fuentes del Ministerio Público consultadas por este periódico explican que de la declaración de la víctima se concluye que el ocurrido el pasado sábado «no se trata de un hecho aislado, sino que se ha reiterado en el tiempo» y que ese tipo de amenazas «se remontan tiempo atrás». Por tanto, consideran que existe «base suficiente para que el procedimiento se tramite como un caso de violencia de género».
En ello trabaja ya la Fiscalía, que por otro lado dará parte del caso a la sala de Violencia de Género de la Fiscalía General del Estado, donde se siguen a conciencia los posibles fraudes de ley derivados de la nueva Ley Trans. Fuentes jurídicas señalan que hay seis casos en estudio por parte del Ministerio Público, entre ellos el de otro policía que también se registró como mujer. El guipuzcoano sería el séptimo. En caso de que se comprobase que este cambio de sexo registral responde a un fraude legal, señalan desde Fiscalía, y se dictase una sentencia condenatoria por los hechos denunciados, se solicitaría declarar nulo ese cambio.
No obstante el caso apenas acaba de iniciar su instrucción y queda mucho camino judicial por recorrer. Por el momento la acusación se mantiene por el delito de amenazas del artículo 169.2, castigado con pena de prisión de seis meses a dos años. Además se le impuso una orden de alejamiento sobre su mujer, sin más medidas adicionales, si bien la jueza dictó medidas civiles para otorgar la guardia y custodia de las menores a la denunciante. El padre podrá pasar tiempo con las niñas, pero no vivir con ellas.
En un inicio el ertzaina había sido detenido como autor de un presunto delito de tentativa de homicidio por los hechos que ocurrieron en la madrugada del sábado, pasadas las 2.00, en el interior de su domicilio en Txomin. La pareja estaba discutiendo y el ertzaina, que trabaja en una comisaría de Donostialdea pero que actualmente estaba de baja, comenzó a proferir amenazas. En un momento dado cogió un cuchillo de la cocina y se dirigió hacia su mujer, si bien esta reaccionó rociándole con un espray pimienta en la cara, y pudo escapar corriendo de casa con su bebé en brazos. Su otra hija se quedó dentro con su padre.
Ya fuera del domicilio, situado a escasos metros de la cárcel de Martutene, la mujer corrió descalza hacia la garita de entrada a la prisión, donde sabía que había dos ertzainas de vigilancia. Allí les alertó de lo ocurrido. «Me quiere matar con un cuchillo». Los agentes dieron la alerta y varias patrullas se personaron en el lugar. Finalmente el agente fue detenido. Ni su mujer ni sus hijas sufrieron daño físico, y al no llegar a atacarles con el cuchillo, la jueza dejó la imputación en un delito de amenazas graves.
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