
Quinientas capitas para niños pobres
San Sebastián ·
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La capa es hoy en día una prenda descatalogada, en desuso, pero hace cien años se usaba con frecuencia. En nuestra ciudad la vestían grandes ... y pequeños.
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En la edición del periódico local 'La Voz de Guipúzcoa' del 27 de marzo de 1925 llama nuestra atención un titulillo en el que podía leerse: «La protección de la infancia: Reparto de capas».
Informaban que «la Comisión Ejecutiva de la Junta de Protección a la Infancia ha terminado el reparto de capas que el Pleno del mes de enero le confió».
1925 Para defenderles del frío, la Junta de Protección de la Infancia repartió quinientas capas a «los párvulos menores de ocho años, pertenecientes a familias pobres de la ciudad y que asisten a las escuelas de enseñanza gratuita»
Pues sí, el Ayuntamiento donostiarra en sesión plenaria había aprobado un presupuesto para repartir capas... ¿exactamente a quién?».
«Estas capas, destinadas a los párvulos menores de ocho años, pertenecientes a familias pobres de la ciudad y que asisten a las escuelas de enseñanza gratuita, han sido donadas en las escuelas de la calle de Garibay, Centro Católico, Viteri del barrio de Gros, Cristobaldegui, San Bartolomé, Loyola y Niñas Ciegas, correspondiendo 277 capas a las escuelas oficiales y el resto a las de fundación particular».
En aquella campaña se habían repartido en total quinientas capitas a niños pequeños, y estaba en proyecto llegar a unos cuantos más, como escribían en 'La Voz de Guipúzcoa'.
«La Comisión abriga –qué verbo más adecuado– el propósito de hacer el próximo otoño un segundo reparto entre escuelas que, como las anteriores, han sido designadas siguiendo el turno previamente establecido».
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Curiosamente, en la misma página de 'La Voz de Guipúzcoa' en que se informaba del reparto de capas a «niños pertenecientes a familias pobres», un anuncio se dirigía a los algo más pudientes...
«Niñas y niños. No comprar vuestros calzados para la Primera Comunión sin antes examinar precios y selectos modelos que a precios corrientes expone en sus escaparates los Calzados La Imperial. Avenida, 29 y Boulevard, 10».
Ya que nos hemos situado a finales de marzo de 1925 y entre la chavalería, recordemos que los pequeños, y sus padres, tenían aquellos días su polo de atracción en el teatro Principal, donde llamaba la atención una compañía de marionetas italiana, teatro dei Piccoli.
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Escribía Asordep: «El Teatro Principal está siendo el centro de reunión de la sociedad donostiarra, que acompañada de los 'peques' de las respectivas casas, llena todos los días la sala del clásico coliseo. Los muñecos 'dei Piccoli' están haciendo furor y dejando exhaustos los bolsillos de los papás complacientes, que pagan y 'repiten' al día siguiente, para satisfacer los gustos de los chiquitines».
Las marionetas de Maese Vittorio triunfaban representando números de variedades, el cuento 'El gato con botas' o 'La urraca ladrona (La gazza ladra)', con música de Rossini.
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