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Martin Sansinenea y Javier Guillenea
Sábado, 13 de julio 2024
Susto, miedo y nervios. El incendio que calcinó varias viviendas del portal 13 de la calle Alfonso XI de Errenteria atrapó a un total de seis vecinos en el tejado del edificio durante varios minutos de máxima tensión. Los afectados fueron socorridos y llevados a tierra gracias a la rápida y efectiva actuación de los bomberos de los parques de Oria, Costa, Bidasoa y San Sebastián, que echaron mano de varias autoescalas para llevar a cabo la difícil tarea. Más allá del susto y cuadros leves por inhalación de humo, ninguno de los afectados presentó heridas de gravedad, aunque sí recibieron atención médica de los sanitarios que se acercaron al lugar de los hechos. Parte de los vecinos de este portal tuvieron que pasar la noche fuera de sus domicilios, y los bomberos también se emplearon, aunque en menor grado, en los portales 11 y 15 de la céntrica calle.
Según pudo saber este periódico, vecinos del bloque afectado por el incendio apuntaron a la posibilidad de que las llamas se pudieran haber originado por hacer una barbacoa. Los mismos testigos añadieron que las personas que estaban haciendo la barbacoa ya habían causado «problemas» en anterioridad. Las llamas se generaron en un sexto piso del portal número trece de la calle Alfonso XI de Errenteria pasadas las 15.30 horas de ayer. El fuego, que calcinó parte de un bloque en el que la estructura es de madera, se extendió rápidamente y también afectó a las viviendas adyacentes de los portales 11 y 15.
Los servicios de emergencia activaron en torno a las 16.00 horas un dispositivo de rescate a través de varios autoescalas para socorrer a los seis vecinos que se encontraban en el tejado del edificio atrapados por las llamas. A pesar de la tensa situación que les tocó sufrir, los equipos de rescate pudieron ponerles a resguardo. Tras rescatarlos, fueron atendidos por los servicios sanitarios desplazados hasta el lugar.
«Escuchamos a personas gritando, 'salid, salid'», aseguraba Antonio, quien presenciaba atónito cómo su edificio se encontraba envuelto por una nube de humo. Sin apartar la mirada del lugar, este vecino del cuarto piso del edificio afectado reconocía que «lo primero en lo que he pensado ha sido en desenchufar tantos aparatos electrónicos. No había mucho tiempo. He salido con lo que tenía, no he tenido tiempo para pensar».
Los bomberos movilizados desde Donostia, Irun y Zarautz permanecieron allí cerca de dos horas tratando de sofocar las llamas, y se mantuvieron en el lugar de los hechos durante toda la tarde realizando trabajos de vigilancia para que no se reavivara el fuego.
El resto de los vecinos ya se encontraban fuera del edificio una vez llegaron los bomberos. Y, aunque no podían hacer nada ante la trágica situación que estaban presenciando, preferían mantenerse cerca del lugar, mientras veían como el humo cubría las calles colindantes. Además de ellos, muchos vecinos de la localidad asistieron atónitos a las inmediaciones de la calle donde ocurrió todo. Tras varias horas después de haber comenzado todo, alrededor de las 22.15 horas de la noche, los vecinos pudieron acceder al edificio para recoger algunas pertenencias.
En relación al desalojo, Antonio señalaba a este periódico que «salimos antes de que llegasen los bomberos y la Ertzaintza, porque teníamos mucho miedo». En cuanto a volver al edificio, el vecino de la villa galletera tenía dudas de que «vaya a ser posible». No obstante, mantenía la tranquilidad, ya que tiene una casa en la que poder dormir. Por su parte, tras «una eternidad», Samuel y su familia pudieron acceder a su casa. Aunque para él «no parecía nuestro hogar». Si los vecinos de un cuarto piso salieron despavoridos del lugar, las personas que viven en el sexto, donde se generó el incendio, vivieron «un auténtico infierno».
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Lo cuenta Samuel, quien reside en la última planta del bloque. Aunque en el momento del incendio «no me encontraba en casa», sus familiares estaban allí. Todavía con el balón con el que tenía pensado disfrutar de una tarde de verano, asegura que «no me lo puedo creer». «Habíamos ido a Donostia a dar un paseo, y de repente te encuentras con esta situación», afirma horrorizado. En cuanto recibieron la llamada «volvimos tan rápido como pudimos».
Paralizado por la situación, trató de tranquilizar a sus familiares, quienes se encuentran en 'shock'. Tras ver cómo los bomberos retiraban las mangueras, algo más aliviado dudaba si su casa estaría en buen estado. En este sentido, con poco ánimo recordó que «si no ha sido el fuego, habrá sido todo el agua que han echado los bomberos». Por ello, tiene dudas sobre «dónde podré pasar la noche». Espera poder «hablar con algún amigo para poder dormir».
Otra de las personas afectadas es Mirari, vecina del segundo piso. Al igual que Samuel «me encontraba fuera». Tras acercarse al lugar, «pude hablar con los vecinos, aunque todavía no sabemos exactamente qué ha podido pasar», asegura.
Una vez pasado «el susto», Mirari no tiene claro si podrá dormir hoy en su casa. Y, aunque vive cuatro pisos debajo del origen del fuego, afirma que «no sabemos si podremos dormir en casa, aunque la policía municipal nos ha comentado que podremos entrar una vez los bomberos hayan confirmado que se puede ir sin peligro alguno para coger algunas cosas».
Tras poder entrar en casa «hemos cogido lo necesario para pasar una noche fuera, tal y como nos ha mencionado la policía». Y como afirmó, hasta el tercer piso se ha filtrado el agua, y creo que para mañana ya habrá llegado hasta mi vivienda».
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