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Faltaban siete años para que se implantara el salario mínimo interprofesional en España, algo que sucedió por vez primera en 1963, fijándose el mismo en 1.800 pesetas, equivalentes a 10,8 euros actuales. A pesar de ello, anteriormente, y periódicamente, se anunciaban subidas, «para lograr mayor capacidad adquisitiva de los trabajadores», como las que vieron la luz estos días del mes de marzo de 1956, coincidiendo con la Semana Santa. Tendría efecto a partir del día 1 de abril y, dependiendo del gremio, la profesión o el cargo, la subida oscilaría entre un 16 y un 20%, cuando el salario medio era de 2.500 pesetas al mes.
Sin duda que este fue uno de los temas de conversación entre quienes esta semana, concretamente a partir del 28 de marzo, se acercaron hasta la plaza de Zaragoza para ver como comenzaba el derribo del edificio, – construido entre 1887 y 1888, según planos de Manuel Echave, y hoy bastante olvidado en el recuerdo de antiguas construcciones donostiarras –, que los últimos años había venido siendo utilizado como Alhóndiga Provincial.
Las alhóndigas servían como depósito para aquellas mercancías que no devengaban impuestos mientras no fueran vendidas y en San Sebastián tuvieron bastantes emplazamientos, antes de terminar en el conocido 'Mercado de Frutas' de Atocha. A medida que la ciudad, tras el desastre del 31 de agosto de 1813, iba recuperando su actividad económica, industrial y comercial, cada vez era mayor el volumen de los productos, llegados tanto por tierra como por mar, gravados con impuestos locales y provinciales, siendo necesario habilitar amplios espacios para lonjas y depósito donde se garantizara una rápida gestión administrativa. Al efecto se utilizaba un pequeño local ubicado desde 1825 cerca de la calle Campanario, conocido como 'El Peso Real de la Lonja', facilitado por la Diputación para estos menesteres, aunque de reducida dimensiones y poco cómodo.
1956 El 28 de marzo comenzó a trabajar la piqueta para derribar el edificio de la Alhóndiga en la plaza de Zaragoza
Se propuso trasladar la Alhóndiga hasta los terrenos de San Francisco (hoy Atotxa), pero el Ayuntamiento se negó por considerarlos «muy en las afueras», ya que su intención era que estuviera al alcance de los comercios e industrias afectadas.
El año 1828 los señores Serres Hermanos y Laffite, como apoderados del dueño principal de la Lonja (familia Collado), solicitaron nuevos locales al Ayuntamiento, siendo el arquitecto, Pedro Manuel Ugartemendia, quien propuso construir la Alhóndiga en la parte oriental de la plaza de Lopetedi (hoy Sarriegui), así conocida popularmente porque en ella tenía su posada el señor Lopetedi.
El año 1830 se compró el terreno a Rafael Cornejo y a las religiosas de Santa Clara y se construyó con piedras procedentes de las casas destruidas en 1813. Antes de ubicarse en este lugar la Alhóndiga estuvo en un solar propiedad de la Diputación, en la calle Garibay, que más tarde sería Fábrica de Tabacos (establecida en 1878).
En 1900 el edificio de la plaza de Sarriegui fue destinado, además, a Escuela, Juzgado, Oficina de Abastos… hasta que, amenazando ruina, se derribó en 1950 y la Alhóndiga fue trasladada a la plaza de Zaragoza, confluencia con la calle Zubieta, entre San Martín, Triunfo y Blas de Lezo, solar que pertenecía a la Diputación. La proximidad con el Mercado de San Martín hizo que la Alhóndiga fuera cada vez menos utilizada hasta que, caída en desuso, fue cerrada y llevada al 'Mercado de Frutas'. La Diputación encargó al Ayuntamiento gestionara el nuevo destino del solar, construyéndose en él, además de viviendas, el actual Hotel Orly.
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