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18,4 grados en Candanchú. Un 25 de enero. A más de 1.500 metros de altitud. La anomalía climatológica de estos tiempos modernos establece nuevos récords cada día y el Pirineo es buena muestra de ello. La estación de esquí de Candanchú registró ayer la temperatura más elevada de su historia para un 24 de enero. Esos más de 18 grados que marcó el mercurio pulverizó todas las marcas anteriores y fueron una puñalada para la esperanza de los aficionados al esquí.
Si hace apenas diez días los amantes del deporte blanco se frotaban las manos con las copiadas nevadas que cayeron en la cordillera pirenaica, las tornas han cambiado de forma radical y el dominio esquiable se ha reducido estos días. Y más que lo hará porque el viento sur y un anticiclón potente nos acompañarán todavía unas cuantas jornadas más.
La cuenta de @meteodelnorte en la red social X, antiguo Twitter, que hace seguimiento de la meteorología en el Pirineo, se preguntaba ayer «¿Qué aberración es esta?». Según sus mediciones, la máxima en Candanchú pueblo (a 1.500 metros) fue de 18,4º, mientras que una medición fuera del casco urbano, a 1630 metros, fue de 17,7º. «Récord en ambos casos por más de 2º», resumía en su publicación.
¿Qué aberración es esta?
— La Meteo del Norte (@meteodelnorte) January 24, 2024
24 de Enero, 12:20h
🔴 + 17.3° 😳 en #Candanchú #Jacetania (1550m)
🗻🧊💧#Pirineos #Dorsal #Deshielo pic.twitter.com/tGZplQcvXI
Tal y como se aprecia en la imagen superior adjuntada, las calvas a pie de pista son notables en Candanchú, que pese a ser estar situada en orientación norte ha visto perder sus espesores. Así, Candanchú ha recortado sus valores, pasando de una horquilla de 35 a 80 centímetros a 25-65 centímetros en sus pistas.
Su vecina Astún ha pasado de tener, durante la semana del temporal, de 70 a 110 centímetros de nieve a los 40-90 centímetros previstos para estos días. Y Formigal, otra de las estaciones de zona que es muy frecuentada por los guipuzcoanos, tiene 43 de sus 143 kilómetros abiertos, apenas una tercera parte.
En Baqueira, que suele tener los mayores espesores del Pirineo, acumulan 115 centímetros de nieve dura y 113 de sus 170 kilómetros están abiertos, aunque la temperatura es de 15 grados. Demasiados para ser finales de enero.
En cuanto a la calidad de la nieve, varía entre la dura (apta para los experimentados) y la primavera (más esponjosa e irregular). Apenas hay en el Pirineo aragonés nieve en polvo, la más gratificante, porque Cerler la ofrece pero no en todas las pistas. En cambio, en Baqueira, Masella y Boi Taull sí la tienen.
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