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Quienes nacimos entre los cuarenta y mediados los setenta, cuando nuestros mayores nos llevaban «a dar la vuelta el Paseo Nuevo», era imprescindible escuchar cómo, al pasar junto a la estatua de Elcano, nos explicaban que con aquel brazo izquierdo extendido, y el dedo índice apuntando a alta mar, lo que quería decirnos era que «ahí está mi pueblo... ahí está mi tierra... ahí está mi casa: Getaria».
Así ocurrió desde 1941 hasta 1978, es decir, desde que se colocó hasta que se quitó el monumento dedicado al que fuera Capitán general de la Armada, aunque, escribiendo documentalmente, el autor de la escultura, con aquella extensión del brazo, lo que quiso fue «ubicar a Juan Sebastián señalando el mar, indicando el camino que siguió para dar la primera vuelta al mundo».
La historia de la estatua había comenzado muchos años antes, concretamente en 1800, cuando el alcalde de Guetaria, Manuel Agote, encargó a Alfonso Girardo que hiciera una estatua en mármol de Juan Sebastián, que sería destruida en 1836, durante la primera guerra carlista. Veinticuatro años más tarde, es decir, en 1860, se aprobó, con el apoyo de la Diputación, colocar una nueva estatua, en esta ocasión de bronce, encargada al murciano, residente en Zaragoza, Antonio Palao. Al año siguiente la nueva estatua lucía mirando al Cantábrico. Pero llegaron nuevos tiempos de guerra y hacía falta materia prima para construir cañones, por lo que no fueron pocos los pueblos guipuzcoanos que vieron desaparecer sus monumentos. Fue el caso de la estatua de Elcano en Getaria trasladada a San Sebastián para que, como había ocurrido con la de la reina María Cristina, en Ondarreta, fuera convertida en material bélico.
A diferencia del monumento de la Reina Regente, el de Juan Sebastián era hueco por lo que, ante el poco provecho que podía sacarse de él, se decidió apartarlo en busca de un nuevo destino que no llegó hasta el año 1941, cuando fue instalado en el paseo Nuevo, junto a la ermita, a la sazón inaugurada con indudables matices políticos, rodeada de leyendas dedicadas a ilustres navegantes guipuzcoanos.
Abandonada la ermita desde hacía años, tal día como el de hoy, domingo entonces, 28 de mayo de... 1978, pudo anunciarse que «Elcano ha sido devuelto a su lugar de origen». El martes, día 30, se leía en 'El Diario Vasco' que: «La estatua de Elcano ha vuelto a contemplar la rada guetariana. Hacía años que miraba hacia ella, pero desde unas cuantas millas, allá, en su atalaya donostiarra. Elcano ha vuelto a casa».
Aquel domingo Guetaria «vivió una jornada histórica, inolvidable, con motivo de la brillante reinauguración del monumento erigido por la provincia a uno de sus más preclaros hijos: Juan Sebastián Elcano».
Desde primeras horas del día las bandas de música recorrieron las calles de la Villa y despertaron al vecindario con una diana que anunciaba el comienzo de las fiestas. Hubo misa mayor en la parroquia de San Salvador, el maestro Lasquibar dirigió a los coros de Zarautz y Getaria y, seguidamente, sobre el túnel de 'Catrapuna', encima del puerto y de cara al mar, en el mismo emplazamiento que tuvo hasta los años treinta, se efectuó el acto oficial. Bailó el grupo 'Gure Txeru« y, rubricándolo con aplausos, la multitud coreó el himno a Elcano.
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