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El paso por los microondas es imprescindible si el plato es de 'caliente'. DE LA HERA
«Prefiero traer comida de casa, me gusta más»
Jangela

«Prefiero traer comida de casa, me gusta más»

La opción de llevar tupper al colegio a la hora de comer no está extendida en los centros guipuzcoanos pero es una alternativa a la que cada vez más familias se acogen

Domingo, 18 de febrero 2024, 01:00

Eunate ha traído alubias blancas, Aitana guisantes con jamón y de segundo carne, y Aiala, garbanzos con pollo. Las tres esperan su turno para calentar la comida en los microondas que el comedor de Salestarrak Magale Urnieta pone a disposición de los alumnos cuyas familias han optado porque sus hijos lleven la comida de casa. Eunate es la que más tiempo dedica delante del electrodoméstico. «Me gusta la comida bien caliente», indica. Al otro lado de la jangela otros estudiantes hacen cola para recoger en sus bandejas la comida del comedor. Los dos sistemas conviven «perfectamente» en el mismo espacio, comenta el director del centro Agustín Urretabizkaia.

En este centro guipuzcoano la opción de llevar la comida de casa «existe desde siempre» y prueba de ello son los dos hornos industriales que están en la cocina. «Al principio los estudiantes, sobre todo los de FP por las tardes, traían fiambreras de aluminio», ahora todos van con tuppers de cristal o plástico. «El 30% de los alumnos que se quedan a comer lo hacen con su propia comida de casa», explica Urretabizkaia. «Unos porque prefieren que sus hijos coman lo que hacen en casa, otros porque tienen intolerancias alimentarias y les es más sencillo controlas qué comen, y muchos, la mayoría, por una cuestión económica». La cuota diaria por llevar la comida de casa es de 1,30 euros diario, el menú de la jangela, 7 euros. «En esa cuota se incluye el servicio de limpieza, mantenimiento del espacio y la atención a los estudiantes durante el mediodía en el patio».

Desde que están en Secundaria, Aiala y Aitana llevan su bolsa de comida además de la mochila, «menos en 1º, con la pandemia no había jangela». Eunate en 2º se quedaba en el comedor, y lleva dos cursos que lleva la comida de casa. «No me gustaba muchas veces lo que me daban y me quejaba de la cantidad», señala la joven. «Ahora como lo que me pone la ama, y si no me va, luego voy con críticas a la cocinera», se ríe. Las tres tienen como comida favorita los macarrones e intentan que en casa no les pongan pescado «porque deja mucho olor a la hora de calentar». Aitana no dio opción en casa, «solo quería llevar la comida, como hacen sus amigas», indica su ama, Virgina Cía.

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«Unos lo eligen por la comida, otros por intolerancias, y también por cuestiones de economía familiar»

Agustín Urretabizkaia

Salestarrak Magale Urnieta

«Cuando abrimos la posibilidad de traer tupper de casa, todos querían. Luego la realidad es que lo traen apenas 50 alumnos»

Joseba Alkiza

Santo Tomas Lizeoa

En Santo Tomás Lizeoa las familias a partir de Secundaria también cuentan con la opción de que sus hijos lleven la comida de casa. La experiencia comenzó hace ocho años y pese a que no hay muchos apuntados la oferta se mantiene. «Diariamente damos 1.600 comidas, con tupper vienen no más de 50 alumnos», apunta Joseba Alkiza, el director de la ikastola. «Cuando abrimos la opción hace ocho años muchas familias estaban interesadas pero luego la realidad pesa, porque la jangela es cómoda. En esta opción no es solo cocinar, hay que pensar qué poner, comprar, limpiar... y eso es tiempo».

A primera hora esa cincuentena de estudiantes deja sus recipientes identificados en la cocina donde hay un frigorífico y un horno reservado para sus comidas aunque muchos llevan la comida directamente en termos. A la hora de comer, cada uno tiene en la mesa, en un área reservada de la jangela para ellos, su comida lista para ingerir, solo tienen que sentarse. «La pasta en cualquiera de sus versiones es la estrella», dice Alkiza. «El yogur es el rey del postre». Al igual que en Urnieta, mientras tanto, los demás estudiantes cogen la comida diaria en sus bandejas.

Leire ha llevado hoy ensalada. Su hermano Ion se queda en la jangela, pero ella prefiere la comida de casa. «Me gustan mucho las verduras y en el 'cole' te las ponen siempre en puré», se queja. En su casa, su ama asegura que se organizan bien. «Me resulta cómodo hacerle la comida porque mi marido y yo también llevamos tupper al trabajo, así que es poner una ración más», indica Mónica Fernández. No tiene ninguna queja de la jangela pero «vemos que tiran más de carne y de pasta o arroz, y Leire prefiere otras cosas». A su hijo pequeño le pesa más la compañía a la hora de comer. «Iosu prefiere estar con sus amigos que no llevan de casa, así que cada uno a su gusto».

Anouk también lleva la comida de casa, es intolerante a las leguminosas. «En la jangela me hacían comer el menú de los celiacos aunque puedo comer gluten pero tenían miedo por el tema de las trazas y la contaminación cruzada», dice. «Así que le dije a la ama que prefería llevar la comida». Hoy tiene arroz al curry. Su ama, Olga Pérez se organiza por las noches. «Veo que está mucho más a gusto desde que lleva la comida de casa. Procuro ponerle el pescado por las noches, pero si toca, toca». La única norma que tienen es no tirar nada. «Si no se lo acaba, que lo traiga».

Comparten con sus compañeras que prefieren ese sistema. «En casa nos ponen siempre unas raciones gigantes, como si fuéramos a morirnos de hambre», dicen riéndose.

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