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A mediados de noviembre la asociación Katubiohtz recibió el aviso de que habían visto a un gato malherido en la zona de Pasaia. El animal tenía una patada amputada, una herida en el esternón y se movía a duras penas. Tras unos días deambulando, un voluntario de la asociación consiguió localizarlo en la entrada de la Avenida Pasajes. Cuando intentó cogerlo, el gato le pegó «un buen mordisco», una reacción natural en animales que sufren y tienen miedo.
El gato, de nombre 'Glasgow', fue trasladado inmediatamente al Hospital Veterinario de Donostia, donde falleció a los dos días debido a los fallos multiorgánicos que padecía. «Nos llamó la atención que cuando lo encontramos tenía una amputación realizada en una clínica, un corte limpio», relata Juan Rodríguez, voluntario de Katubihotz. Desde la asociación se pusieron en contacto con varias clínicas veterinarias del territorio por si alguna había tratado al felino, pero nadie tenía noticias suyas.
«Un guerrilla bien organizada». Así es como se definen los voluntarios de Katubiohtz, una asociación formada por 17 personas dedicada a facilitar la adopción de gatos abandonados y cuidar y controlar las colonias felinas que viven en la calle. Aunque operan principalmente en la zona de Pasaia, son un punto de referencia a nivel de Gipuzkoa.
El caso de Glasgow es «extraño» para los voluntarios de Katubihotz, ya que no es usual encontrar a un gato mutilado que había estado tantos días en la calle. «Nos gustaría saber como ha terminado en estas condiciones, al menos para que el dueño sepa que se ha hecho todo lo posible para que viviera». Y es que voluntarios y seguidores de la asociación abrieron una recolecta para costear el tratamiento del felino.
La mayoría de los vecinos de Pasaia conocen la labor que realiza Katubihotz e intentan colaborar de alguna manera, aunque desde la asociación apuntan de que también se mira hacia otro lado por el miedo de tener que pagar la factura del veterinario. Ésta puede haber sido la razón de que Glasgow hubiera permanecido tanto días sin atender en la calle. «En estos casos recomendamos avisar a las asociaciones», apunta Rodríguez.
En lo que va de 2021, en Katubihotz han dado en adopción a más de 200 de gatos que habían sido abandonados. «Cada vez hay más asociaciones, más interés en adoptar gatos», cuentan. Además, quieren romper con el estereotipo del gato como un animal rebelde y gruñón y reivindicar los «gato-pegatina», aquellos que necesitan más atención y cariño. «Se los recomendamos mucho a las personas mayores».
La mirada de la sociedad está cambiando y cada vez son más las personas que tratan a los animales como un miembro más de la familia. El Gobierno central presentó el pasado mes de octubre el anteproyecto de la Ley de Protección y Derechos de los Animales, que reconoce a los animales como «seres vivientes» y establece la prohibición del sacrificio si no es una por una causa justificada o el fin de la venta de mascotas en tiendas, entre otros.
Desde Katubihotz admiten que todo avance es bienvenido, aunque matizan que «queda mucho camino por recorrer». «Hay muchas veces en el que denuncias el maltrato de un animal, con pruebas y todo, la administración sigue poniendo pegas. Hemos vivido situaciones así», reconocen.
Desde la asociación de Pasaia tampoco quieren olvidarse de la labor realizada por los veterinarios, «poco reconocidos por parte de las instituciones». Los voluntarios de Katubihotz defienden que estos profesionales han venido haciendo un trabajo muy importante para controlar y prevenir la aparición de plagas y virus. «Han invertido mucho tiempo y recursos para esterilizar y mantener sanos a los animales».
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