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Los desiertos de Navarra

El territorio de las Bardenas es un oasis lunar que insiste en la gran diversidad de la tierra vasca. El insólito paisaje de esta remota región rompe su monotonía con uno de los cerros más singulares de la geografía vasca: el monte Piskerra, a cuya cima se dirige esta sencilla ruta

el diario vasco

Jueves, 26 de abril 2018, 10:59

En los confines de Euskal Herria se extiende un árido desierto único en Europa. Su extrema belleza, moldeada por la erosión a lo largo del tiempo, se transforma con cada estación víctima del implacable clima navarro. Espectaculares paisajes abarrancados, coronados por agujas de piedra que amenazan con desmoronarse, contrastan aquí con mesetas infinitas agrietadas con fantasía por la naturaleza. El territorio de las Bardenas es un oasis lunar que insiste en la gran diversidad de la tierra vasca. El insólito paisaje de esta remota región rompe su monotonía con uno de los cerros más singulares de la geografía vasca: el monte Piskerra, a cuya cima se dirige esta sencilla ruta.

Datos

  • Provincia: Navarra

  • Dificultad: Fácil

  • Modo: A pie

  • Temporada: Primavera

  • Duración: 50 min/ida

  • Distancia: 3,19 km

1.- El Canto

Punto de partida

El acceso a la encrucijada desde la que comienza la excursión puede resultar complicado si no se conoce la zona. Desde el casco urbano de Arguedas se debe conducir en dirección a Tudela por la carretera NA-134. A apenas un kilómetro del pueblo, después de la gasolinera, surge a la izquierda una carreterilla que en 11 kilómetros muere en el cuartel militar. En este punto, encontramos el desvío a la pista que bordea el polígono de tiro. Abandonamos el asfalto por el lado izquierdo de la marcha y en 10 kilómetros, previo paso junto al cabezo de Castildetierra, llegamos al desvío que se dirige a El Paso. Aquí existe una pequeña explanada reservada para estacionar vehículos. Comenzamos a caminar en dirección a El Paso. Los primeros 570 metros de la ruta discurren por la pista de grava que se aleja en perpendicular del polígono de tiro.

2.- Desvío

Km 0,57 >

Al salir de una curva, un camino poco marcado surge por la derecha junto a una hondonada. La sorteamos por la zona más transitable y progresamos por un carril que discurre entre cultivos con el perfil del Piskerra cada vez más cerca.

3.- Cabaña de Piskerra

Km 1,92 >

Tras media hora de paseo, dejamos a la izquierda un caserón y giramos a la izquierda en una zona hasta la que muchos excursionistas acceden con sus vehículos. Nos adentramos en un cañón sinuoso que nos transporta durante unos minutos a un mundo de arcilla casi irreal. Perdemos todas las referencias visuales hasta localizar en el lado derecho una angosta escalinata que comienza a ganar altura entre hermosos picachos pintados, a través de los años, por la caprichosa historia geológica de las Bardenas Reales.

4.- Torre Vigía

Km 2,50 >

En lo alto, un pequeño desvío invita a tomarse un respiro sobre la torre de vigía que se yergue frente a la cima del Piskerra. Excelentes vistas, quizá las más espectaculares de la ruta, nos aguardan en este accesible otero.

5.- Cima de Piskerra

Km 3,19 >

Regresamos al itinerario principal. Retomamos el camino en dirección a la cumbre. Una pequeña trepada por la roca desnuda nos deja al pie del flanco norte del Piskerra y atacamos los últimos desniveles de la ascensión por una pared quebrada. Se debe avanzar con cuidado, sobre todo, con el terreno húmedo si se quiere coronar la meseta cimera y disfrutar de una panorámica de 360º sobre la fantástica Bardena Blanca.

De interés

  • Restaurante Deportivo: C/ Aragón, 2; Carcastillo. Tel. 948 715 099

  • Restaurante El Fruto: Calle Mayor, s/n; Murillo el Fruto. Tel. 948 725 606

  • Casa rural La Bardena Blanca: Casa rural La Bardena Blanca · C/ San Francisco Javier, 11; Arguedas. Tel. 636 286 265. www.labardenablanca.com

  • Cuevas de Valtierra: C/ Palomares, s/n; Valtierra. Tel. 948 843 225

  • Oficina de turismo de Bardenas Reales: En la carretera de acceso desde Arguedas. Tel. 948 830 308

  • Sanmiguelada: El 18 de septiembre tiene lugar en El Paso, la puerta de acceso norte de las Bardenas, la Sanmiguelada, que celebra la llegada al desierto de los rebaños provenientes del Valle de Roncal

Cómo terminar el día

Tudela sefardí

Ciudad multicultural de pasado cristiano, árabe y judío, fue fundada en el año 802 por Amrus ibn Yusuf al-Muwalad bajo mandato del rey Al Hakan I. Esta encrucijada de caminos y de culturas debe su patrimonio histórico a su estratégica posición que la convirtió en centro de batallas entre musulmanes y cristianos y entre el reino de Navarra y Castilla. La reconquista cristiana dio paso a una convivencia de más de cuatro siglos protagonizada por los musulmanes, los judíos y los mozárabes, contando cada pueblo con su propia jurisdicción y habitando barrios diferentes. Una importante comunidad judía se instaló en la ciudad y formó un distrito poderoso en el que llegaron a existir tres sinagogas. Aún hoy, gran parte del casco antiguo de Tudela se despliega sobre los trazos del antiguo barrio sefardí, conocido como judería Vetula. Pasear por sus calles, donde hoy se extienden la plaza de la Judería, Hortelanos, la Fuente del Obispo y la calle Benjamín de Tudela, es perderse por callejones de casas espigadas y estrechas para redescubrir el alma judía de Navarra.

La cañada real de los Roncaleses

A pesar de su extrema aridez, la presencia humana se descubre evidente en el paisaje bardenero. Vestigios de castillos y fortalezas evocan rivalidades irreconciliables entre los reinos medievales que aquí pugnaban por expandir sus fronteras. Pero más allá de las contiendas bélicas, este paraje lunar ha sido escenario cotidiano de la lucha por la vida de gentes anónimas. En el siglo IX la corona de Navarra concedió al valle de Roncal el derecho a utilizar los pastos bardeneros para alimentar a su ganado en los meses que la nieve cubría las alturas pirenaicas. Curiosamente, gracias al ir y venir de rebaños, la región más árida de Navarra se convirtió en punto de encuentro para las gentes de los pueblos colindantes y para las que llegaban de los apartados valles pirenaicos. Este tránsito dio lugar a la amplia red de cañadas reales en la región que aún hoy es libremente surcada por los pastores durante gran parte del año. Para vivir el mejor ambiente festivo en la zona, es recomendable acercarse el 18 de septiembre a El Paso, la puerta de acceso a Bardenas por el norte. Aquí, a primera hora de la mañana, tiene lugar la Sanmiguelada, una degustación de migas de pastor y vino que conmemora la llegada al desierto de las ovejas tras un largo viaje por la cañada.

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