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A. A.
Miércoles, 8 de noviembre 2023, 14:33
La noticia del asesinato del zarauztarra Iván Illarramendi y su esposa Dafna Garcovich a manos del grupo terrorista Hamás, ha supuesto un tremendo golpe ... para sus familias. En este tiempo, desde el pasado 7 de octubre cuando se produjo el ataque terrorista en la frontera de Israel junto a Gaza, la cara visible de la esperanza de la familia ha sido Danny Garcovich, suegro de Iván y que vivía en el mismo kibutz que la pareja en una casa próxima. El sargento Garcovich, de origen chileno mantenía la llama de poder encontrar sanos y salvos a su hija y a su yerno, y esta noticia ha supuesto todo un shock para la familia.
Garcovich ha sostenido durante este tiempo que su esperanza se mantenía al 50%, pero que a diferencia de las autoridades, entre ellas el propio Ministerio de Exteriores español, él no podía calificar de secuestrados a la pareja ya que no contaban «con ningún indicio» de vida de ellos. «Cada persona que da signos de vida la catalogamos como secuestrada; las que no, las catalogamos como desaparecidas», explicaba a DV hace varias semanas.
«Aún no tenemos ninguna información sobre Iván y Dafna, todo está igual que en los días anteriores. Ellos (Hamás) hablan de 200 secuestrados pero no hay nombres, no sabemos quiénes son», confesaba Garcovich el pasado día 25 a este medio. Este miércoles se han cumplido los peores presagios, que parecen indicar que la pareja falleció el mismo día del ataque de Hamás a los kibutz de Israel más próximos a la frontera de Gaza.
Danny Garcovich apuntaba que fue a «las 12.30 horas del 7 de octubre» cuando recibió la última comunicación de su hija. «Fue a través de mensajes de texto, al principio me informaban que habían entrado a la casa, que escuchaba voces en árabe y que estaban rompiendo todo. Les dije que se mantuvieran en silencio, estaban dentro del refugio». Sin embargo, «los últimos mensajes ya eran de auxilio, de pedir ayuda», señaló días después del ataque.
Dafna e Iván vivían en Kisufim desde hace ocho años, «son una pareja sencilla, viven felices aquí, estamos muy unidos. Trabajan en un kibutz cercano. Iván es muy futbolero, es hincha del Athletic de Bilbao y de vez en cuando también cocina platos de su tierra, unas buenas gambitas», recordaba Danny emocionado. Garcovich definía a su yerno como «un chico serio, reservado, trabajador y que ha aprendido hebreo, que es difícil para un extranjero. Lo quieren mucho en su trabajo y nos enseña una palabra en euskera: kaixo (hola)».
Garcovich recuerda la vida de la pareja hasta llegar a Israel. «Ellos se casaron en España y llegaron al kibutz. Compraron su casa, tenían sus trabajos. Todo estaba arreglado ya en la vida. Estaban pensando incluso en tener hijos. Ya tenían todo lo que tenían que haber conseguido. Dafna era jefa de un departamento de control de calidad de una de las fábricas instaladas en la zona e Iván era el encargado del comedor de un kibutz, situado a ocho kilómetros del donde viven».
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