
La ruleta rusa
JOSEMARI ALEMÁN AMUNDARAIN
Lunes, 3 de octubre 2022, 07:04
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JOSEMARI ALEMÁN AMUNDARAIN
Lunes, 3 de octubre 2022, 07:04
Cuando ya nos estábamos enterando de que era necesaria una Europa fuerte, diversa y unida, marcando tableta y sello propio; cuando habíamos asumido que lo ... del Brexit no era tan malo y que eran los ingleses, tan raritos siempre, los que salían perdiendo; cuando nos habíamos, ya casi, recuperado del acelerón optimista y los excesos económicos de 2008; cuando perdimos de vista al pájaro loco americano y su cresta de rubio espumillón, y a su clon desparramado de Downing Street; después del espectáculo de la nueva política nacional, tan desparpajosa ella, tan cómica e insultante, y haber atravesado los dos últimos años embozados, semienclaustrados, con el motor social en ralentí y sintiendo que nos sobran los cines, los conciertos, los teatros, las fiestas, las cervezas, las compras, los viajes... que somos capaces de ceñirnos el disfraz de eremitas y hasta irnos a la cama con él. Cuando ya casi habíamos aprendido a vivir sin respirar, aparece por el respiradero oriental de esta Europa en tránsito, un fantasma del revisionismo más demodé, un bárbaro estepario, un cosaco que, por el morro y a saco, se cuela con sus tanques en una Ucrania con ganas de empadronarse en la democracia europea. Rusia ya se había colado en 2014 en Crimea y Donbás después de que el parlamento ucraniano destituyese a su presidente Yanukóvich por suspender los acuerdos políticos y comerciales con Europa. Ucrania es un país independiente y soberano desde 1991, tras la disolución de la URSS, que quedó fraccionada en 15 pedazos. Putin y su disco duro añoran su pasado. No sé si lo que quiere este cosaco es convertirse en un zar, por eso de la Z de sus fieles. Pero lo cierto es que esa Z y la V se está usando desde aquel emocionante y esperanzador 24 de febrero pasado, cuando emprendió la cruzada de 'desnazificación' y 'desmilitarización' de Ucrania, en aquella 'operación militar especial', que se le ha ido al karajo y le ha costado 5.000 ó 100.000 (depende de las fuentes) vidas de unos chavales sin preparación para la guerra y que pensaban que iban de maniobras. También se ha quemado un montón de armamento y munición viejos y en malas condiciones de uso, que han llenado de chatarra el país que pensaban desnazificar.
Pero ya que, solo pasaba por ahí, que decía Aute, lo que pretende Putin es quedarse con la franja de une Donbás y Crimea. Y seguir hasta Moldavia para sumarse la Transnistria, hasta Rumanía. Así, con sus peones se comía la costa del Mar Negro, de Ucrania, y de Moldavia. Pero se ha quedado sin peones y sin alfiles, de momento. Y se ha ganado el ridículo. Pero se ve que el cosaco es un poco pesado y sigue amenazando, y seguro que sueña con darle un mordisco también a Rumanía, y a Bulgaria y a Georgia. Si yo fuera Erdogan, montaba un centro de vigilancia en la cúpula de la hoy mezquita de Santa Sofía en Estambul, porque su interlocutor en conversaciones de mediación no es de fiar. Se dice que para él, la mentira es el verdadero valor.
Pues eso, que vivíamos en un mundo globalizado, bastante tranquilo, con una economía en alza, con un sistema energético acordado, con unas transacciones comerciales regulares, con un suministro de productos bastante bien repartido... podíamos movernos sin problemas, respetábamos a nuestros vecinos, intercambiábamos cultura, tecnología y diferentes productos, teníamos la estabilidad de un edificio de hormigón bastante bien distribuido, y por el capricho de un autócrata endiosado, soberbio y orgulloso, todo se ha derrumbado como un castillo de porex. No sé si pensaba lo que iba a acarrear su machada y, no sé cómo acabará lo de Ucrania y sus entornos, lo cierto es que la operación geoestratégica de desestabilización mundial le ha salido niquelada: crisis energética de suministro y de precios, dificultad de distribución de cereales y otros productos con la consecuente especulación, inflación, deflación, inseguridad, costo de vidas, destrucción del país, armamento... y no sé cuántas cosas más. Y lo peor es que está jugando a la ruleta rusa con todo el mundo, porque no sabemos si sus amenazas son reales o va de farol. No sabemos si lo de la central nuclear de Zaporiyia es una amenaza o una advertencia, no sabemos si, en el tambor de ese revolver con que nos apunta, ha cargado misiles con cabeza nuclear o con cabezas de ajo, no sabemos que ha sido de todos esos amigos magnates y disidentes que le han contrariado y han aparecido en una cuneta. Lo cierto es que está muy cabreado, que ha convocado a sus devotos de Dombás para que con sus votos le cedan la propiedad de su tierra, y ha llamado a filas a 300.000 reservistas para que entren al galope en Ucrania, pero lo que han hecho estos ha sido subir a su brioso corcel y desaparecer. En fin, que la Virgen de Kazán nos ampare a todos.
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