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izaskun errazti
Viernes, 7 de febrero 2020, 06:41
El derrumbe de parte del vertedero de Ermua arrojó sobre la calzada, en el punto kilométrico 76 de la AP-8, entre 3.000 ... y 4.000 metros cúbicos de materiales inertes que la Diputación vizcaína empezó a retirar ayer. Unas horas después de registrarse el incidente, porque previamente el Departamento vasco de Seguridad «debía dar su autorización». Igual que los propios geólogos forales desplazados a la zona.
Los trabajos comenzaron con la recogida de los restos caídos sobre la N-634 y la calzada en sentido Bilbao de la AP-8, porque el objetivo era recuperar esta misma mañana parte de la circulación de vehículos con un 'by-pass' de dos kilómetros en la autopista. Para alcanzarlo la Administración desplegó un operativo compuesto por 25 operarios con seis excavadoras y once camiones.
Una vez finalizada la limpieza en esa calzada, arrancará la retirada del material caído sobre la que conduce a Irun, aunque un nuevo análisis deberá determinar hoy la viabilidad de esta operación para garantizar que no provocará nuevos deslizamientos de la escombrera. Según la institución foral, el alud ocupó una superficie de 30 metros sobre la carretera. Y la lengua de material, que alcanzó hasta los cuatro metros de altura, entró 35 metros en la calzada de la autopista y la variante.
La consejera de Seguridad del Gobierno vasco, Estefanía Beltrán de Heredia, y su viceconsejero, Josu Zubiaga, el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, y el de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Imanol Pradales, siguieron desde el centro de control de Interbiak en Iurreta las evoluciones de los trabajos en la autopista. El responsable foral subrayó «el esfuerzo» realizado por el medio centenar de efectivos forales desplazados al lugar. La consejera, por su parte, habló de prioridades; «encontrar a los desaparecidos y garantizar la seguridad de quienes están trabajando, porque es una zona muy inestable»
Antes del registrado ayer, la vía rápida que conecta Irun con Galicia ya sufrió dos grandes corrimientos de tierr en Cantabria. En Caviedes un desprendimiento mantuvo totalmente cortado el tráfico en sentido Bilbao durante cinco días, después de que se acumularan sobre la calzada 310.000 toneladas de tierra, rocas y árboles. Los cortes en algunos de los carriles de la A-8 se prolongaron durante dos meses más y fue necesario destinar otros siete para culminar la estabilización de la ladera.
Más aparatoso, en cuanto a las complicaciones que generó para el tráfico de vehículos, fue el desprendimiento que tuvo lugar en julio en Barreda, muy cerca de Torrelavega. El sentido Oviedo de esta autovía que conecta la segunda ciudad de la comunidad autónoma con Santander permaneció cerrado durante seis jornadas.
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