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Temporal

Las riadas anegan Gipuzkoa en las peores inundaciones en 10 años

El temporal deja cuantiosos daños materiales en el territorio y el fallecimiento de una mujer en la localidad navarra de Sunbilla

Miguel Ángel Mata

San Sebastián

Sábado, 11 de diciembre 2021, 07:12

Se anunció que lo peor del temporal ocurriría de madrugada del viernes y se cumplieron las previsiones. Gipuzkoa amaneció ayer anegada en multitud de puntos, con ríos desbordados, desprendimientos, carreteras cortadas, clases suspendidas e incluso pueblos aislados, como Mendaro y Pasai Donibane. Fue una mañana para limpiar garajes, bajos y locales, sacar fotos, hacer balance de daños y hablar con las compañías de seguros. El lado positivo es que, al cierre de esta edición, seguían sin registrarse en Euskadi accidentes graves ni víctimas. Sí hubo que lamentar un fallecimiento en Navarra, el de una mujer de Sunbilla que se encontraba en el interior de su vehículo cuando se hundió el cobertizo de un caserío como consecuencia de un desprendimiento.

Ni ayer ni anteayer se batió ningún récord. Ni de pluviometría, ni de viento, ni de cualquier otro tipo. Y aún así fueron las peores inundaciones conocidas en el territorio en, al menos, los últimos diez años, desde las de noviembre de 2011. Lo peor ya ha pasado y el Gobierno Vasco ha rebajado hoy el nivel de alerta, pero este viernes se desbordaron cuatro de los cinco ríos principales de Gipuzkoa: Bidasoa, Urumea, Oria y Deba, además de muchos otros afluentes. Solo el Urola fue capaz de mantener el tipo. Aunque no se vieron afectadas infraestructuras estratégicas, hubo cuantiosos daños materiales. El detonante de las riadas no fue esta vez una sucesión de trombas destructivas, sino que no ha dejado de llover durante 20 días y los cauces llegaron al punto de no poder dar más de sí.

El aislamiento de Mendaro

Los datos de la presa de Añarbe lo explican. En los últimos diez días han caído 289 litros por metro cuadrado, mucho pero muy lejos de los 322 que descargaron en apenas dos días y medio en el episodio de 2011. El dato clarificador es que desde que empezó noviembre se han acumulado ya 767 litros, lo que ha hecho que el actual bimestre noviembre-diciembre sea el más lluvioso de la historia del embalse, cuando solo han transcurrido 40 días.

Además, en esta ocasión las riadas no se limitaron a una o varias comarcas, sino que afectaron a todo el territorio. De Irun a Leintz-Gatzaga, de Zegama a Mendaro, Gipuzkoa entera fue testigo de las secuelas del temporal.

Vídeo Estado de los ríos guipuzcoanos ayer por la tarde. Atlas

La peor parte se la llevaron precisamente los vecinos de Mendaro, que amanecieron aislados después de que la N-634 de acceso al municipio estuviera cortada tanto desde Deba como desde Elgoibar por las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Deba. La crecida del Kilimón afectó asimismo al interior de la localidad, donde el agua llegó a superar los 2 metros de altura e impidió salir de sus casas a muchos vecinos, como los del barrio de Garagarza. La situación afectó al hospital, situado en un alto y cuyo acceso por carretera quedó igualmente inutilizado durante casi todo el día, hasta que pasadas las 18.00 horas se pudo reabrir la carretera hacia Elgoibar. La operatividad de la línea de Euskotren, único modo de llegar al pueblo ayer, impidió que el centro sanitario quedase totalmente aislado. Osakidetza garantizó la asistencia a los 90 pacientes ingresados y mantuvo abiertas la mayoría de consultas. No así las urgencias, para las que se recomendaba acudir a Donostia o Arrasate. En previsión de lo que pudiera pasar esta pasada madrugada, Osakidetza activó anoche un plan de contingencia.

Otro punto que amaneció parcialmente aislado fue Pasai Donibane, después de que un desprendimiento producido poco después de las 22.00 horas del jueves cortara la carretera y la acera que conecta este distrito con Lezo, dejando como única alternativa para entrar o salir la motora que cruza la bocana del puerto hasta Pasai San Pedro. Al cierre de esta edición la carretera a Lezo seguía inutilizada.

Las inundaciones y cortes de carretera también afectaron a la enseñanza. En Mendaro no pudieron dar clase profesores residentes en otras localidades, y en Bedaio los niños no pudieron llegar a la escuela por un desprendimiento en la vía que impedía el paso del autobús escolar.

Tras Mendaro, la otra gran afectada fue Irun, especialmente el barrio fronterizo de Behobia y el polígono Zaisa, que fueron completamente inundados por la crecida del Bidasoa. En esta localidad se cerraron al trafico la salida a Hondarribia por la GI-636, el tráfico entre el centro de Irun y Behobia, o la N-121-A que llega a Irun desde Navarra.

Como era de prever, las lluvias y desprendimientos provocaron el corte de numerosas carreteras o tramos de la red secundaria a lo largo y ancho del territorio. Ello tuvo su incidencia en el transporte público. Las líneas de Lurraldebus sufrieron retrasos, cambios de parada y cancelaciones. También los trenes de Renfe, cuyo servicio sigue condicionado por el cierre de la vía entre Beasain y Brinkola como consecuencia del desprendimiento ocurrido el jueves en Gabiria.

Las claves

  • Situación más crítica La mayor afección fue la imposibilidad de acceder por carretera al Hospital de Mendaro

  • 767 litros por metro cuadrado El agua caída en Añarbe desde el 1 de noviembre supone una cifra récord en un bimestre

En la red principal de carreteras, la principal afección se produjo a primera hora en la AP-8 a la altura de Elgoibar, donde un desprendimiento obligó a cortar un carril y a dar paso alternativo en sentido Irun mediante un bypass, lo que ocasionó importantes retenciones en ambos sentidos.

Fue una madrugada y amanecer intenso para los servicios de emergencias. Los bomberos de la Diputación habían realizado un total de 47 intervenciones entre las 18.00 horas del jueves y las 8:00 de ayer. Por su parte, el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco tenía abiertos 250 incidentes a las 9.00 horas.

Alerta naranja hasta las 9.00

La situación no fue peor porque las nubes quisieron dar una tregua durante la primera mitad del día, cuando la lluvia aminoró y permitió que los ríos fueran desaguándose. Pero la amenaza de inundaciones se mantenía para esta pasada madrugada y hasta las 9.00 de hoy, por la entrada de un frente a partir de las 19.00 horas de ayer que mantenía a Gipuzkoa en alerta naranja.

Otras fechas pasadas por agua: 2011, 2015 y 2019

Ha llovido mucho, no cabe duda alguna. Echando un vistazo a la hemeroteca, sin embargo, encontramos otras fechas en las que el territorio se ha visto anegado.

El viernes 26 de agosto de 1983, el País Vasco vivió la mayor catástrofe natural, con localidades que registraron entre 500 y 600 litros por metro cuadrado en 24 horas. El desastre dejó 34 fallecidos. Casi tres décadas después, el 5 y 6 de noviembre de 2011, el embalse del Añarbe registró 322 litros por metro cuadrado en dos días y medio. Fue la inundación más importante desde la de 1983.

El 16 de enero de 2013, una gran tormenta volvió a descargar su ira en Gipuzkoa con más de 150 litros en dos días, provocando el desbordamiento en los ríos Bidasoa, Oiartzun, Urumea y Oria.

En los últimos ocho años, el territorio ha marcado en rojo otras fechas en las que las precipitaciones han provocado diferentes daños. El 28 de diciembre de 2014, la lluvia descargó hasta 81,3 litros en Bidasoa y Donostialdea. El 26 de febrero de 2015, el Urumea se desbordó a su paso por Martutene. En el Añarbe cayeron 105 litros por metro cuadrado, y convirtieron ese febrero en el más lluvioso de los últimos 44 años. Ya en 2018, cien litros de lluvia en tan solo 24 horas desbordaron los ríos de Gipuzkoa. Hace dos años, el 20 de mayo del año prepandemia, la presa del Añarbe recogió cerca de 200 litros en tan solo dos días, donde el agua anegó las comarcas del este de Gipuzkoa, al del Bidasoa, Oarsoaldea y Donostialdea.

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