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Como territorio costero, Gipuzkoa se está viendo afectada seriamente por el cambio climático, y el impacto se acelerará en lo que resta de siglo si ... no se adoptan medidas urgentes. Si la degradación medioambiental no se remedia, el territorio habrá perdido para el año 2100 el 40% de su superficie de playas, lo que conllevará la desaparición de algunas de ellas y la reducción de hasta un 80% de otras. Las más expuestas son aquellas que ya a día de hoy desaparecen o se quedan en mínimos con marea alta, como la de Zarautz. Es consecuencia del imparable incremento del nivel del mar, que en el caso del Cantábrico ha aumentado 2,5 centímetros cada década desde 1990 en un ritmo que crece cada decenio. La previsión es que el mar se eleve en el litoral guipuzcoano entre 40 y 70 centímetros adicionales en los próximos 80 años, que puede llegar hasta un metro en el peor de los escenarios.
Otro efecto palpable es el ascenso de las temperaturas, que han aumentado 1,2º desde 1970, también a un ritmo más acelerado cada década, y que para finales de siglo podrían ser otros 3-4º superiores a los 13,9º actuales. De hecho, la década 2010-2020 ha sido la más cálida desde que se tienen registros, tanto en el mundo como en Gipuzkoa, y en este periodo se han registrado los seis años más calurosos de la historia, con un pico de 14,1º de media en 2014. Hace más calor y durante más tiempo. En la actualidad se registran cada año 30 días cálidos más que hace medio siglo, lo que a efectos estacionales supone un mes más de verano que en 1970.
Son las principales conclusiones del 'Informe de impacto y vulnerabilidad al cambio climático de Gipuzkoa', elaborado por el Observatorio de la Fundación Naturklima y el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación que dirige José Ignacio Asensio (PSE). El diputado foral y el director general de Naturklima, David Zabala, han presentado este viernes la actualización del estudio, que tuvo su primera edición el año pasado y que en esta ocasión incorpora los resultados del Observatorio Marítimo-Costero. El informe analiza los impactos del cambio climático en el medio natural de Gipuzkoa y en diez sectores económicos a través de la evaluación y seguimiento de 80 indicadores meteorológicos, ambientales y sectoriales homologados internacionalmente.
El estudio detalla cuatro grandes efectos del deterioro medioambiental que sufrimos: olas de calor, sequías, inundaciones fluviales e inundaciones costeras. El 80% de los municipios de Gipuzkoa es vulnerable a al menos tres de esos cuatro riesgos, y el 40% de la población residente en localidades costeras se verá afectada directamente por las inundaciones provocadas por la subida del nivel del mar.
El aumento de temperaturas traerá consigo más sequías y un empeoramiento de la calidad del agua de lluvia, que tendrá consecuencias directas en la agricultura, la ganadería y el ecosistema guipuzcoano. Así, se intuyen cambios en los sistemas de floración, duración de las hojas en los árboles caducifolios y calidad del suelo, que derivarán en una «mediterraneización» de nuestro entorno, con el riesgo de perder especies autóctonas y alumbrar otras nuevas de características diferentes.
Por descontado, todo ello tendrá consecuencias en la salud de los ciudadanos, en forma de un aumento de las enfermedades cardiorrespiratorias, un agravamiento de las dolencias crónicas, estrés térmico y mayor contaminación ambiental. El informe subraya en este sentido que en una ciudad como San Sebatián, temperaturas superiores a 30º aumentan la tasa de mortalidad en un 6,5%, y cada año serán más los días en que se supere esa cota. En el otro lado, con una oscilación térmica cada vez más extrema, las olas de frío también impactarán con mayor fuerza, especialmente entre la población más vulnerable que sufre de pobreza energética.
Del análisis sectorial lo más llamativo, junto al impacto en el sector primario, es el efecto previsto en el turismo. Veranos más cálidos, menos lluviosos y más duraderos podrían traer a Gipuzkoa entre un 2,5% y un 7% más de turistas, si bien la calidad de su estancia se resentiría al disponer de menos superficie de playa y habida cuenta de la degradación del entorno natural actual, que ahora ejerce como uno de los principales focos de atracción de visitantes.
Otro sector que se verá directamente concernido, si no lo está ya, es el del transporte y las infraestructuras viarias. Con una subida del nivel del mar y una mayor frecuencia de temporales y precipitaciones intensas, aumentan los riesgos de deslizamientos de tierras y desprendimientos que afectarán sobre todo a carreteras, vías de tren y demás infraestructuras próximas a la costa o en zonas inundables.
Ante este panorama, Asensio ha hecho un llamamiento a «abordar con decisión las políticas dirigidas a combatir el cambio climático si no queremos poner en riesgo nuestro medio ambiente y la salud y bienestar de la ciudadanía». Ha apelado por ello a acelerar las iniciativas de fomento y apoyo de la economía circular, la sostenibilidad energética, y el transporte y urbanismo sostenible. «No está todo perdido pero hay efectos como la subida de temperaturas y del nivel del mar que han llegado a un punto de no retorno. No sé si estamos en el último minuto del partido o en el tiempo de descuento, pero queda poco tiempo para actuar con decisión», ha concluido.
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